Seguridad
Por
Redacción
Publicado el sábado, 9 de julio del 2011 a las 22:59
México.- Las clínicas de cirugía plástica han comenzado a ser testigos directos del alto consumo de cocaína que registra el país. Las operaciones de reconstrucción nasal se han multiplicado de manera exagerada durante los últimos años debido a los graves daños físicos que provoca su inhalación tanto como al amplio desconocimiento que los consumidores tienen sobre esta circunstancia.
Muy pocos toxicómanos son capaces de atribuir la desaparición de su tabique nasal, de las aletas de su nariz e incluso del mismo paladar, al uso y abuso que hacen de esta sustancia. Ignoran, incluso, algo tan básico en la prevención de las toxicomanías como que no hace falta ser un cocainómano enganchado para sufrir efectos devastadores.
Una droga mal cortada y unas pocas aspiraciones bastan para provocar daños muy serios en las vías respiratorias.
El auge de las intervenciones de reconstrucción nasal ha llegado al extremo de que autoridades médicas han hecho un llamamiento a sus colegas de profesión para que intenten evitar ser engañados por sus pacientes cocainómanos. “A menudo, vienen pidiéndote que les retoques la nariz o les alivies un problema respiratorio. Cuando te pones a trabajar, descubres lo que hay”.
La reconstrucción de una nariz machacada por la droga es un trabajo artesanal, muy complicado y peligroso para la salud del paciente, que requiere unas manos expertas y un promedio de cinco o seis sesiones de quirófano. La primera condición que se impone a todo candidato es que lleve, al menos, seis meses alejado de la cocaína, mejor un año, según explica el cirujano plástico José Sainz Arregui. No es un capricho médico. Todo el esfuerzo por devolver a un afectado el rostro perdido puede venirse abajo si se sigue inhalando.
Los tejidos implantados vuelven a deteriorarse con la misma facilidad que antes. La coca se los come de nuevo. “La cirugía puede ofrecer soluciones, pero lo primero que debe hacer un toxicómano es dejar la cocaína. Conocí a un cirujano plástico de Pamplona muy bueno, ya fallecido, que se enfrentó en una ocasión a una intervención complicada. Sacó los colgajos de la cara, se los metió en el interior de la nariz y poco a poco se la reconstruyó, pero la paciente volvió a tomar cocaína. Todo aquel trabajo se perdió y tuvieron que volver a intervenirla”, explica el especialista.
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