Saltillo, Coahuila.- “Mi gusto por la danza surge desde muy pequeño, viene desde que tengo uso de razón. A los 8 años comencé como danzarín de baile folclórico. Lo que me atrajo, y que ahora recuerdo como una sensación muy bella, es saber que estoy haciendo algo muy mexicano”, expresa Eduardo Siller sobre la profesión que desarrolla desde hace varios lustros.

Esa sensación de libertad fue la que lo llevó a explorar nuevos horizontes, y ahora ha sido llamado por el director David Alexander para tomar una beca en el Civic Ballet de Chicago (Estados Unidos). El joven menciona que cuando comenzó a buscar oportunidades en obras de teatro y de baile en la capital coahuilnse llegó a un punto en el que decidió salir de la ciudad para profesionalizarse.

“Llegó un momento en el que me dije a mí mismo y a mi ciudad: ¿sabes qué? Tengo que salir de ti, te quiero mucho y me encantas, pero necesito buscar otra cosas”, apunta el egresado de la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey.

El licenciado en Danza Contemporánea es efusivo en sus movimientos corporales: sus manos y su sonrisa muestran que disfruta hablar de lo que hace. El bailarín ha complementado su oficio con el canto y la actuación. En el tiempo que tiene estudiando ha participado en obras de teatro, musicales e incluso algunos videoclips.

La semana pasada Siller impartió un taller de danza clásica, teatro y videodanza en la Universidad Carolina, con el que espera alentar a lo asistentes a perseguir sus sueños y enseñar las nociones que él, como bailarín profesional, ha conocido. Él se considera a sí mismo un ejemplo de esfuerzo, que busca irradiar a quienes lo rodean.

“Me gusta pensar que soy un ejemplo para mis colegas y nuevos talentos de Coahuila, porque siempre he tenido respeto y admiración tanto de maestros como de compañeros. Siempre quise ser como ellos, por eso mi objetivo siempre ha sido trabajar para cumplirlo, es ahí en donde puedo ser un ejemplo de trabajo.

“Para mí el curso que dí es un principio. Si bien me voy un tiempo, esto es una pequeña semilla que dejaré y cosecharé cuando regrese. No es un curso que haga falta en la ciudad, pero sí es uno que le suma variedad a esto”.

nuevos Horizontes

Siller ha representado a su escuela en diversas muestras de danza de carácter nacional. Para él todo es un aprendizaje, pues señala que el valor de esas visitas es conocer nuevas ideas y técnicas.

“Ahora que voy a otro país es también una nueva oportunidad de aprender qué se está haciendo en otras partes del continente y, cuando regrese, podré mostrarlo a quienes me siguieron en este taller. Sólo quiero traer calidad a Saltillo”, agrega.

La danza es una demostración física del espíritu que yace dentro de cada uno. Para Siller es una sensación que ha estado dentro de él desde niño, y que conforme ha crecido lo ha cambiado en muchos sentidos.

“La danza me ha dado algo que no tenía y eso es vivir el presente. Cuando estoy en el escenario tengo que concentrarme en ese momento y después pensar en el futuro de mis movimientos, pero lo primordial es el presente. El baile, el arte y todo lo que he hecho hasta ahorita me han enseñado que hay que vivir lo que tenemos en este momento, disfrutarlo y aprovecharlo.

“En el proceso de aprendizaje hay altos y bajos y uno no puede hacer nada, más que soportarlo y avanzar. Son esas victorias y derrotas las que me han hecho plantearme cuánto más tengo oculto en mi alma, en mi mente y mi arte.

Espíritu y baile

Siller llegó a pensar que no podría salir adelante en un mundo tan competitivo como el de las artes escénicas, pero el apoyo de su familia y maestros fue fundamental para levantarse de cada caída y alzar los brazos en cada triunfo.

“Yo sé que no soy perfecto en la danza, y que como artista tengo mis fortalezas y mis debilidades y es por eso que decidí lanzarme”.

Siller partió la mañana del miércoles hacia Illinois para comenzar una nueva etapa de su vida en el Ruth Page Center of the Arts, la escuela propietiaria del Civic Ballet.