Coahuila
Por
Redacción
Publicado el miércoles, 24 de febrero del 2010 a las 16:00
Noticias relacionadas: Óscar Hernández | San Juan de Sabinas, Coah.- El diez de enero, Ernesto Méndez Pacheco y José Pascual Ortega Hernández, dos de los ocho mineros que realizan las labores de rescate, bajaron y quitaron el tapón que había en la banda de la diagonal 17, en ese momento el metanómetro les marcó 3.9 unidades, por lo que luego de realizar sus maniobras decidieron retirarse, aunque sabían que el nivel de gas no ponía en riesgo sus vidas.
Cuarenta y dos días pasaron y hoy, en exclusiva, acompañados por Zócalo, llegaron de nuevo hasta la banda que se encuentra a unos mil 400 metros de profundidad.
En esta nueva visita, el metanómetro marcó 2.5 y con esto desmienten la versión de que la empresa dio cinco días después de la explosión y que presentó como motivo para suspender el rescate, argumentando que en el interior de la mina había “altas” concentraciones de gas que impedían la subsistencia humana.
Para estos experimentados mineros el rescate no es imposible, “lo que nos hace falta es apoyo y equipo, desde que empezamos con los trabajos un sinfín de obstáculos hemos tenido que sortear, desde el acoso de los vigilantes hasta la falta de pago”, dicen, “por eso, hay veces en que andamos muy desanimados y queremos dejar de venir, pero es también un reto para nosotros, porque ya tocamos el tapón que nos separa de donde pudieran estar los cuerpos y ahora sabemos que los vamos a sacar, sin duda”.
Para Jesús Valdez Villa, otro de los experimentados mineros, la mina está en condiciones de realizar la rehabilitación total y continuar con el rescate de los cuerpos, asegura que la mina fue vandalizada por la empresa porque: “Cuando entramos por primera vez, vimos con asombro los daños que provocaron a las instalaciones con la intención de sabotear el rescate, porque a la altura de la plancha encontramos la banda reventada y éstas, solas no revientan, tuvo que haber sido cortada a propósito”Jesús asegura que la empresa mintió al decir que la mina se encontraba inundada hasta la plancha, es decir, a unos 500 metros de la boca mina, “llegar hasta este punto no fue difícil para nosotros, es más, es aquí donde instalamos el equipo de bombeo que extrae el agua que se ltra en los cañones más adentro de la mina y que tampoco están totalmente inundados, hay agua, si, pero no están inundados”, asegura.
Hay un venero a la altura de la diagonal 16, es agua que se ha filtrado pero, “con ese chorro no se pudo haber inundado toda la mina, es un chorro muy pequeño que apenas dará unos diez litros por minuto”, asegura.
José Pascual Ortega es otro joven y experimentado minero, que tiene un motivo muy especial para seguir, pese a todo, con las tareas de rescate, “yo tengo a mi primo ‘Chan’ aquí, éramos muy unidos y se quedó sepultado, por eso estoy trabajando en esta mina, quiero ayudar al rescate y sé que lo vamos a lograr”.
“Vamos a llegar en unos tres meses, ahorita necesitamos madera y equipos autónomos para continuar trabajando, necesitamos ir reforzando porque los monos están humedecidos, vamos avanzando y la reforzada es obligatoria, porque si no, corremos el riesgo de que se nos caiga encima”.
A Pascual no le intimida la mina, ha escuchado cosas extrañas, pero no por eso teme bajar, sabe que en cualquier momento puede haber un derrumbe, como en cualquier mina, a pesar de su edad, asegura conocer más minas, pero ninguna como ésta, “me sorprende ver que esta mina, siendo de las más grandes, esté en estas condiciones, cuando entré la primera vez no podía creer que hubiera tantos hombres trabajando bajo las condiciones en las que está la mina, porque la mina está así de siempre, lo deteriorada que está no es por la explosión, no, así la tenía la empresa y así dejó que los mineros se adentraran en ella”.
Ahora, Pascual espera que la ayuda llegue, parado junto al único venero que hay a la altura de la diagonal 16 y sonríe al recordar a su primo, a quien llamaba “Chan”.
Cree que las condiciones de la mina son seguras, asegura haber visto pocitos y minas en muy malas condiciones, por eso está convencido de que llegarán hasta donde se encuentran los cuerpos.
Sin embargo, Mario Castillo Treviño “El Guacho”, no se aventura a asegurar que el rescate sea pronto, es más adulto y aunque su especialidad es la energía eléctrica, lo piensa dos veces antes de dar una fecha aproximada para el rescate.
“Necesitamos apoyos económicos, equipo de autorrescate, botas, herramientas, trabajamos con lo que tenemos y sólo apenas el coordinador es el viable para dar una fecha aproximada. Nosotros no podemos entrar así nomás porque sí, hay unas partes donde hay gas, necesitamos equipos autónomos para acelerar el rescate”.
Necesitamos tumbar para meternos, posiblemente los cuerpos estén en las diagonales 20 y 21, el derrumbe está del 17 al 21 aproximadamente, de ahí en adelante la mina está bien”, asegura.
“El Guacho” está convencido de que la explosión ocurrió entre las diagonales 17 y 19 y a pesar de que se encuentra lejos de sus seres queridos no piensa abandonar los trabajos de rescate porque sabe que están muy cerca y que éste es posible siempre y cuando tengan el apoyo que necesitan.
SABEN QUE NO ESTAN SOLOS
Sabinas, Coah.- La oscuridad y la soledad del interior de Pasta de Conchos no incomoda en lo más mínimo a los ocho rescatistas que laboran en ella, aunque en el interior se han registrado situaciones a las que se le pudiera interpretar como paranormales.
Tal parece que las almas de los 63 mineros que permanecen sepultados bajo toneladas de oro negro (carbón), buscan justicia y que sean recuperados sus cuerpos de las entrañas de la mina, y así su espíritu descansar en paz.
Algunos de los rescatistas han escuchado desde el fondo de la mina, gritos de dolor hasta la presencia de más personas en el complejo minero.
José Pascual Ortega, rescatista de Pasta de Conchos, narró que no teme a las situaciones (posibles fantasmas) en la mina debido a que él tiene a un primo hermano atrapado, Feliciano Posada, por ello seguirá adelante en las labores de rescate de restos.
“En ocasiones cuando uno se encuentra solo cerca del crucero 17, se escuchan quejas de dolor, como dando a entender que claman auxilio, o tal vez señalando que estamos cerca de sus restos, asimismo a esta misma altura de repente, sientes la luz de otra lámpara como si algún otro minero estuviera cerca de ti, pero al nal no es nadie, es como si fuera un simple re ejo de algo, pero en la oscuridad de la mina”.
Otra de la situaciones registradas en Pasta de Conchos, narra Ernesto Méndez Pacheco, “no nos sentimos solos, al contrario sentimos tal vez protegidos por nuestros compañeros ya caídos, pues es común que esperes la llegada de un minero y al ver la luz de su lámpara, resulta que no sólo se ve la de él, si no que se ven más como si viniera acompañado de más personas”.
SACAR EL AGUA AGILIZARIA LA OBRA
Para los ocho rescatistas de Pasta de Conchos, el principal problema al que se han enfrentado y al que aún no han podido vencer, es la gran cantidad de agua que hay en el interior de la mina, la cual se sigue extrayendo con bombas chicas llamadas “pópulos”.
Los “pópulos” que alimentan a la pileta ubicada en el crucero 4 extraen una cantidad de 100 mil litros de agua diarios, más bien durante la jornada laboral de los rescatistas quienes están operando sólo en un turno.
La inundación de la mina ha sido otra de las barreras que ha puesto la empresa para impedir que los trabajos de recuperación de restos sigan avanzando con éxito.
Para Jesús Valdez Villa, rescatista con 36 años de experiencia en desarrollos mineros, dijo que a su punto de vista la mina fue inundada a propósito, ya que después de que las viudas bajan a Pasta de Conchos en el mes de octubre del 2008, para el siguiente mes, la mina ya estaba inundada desde el crucero 17 hasta el crucero 12.
“Mira, dentro de la mina hay dos veneros de agua fracturados, es decir el agua nos está cayendo, pero no es cantidad su ciente como para pensar en que tan sólo en un mes se haya podido inundar una parte importante de la mina para seguir en los trabajos de búsqueda”.
“El agua es la que nos impide descombrar el crucero 17 para seguir adelante, sin embargo, en lo que va del año se ha logrado bajar el nivel de agua unos 150 metros, es decir del crucero 12 al 15”, señaló don Jesús Valdez.
De seguir avanzando con la extracción del agua, en poco tiempo pudieran dejar en buenas condiciones el crucero 16 para nalmente poder pensar en pasar la barrera del 17, siempre y cuando los “pópulos” no se descompongan.
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