Un huerto orgánico urbano es un espacio de casa, local comunal u otro que, con el apoyo familiar, o de vecinos cultivamos durante todo el año una diversidad de hortalizas, frutales, plantas medicinales y aromáticas, flores y plantas decorativas, etcétera para su autoconsumo y/o comercialización a pequeña escala.

Una huerta urbana se puede realizar en terrazas, azoteas y patios traseros. Se estima que las familias involucradas ahorran 1.3 dólares diarios al sembrar sus propios alimentos. En Bogotá, Medellín y Cartagena, Colombia, por ejemplo, los gobiernos y la cooperación internacional han capacitado a más de 50 mil personas para realizar huertas en diversos espacios urbanos. Las diversas experiencias en Latinoamérica indican que dicho modelo productivo es un éxito.

En palabras de Juan Izquierdo, consultor de la FAO (Organización para la Agricultura y la Alimentación), comenta que es preciso “construir políticas públicas de agricultura urbana a favor de la seguridad alimentaria”. Dan Hoornweg del Banco Mundial, por su lado concuerda también que la agricultura urbana juega un rol en la generación de riqueza.

Acelga, betabel, calabaza, chile, jitomate, lechuga, rábano, zanahoria, albahaca, cilantro, menta, perejil y romero, son tan sólo algunas de las múltiples variedades de cultivos que se pueden lograr en un espacio urbano.

La pregunta obligada es: ¿cómo construir tu propia huerta orgánica además en casa? ¿Es necesario contratar a un experto? ¿Quién me puede asesorar? ¿Requiero comprar un libro?

Por fortuna, el Centro de Recursos para América Latina y el Caribe en Agricultura Urbana y Seguridad Alimentaria del Instituto de Promoción del Desarrollo Sostenible, con sede en Lima, Perú, presenta una guía, gratuita además, para establecer tu propio huerto orgánico urbano en azoteas, terrazas y/o patios traseros.

Dicha guía, de 62 páginas, “presenta, en un lenguaje claro, los principales beneficios que pueden obtener los agricultores y sus familias al implementar un huerto orgánico cuando la calidad de los suelos no es la más adecuada o no se dispone de espacios necesarios. A su vez, presenta en forma sencilla 10 pasos básicos que deben seguirse para implementar un huerto mediante métodos orgánicos”.

Puedes descargarla de forma gratuita (en formato .pdf) entrando a: http://www.bit.ly/agriculturaurbana, o buscando en Internet: “Huertos orgánicos urbanos en azoteas, terrazas y patios traseros”.

Y es que los beneficios no sólo son económicos. La vinculación familiar y comunitaria, el reverdecimiento de espacios privados y públicos y, en general, un sentido de orgullo personal son algunos de los efectos positivos que puede tener la implementación de un huerto urbano, con la ventaja de ser cultivos orgánicos (sin sustancias sintéticas ni tóxicas).

Sin duda el unirse a este movimiento latinoamericano y global, de agricultura urbana, es una forma de contribuir también no sólo a una mayor seguridad alimentaria familiar, sino a la salud, física y hasta mental. Si te animas comparte con otros lectores tu caso enviando un correo a .(JavaScript must be enabled to view this email address)