Ciudad de México.- El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) recaudó ocho millones de dólares para atender a los niños y adolescentes mexicanos que resultaron afectados por los sismos de septiembre del año pasado.

Durante la presentación del Informe sobre la Situación Humanitaria de la Infancia y la adolescencia a un año de los terremotos en México, el representante del organismo en el país, Christian Skoog, mencionó que la meta era recaudar 6.6 millones de dólares, sin embargo la cifra fue superada.

Detalló que de los ocho millones de dólares recaudados, 80 por ciento provino del extranjero, lo que es una muestra de la solidaridad del mundo con los mexicanos y especialmente con la infancia de este país.

Precisó que los fondos recaudados permitieron a la Unicef distribuir paquetes de higiene para tres mil 579 familias, información sobre lactancia materna a dos mil 400 mujeres y la preparación de mil 359 profesionales de la salud en ese tema.

Asimismo, asegurar que nueve mil 370 niños y adolescentes pudieran acceder a agua potable, la apertura de 37 espacios amigables para la infancia en donde participaron ocho mil 290 niños, entre otras acciones a las que se destinaron los fondos recaudados.

Refirió que el organismo internacional ejerció los recursos en dos fases: 31 por ciento fueron para respuesta inmediata los primeros tres meses después del sismo, y 69 por ciento para un plan de recuperación.

En ambas fases, 52 por ciento de los recursos se destinaron para que los niños retomaran pronto su educación y 22 por ciento para protección ante la vulnerabilidad de los pequeños ante situaciones de esta naturaleza.

Además, 22 por ciento de los recursos se destinó a agua, saneamiento e higiene, 3.0 por ciento a salud y nutrición, en tanto que uno por ciento fue para política social.

En su oportunidad, la representante adjunta de la Unicef, Pressia Arifin-Cabo, mencionó que a pocas horas del sismo del año pasado, tres equipos de evaluación del organismo acudieron a algunas comunidades para evaluar la situación.

Señaló los niños y adolescentes son vulnerables a los desastres naturales, ya que se puede ver afectada su salud física y mental, además de que a largo plazo los desagrades naturales pueden causar interrupciones en el ingreso familiar e impulsar a los niños a actividades laborales.

Abundó que con base en un estudio cualitativo realizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia tanto en Jojutla, Morelos, como Juchitán, Oaxaca, se observó el impacto de los sismos en materia de salud, protección, nutrición y educación de infantes y adolescentes.