Saltillo, Coahuila.- Por casos de tortura y abuso sexual cometidos por elementos de la Secretaría de Marina Armada de México en Coahuila y cuatro estados más, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, CNDH, emitió ayer la recomendación 29/2018.

En el documento se detallan 12 de 17 casos, de los cuales siete fueron cometidos en Piedras Negras y Saltillo, entre 2012 y 2013.

La CNDH advierte que los elementos navales “han adoptado conductas sistemáticas tendientes a menoscabar la integridad física y sicológica” de las personas sospechosas de cometer algún delito, presuntamente vinculado con la delincuencia organizada.

Amenazas de muerte, tortura física, secuestro y secuelas emocionales son descritas en el documento, luego del trabajo de visitadores de la Comisión, en conjunto con información proporcionada por la PGR, el Ministerio Público Federal y la propia Semar.

De los siete casos descritos sobre víctimas de tortura y abuso en la entidad, seis se presentaron en Piedras Negras, mientras que el restante se presentó, según la denuncia inicial, el 4 de agosto de 2013, cuando un taxista fue interceptado en el bulevar Venustiano Carranza.

En total se destaca la participación de 32 marinos entre los 17 casos denunciados y analizados. Las otras cuatro entidades que son señaladas en la recomendación son Nuevo León, con tres (dos son mujeres); dos en Sinaloa; tres en Veracruz, donde una de las víctimas es mujer, y dos más en Zacatecas –un hombre y una mujer–.

Aplicaron marinos tortura en Saltillo y Piedras Negras

Le colocaron una venda en el rostro y le encintaron las manos; entonces escuchó un aparato con descarga eléctrica que instantes después le aplicaron sobre los testículos en seis o siete ocasiones.

Son declaraciones recabadas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y plasmadas dentro de la Recomendación 29/2018 dirigida a la Secretaría de la Marina Armada de México (Semar), por 17 presuntos casos de tortura cometidos por 32 elementos en cinco estados del país, donde descata Coahuila con siete expedientes.

Las presuntas violaciones fueron cometidas entre 2012 y 2013 –en el caso de Coahuila–, e investigadas por la CNDH a partir de 12 expedientes, cuyo análisis permitió determinar que las víctimas fueron llevadas a instalaciones de la Semar, donde fueron agredidas y permanecieron retenidas bajo la custodia de marinos.

De los casos descritos y documentados, en 11 se presentaron abusos sexuales. En estos, cuatro de los agravados fueron mujeres.

Con respecto a las otras cuatro entidades donde también se presentaron casos, fueron: Nuevo León, Sinaloa, Veracruz y Zacatecas.

Cinto y asfixia

De acuerdo con el expediente CNDH/2/2013/416/Q, el 3 de diciembre de 2012 se expuso que el 28 de noviembre del mismo año, a las 09:45 horas aproximadamente, un hombre, quien se desempeñaba como piloto, estaba en compañía de otra persona en el aeropuerto de Piedras Negras, y tenía como “plan de vuelo” dirigirse a Nuevo Laredo, Tamaulipas.

Al estar frente a su avioneta fue abordado por cuatro o cinco marinos que llegaron por su espalda, uno de ellos le dijo “a ustedes los estábamos esperando”. Transcurrieron 5 minutos y llegaron dos camionetas de la Marina, subiéndolos a las mismas.

Posteriormente fue trasladado a instalaciones de la Semar en donde fue desnudado, atado de manos y tobillos. Le “pegaron con un cinto en los pies” al momento en que lo cuestionaban en dónde estaba “el clavo del avión”, “el perico”, refiriéndole “vas a decir dónde está el perico, tenemos nombre, foto, teléfono y dirección de tu esposa”.

Al no contestar le propinaron descargas eléctricas en varias partes del cuerpo “con una garrocha amarilla como las que usan los ganaderos”, incluso introdujeron ese artefacto en su ano para darle una descarga eléctrica.

Lo amenazaron con matarlo al igual que a sus hijos y le colocaron bolsas de plástico en la cara hasta que se desmayó.

Al recobrar el conocimiento le dijeron que tenía que inculparse y referir que pertenecía a una organización criminal. Finalmente, el hombre fue trasladado a la Ciudad de México para ser puesto a disposición de la SEIDO el 29 de noviembre de 2012. Permaneció retenido más de 36 horas.

‘Golpe de conejo’

El 4 de agosto de 2013, a las 12:00 horas, un taxista llevó a dos personas a Saltillo, señala el Expediente CNDH/2/2014/2355/Q . Al concluir el servicio y circular sobre el bulvar Venustiano Carranza, fue interceptado por dos individuos en un auto blanco, quienes le cerraron el paso.

En ese momento una camioneta lo “encajonó” por la parte trasera, instante en el que de ese último vehículo descendió el copiloto con un arma larga y se dirigió hacia el taxi, mientras que las dos personas que le habían cerrado el paso lo sometieron con dos armas largas y lo subieron al auto. Otro de los involucrados abordó su taxi.

En la vista formulada por el Juzgado 1, el 10 de marzo de 2014, versa que otra persona se subió a su lado derecho pidiéndole que “bajara la cabeza”, instante en que lo golpeó con el casco diciéndole “te vamos a matar, te vamos a cocinar, nada más espero la llamada de mi jefe”.

Se indica que circularon alrededor de 10 o 20 minutos y llegaron a un “terreno”, ahí lo pasaron a una patrulla de la Marina, observando a 12 elementos navales.

También se señala que una de las personas que lo detuvo le dijo a un marino “a ver qué le puedes sacar..., si no ya sabes”, momento en que “le colocaron una venda en el rostro y después le encintaron las manos hacia atrás pasándolo a un baño”, que no podía ver pero reconoció el lugar por el olor.

Según la declaración, lo hincaron y golpearon, escuchando que uno decía “hazle el golpe de conejo”; después lo desvistieron, dejándole la venda en el rostro.

El afectado refirió que un marino lo amarró de los pies con su propio cinturón, que otra persona se sentó en su pecho, mientras que uno más se hincó y le colocó una bolsa de plástico en la cara, por lo que al tratar de levantarse lo golpearon en los hombros.

Posteriormente, “escuchó un aparato con descarga eléctrica” instante en que un presunto marino le “colocó la chicharra en los testículos unas seis o siete veces hasta que se descargó el aparato”.

Fue cuestionado “si conocía a unas personas”, que si no les daba información “iban a ir por su familia, esposa e hijas para violarlas frente a él e imputarles cargos”.

Finalmente, el taxista fue puesto a disposición de la PGR en Coahuila, el 5 de agosto de 2013, permaneciendo retenido 34 horas.

Al suelo

En la vista formulada por el Juzgado 2 el 23 de junio de 2014, se expuso que cuatro personas fueron agredidas por elementos navales que realizaron su detención.

Dos de ellos señalaron para el Expediente CNDH/2/2015/9795/Q, que el 21 de junio de 2013, a las 08:00 horas, estaban en un domicilio, momento en que elementos navales tiraron a golpes la puerta y al ingresar les apuntaron con armas de fuego, indicándoles que se “tiraran al suelo”.

Uno refirió que lo metieron a un baño en donde le preguntaron “que si conocía puntos de venta de droga”, contestándoles que no.

Declaró que entonces fue llevado a la sala y un elemento llegó por detrás y le tapó los ojos con sus manos, mientras otra persona puso sus rodillas sobre sus piernas y le metió un palo de escoba en la boca, y al empujarlo sintió “que no podía respirar”.

Por su parte, otro de los detenidos manifestó que ese día estaba dentro de un vehículo en el estacionamiento de una tienda, instante en que llegó un automóvil del que descendieron dos personas con armas largas.

Le colocaron una bolsa de plástico y le dieron un golpe en la garganta al momento en que le decían “tú eres el comandante”.

Mientras que el último hombre fue interceptado por dos camionetas, de las que descendieron alrededor de siete personas armadas.

Los cuatro coincidieron en señalar que fueron trasladados a una construcción “en obra negra” en dónde había más elementos y vehículos navales.