Ciudad de México.- Un estudio demostró que el tamaño del cerebro no es requisito para elaborar operaciones abstractas como las matemáticas, al comprobar que las abejas pueden resolver sumas y restas satisfactoriamente, informaron hoy investigadores de una universidad australiana.

El experimento, según el comunicado de la Universidad RMIT, de Melbourne, abre una puerta en el campo de la Inteligencia Artificial y promete mejoras en los procesos de aprendizaje rápido.

El estudio, publicado en la revista Science Advances, demostró que "no se requiere un cerebro de gran tamaño para realizar operaciones matemáticas".

"La relación entre el tamaño y la potencia del cerebro para elaborar operaciones abstractas" fue el eje del estudio, que señaló que "para entender las matemáticas se necesita un nivel cognitivo bastante sofisticado".

Según los expertos, en ese proceso "interactúan la memoria a largo plazo, que es la que contiene las reglas de adición y sustracción, y a corto plazo, que se encarga de manipular los números de una operación concreta".

Muchas especies no humanas son capaces de entender las diferencias entre cantidades y aplicarlas para resolver problemas cotidianos, pero resolver operaciones aritméticas requiere un nivel de procesamiento cerebral más complejo, afirmaron los científicos.

El experimento

Según indicaron los resultados del experimento, las abejas pueden aprender a reconocer colores como representaciones simbólicas de sumas y restas, y luego usar ese conocimiento para resolver problemas aritméticos.

Las abejas fueron entrenadas en un laberinto en forma de Y. Al entrar, veían entre una y cinco formas distintas pintadas de color azul o amarillo. El amarillo representaba una resta y el azul una suma.

Después de ver las formas iniciales, las abejas tenían que volar hacia la izquierda o la derecha. Allí encontrarían la misma serie de formas coloreadas pero, o bien con una forma más, o bien con una forma menos.

Es decir, si al principio había tres formas amarillas, en la cámara izquierda habría cuatro formas amarillas y en la derecha, dos formas amarillas. En este caso, la respuesta correcta sería volar a la derecha, ya que el amarillo representa una resta, y la cantidad de formas iniciales era de tres.

A las abejas se las recompensaba con una solución azucarada si acertaban en su decisión, y se las castigaba con una solución amarga si se equivocaban.

Al principio del experimento, las abejas tomaban decisiones aleatorias pero, después de alrededor de siete horas de experimento, aprendieron que azul significaba +1 y amarillo -1, por lo que fueron capaces de resolver los problemas.

Los científicos modificaron las operaciones aritméticas y la ubicación de la respuesta de manera aleatoria. Los resultados indicaron que el porcentaje de respuestas correctas superó ampliamente el que podría haber generado la casualidad.

Matemáticas y animales no-humanos

Según se sabe, las abejas no son la única especie no humana capaz de sumar y restar, ya que otros estudios científicos demostraron que algunos primates, pájaros e incluso arañas tienen esa capacidad: saben cuántas presas hay atrapadas en sus telarañas.

Hace unos 80 años, estudios científicos probaron que los cuervos podían realizar tareas numéricas simples.

Asimismo, los peces pequeños se benefician al nadar en bancos y es importante distinguir cuál es el más numeroso, porque están más protegidos frente a los depredadores.

Además, un estudio publicado en la revista Science en 2006 mostró que las hormigas del desierto contaban sus pasos para encontrar el nido al regreso.

Y otro estudio reciente señaló que algunas ranas, como la túngara, agregan dos notas si hay un macho que conteste, y él debe seguirla y agregar otra. Cantan rápido hasta seis o siete notas y si el macho se equivoca, dan por terminada la conversación.

En el caso de los perros, parece que pueden tener un sentido de los números, aunque varios estudios señalaron que "no lo usan".


Con información de la agencia Télam y Science Advances