Internacional

Publicado el sábado, 6 de febrero del 2010 a las 23:56
Río de Janeiro, Brasil.- Julia Lira podría ser una reina del samba la próxima semana y su nominación ha causado controversia, no porque se hubiese hecho cirugías plásticas o por su talento para bailar sino porque tiene apenas siete años.
La pequeña ha sido designada reina de la banda de percusión de la escuela de samba Viradouro y aunque se ha visto de todo en los carnavales, su nominación ha escandalizado a más de uno.
A grado tal, que una juez estudia si es posible impedir la participación de Julia. Una agencia estatal en favor de los derechos de los niños argumenta que Julia es demasiado joven para asumir un papel tradicionalmente reservado para mujeres muy sensuales.
Pero Marco Lira, padre de la niña, quien a la vez es el presidente del grupo Viradouro, argumenta que su hija tiene un talento natural y que fácilmente puede bailar samba en el desfile de 80 minutos de duración bajo el abrumador calor del verano en Río de Janeiro. “Si un hombre se siente excitado al ver a una niña de 7 años debería ir al doctor”, dijo Lira antes del ensayo de esta semana.
“Ella tiene la aptitud de ser la reina de la banda de percusiones. Tiene una gran seriedad a la hora de bailar”, añadió.
La polémica tiene qué ver con el hecho de que, tradicionalmente, las reinas de carnaval son musas sensuales.
A diferencia de las otras participantes, Julia no llevará un traje sin nada en los pechos o sólo un poco de brillantina en el resto del cuerpo, pero sus atuendos, como los de todas las reinas, serán de cualquier forma reveladores, en un país que por años ha sufrido por la explotación sexual de niños, especialmente en la zona amazónica.
Si se permite que Julia sea reina, “esto aumentaría el trato que da la sociedad brasileña a los niños como objetos sexuales”, advirtió Carlos Nicodemos, director del Consejo Estatal por la Defensa de los Niños y Adolescentes de Río de Janeiro. “No estamos en contra de que los niños participen en el carnaval, esto es parte de la cultura brasileña”, aclaró. “Lo que no podemos permitir es que una niña de 7 años esté en un papel tradicionalmente sexual del carnaval”.
El grupo Viradouro, ganador del carnaval en 1997, no es nuevo en el tema de las controversias. En 2008, un juez impidió que la escuela usara a un bailarín vestido como Hitler en un carro con gente desnuda representando a las víctimas del Holocausto tras el rechazo expresado por la comunidad internacional.
El destino de Julia como reina de carnaval está en las manos de una corte familiar de Río. La juez que examina el caso, Ivone Ferreira Caetano, se ha negado a hacer declaraciones o a decir cuándo emitirá su fallo. Marco Lira dijo que la juez pidió datos sobre el papel que tendrá la niña, a qué hora estaba programada la presentación del grupo —pasada la medianoche— y lo que llevará puesto.
Para Julia, su participación es simple. “Estoy feliz porque me gusta bailar”, dijo la niña, quien estaba molesta y no tenía ganas de hablar con reporteros porque no le gustó cómo la peinó su madre.
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