Saltillo, Coah.- El temor se respiraba en las gradas e inmediaciones del estadio Sam Boyd de Las Vegas, mientras en la cancha el pobre espectáculo de la Selección Mexicana y su similar de Islandia, entretenía a unos cuantos.

Las medidas antimigratorias impuestas por el presidente Donald Trump mancharon el ambiente previo al primer duelo del “Tri” en suelo estadunidense del año, bajo el contrato que se tiene con la empresa Soccer United Marketing (SUM), subsidiada por la MLS.

Al final, los miles congregados en la “Ciudad del Pecado” consiguieron regresar a casa. Sólo 24 horas más tarde la Presidencia activaría el megaoperativo en todos los rincones del país, por medio de la Patrulla Fronteriza, para buscar a quienes se encuentren de manera ilegal en el país.

Desde el 2002, la Federación Mexicana de Futbol ha firmado contratos cada cuatro años con SUM, para que el Tricolor dispute una serie de partidos al año en Estados Unidos. Aprovechan la nostalgia de miles que han tenido que dejar México en busca del “sueño americano”, dispuestos a gastar cientos o miles de dólares para ver a su equipo.

Bajo la visión condenatoria de Trump –quien esta misma semana autorizó a todos los agentes policiacos fungir como elementos migratorios–, los estadios donde llegue a jugar la Selección se convertirían en objetivos importantes de posibles redadadas, ya que tanto mexicanos con estadía legal como quienes carecen de la misma, confluyen para gritar durante 90 minutos el “¡viva México!”.

Los federativos han asegurado en repetidas ocasiones que no es posible dejar de jugar en territorio del vecino del norte, bajo el pretexto de que la Selección Mayor es la que provee económicamente al resto de los representativos, pero las condiciones bajo las que los paisanos se encontraban en EU eran otras.

Una de las zonas favoritas para programar partidos del “Tri” ha sido California, estado en el que, al menos ayer, se registró la mayor detención de inmigrantes ilegales, con alrededor de 200.

México es una de las pocas selecciones en el mundo que tiene un apoyo incondicional en dos naciones, debido a la migración, esa que ahora mismo la Casa Blanca señala, persigue y castiga.

Hasta el momento, las detenciones se centran en quienes hayan cometido algún delito, desde alguna multa de tránsito hasta crímenes mayores, en todos, los mexicanos son el blanco fundamental de la nueva política estadunidense.

Al tener los boletos que contar con una identidad para adquirirlos y registrarlos, se presume como una de las formas de investigar y rastrear a cientos de personas, independientemente de su estatus migratorio. El negocio del “Tri” en la Unión Americana se tambalea, la especulación impera y el pronóstico de gradas vacías debe poner a pensar a una federación que centra su negocio en el “espectáculo” más allá de nuestras fronteras.