Roma.- Italia rechazó acoger de forma indiscriminada a migrantes supliendo la responsabilidad de la Unión Europea (UE), aseguró hoy el primer ministro, Giuseppe Conte.

El premier compareció ante el Senado para informar sobre el caso del barco Diciotti de la Guardia Costera italiana, que el mes pasado estuvo bloqueado durante cinco días en el puerto de Catania -con más de 150 inmigrantes a bordo- por decisión del ministro del Interior, Matteo Salvini.

Conte apoyó la línea de Salvini, acusado por la fiscalía de Agrigento, Sicilia de secuestro de persona por el caso. Según el jefe de gobierno, el desembarco de los inmigrantes debía haberse dado en Malta, país al que también habría correspondido activar las operaciones de socorro.

“Sin la intervención concreta y directa de la nave de la Guardia Costera italiana muchos de los migrantes socorridos habrían muerto”, expresó y dijo que existió la necesidad de cambiar a nivel comunitario el manejo del tema migratorio.

“Tenemos la firme convicción que es inaplazable la puesta en práctica de un mecanismo estable y sostenible para el manejo global de las fases de desembarco, redistribución y repatriación”, anotó.

Dijo que el caso de la nave Diciotti “no fue una bella página para Europa” que “perdió la ocasión para hacer concretos aquellos principios de solidaridad y responsabilidad que son constantemente mencionados como valores fundamentales del ordenamiento europeo”.

Conte aseguró que las operaciones de socorro de los migrantes trasladados por la Diciotti dieron prioridad a la salvaguarda de vidas, conjugando ello con el respeto de la directiva internacional sobre el salvataje en alta mar y el derecho de asilo de los migrantes.

La excomisaria europea y excanciller, Emma Bonino, fue la primera en replicar el discurso del primer ministro, al que dijo que el caso Diciotti “no fue una bella página para Europa, pero tampoco para Italia”.

Por su parte, el expresidente del Senado, Pietro Grasso, acusó al gobierno de “ser fuerte con los débiles y débil con los fuertes” y de mantener como rehenes “a 177 hombres, mujeres y niños víctimas de torturas indecibles y de violaciones en los campamentos libios, humillando así a ellos y a nuestra historia”.

La exministra de la Defensa, Roberta Pinotti, denunció que “durante los siete días en los que la Diciotti estuvo en el mar y los cuatro en el puerto sin poder atracar quedó suspendido el estado de derecho”.