Ciudad de México.- A los 77 años de edad, murió Ramón “Diablo” Montoya, histórico jugador de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB).

Montoya fue uno de los mejores jardineros en el circuito veraniego y un emblema de los Diablos Rojos del México.

La organización capitalina fue la única que defendió el Diablo en las décadas de los 70 y 80.

Su promedio de bateo después de jugar mil 498 encuentros fue de .316. Se retiró en 1976, pero regresó en 1983 para participar en cuatro juegos y recibir un gran homenaje.

Al retirarse como jugador activo, siguió como instructor y coach de los Diablos. Ingreso al Salón de la Fama el 13 de julio de 1990.

Como manager, Montoya tuvo su paso por Monclova, llegó a los Acereros en la temporada 1995 relevando del cargo a Gerardo “El Mulo” Gutiérrez, siendo en la siguiente año cuando llevó al equipo hasta los Playoffs, siendo eliminados por los Sultanes de Monterrey. Para 1997 ya no volvió, siendo relevado por Fernando Villaescusa.

En los últimos años fue parte del staff de coaches e instructores que forman y pulen el talento de los prospectos que asisten a la Academia Alfredo Harp Helú.

El número 32, con el que siempre jugó, fue retirado por el México.

A Montoya se le recuerda por su guante en las praderas. En la caja de bateo era muy habilidoso para conectar la pelota. No tenía poder, pero regaba imparables por todos los rumbos del parque.

En 1964 probó suerte en el beisbol de Estados Unidos, con el equipo El Paso, de la Liga de Texas. Participó en 90 encuentros, pero lesiones lo frenaron.

Fue parte importante en cuatro campeonatos de sus queridos Diablos. En 1968, con Tomás Herrera de manager; 1973, Wilfredo Calviño; 1974 y 76 con Benjamín “Cananea” Reyes.