Ciudad de México.- Merike Estna (Estonia, 1980) piensa en el pintor contemporáneo como en un DJ que mezcla diferentes referencias en lugar de crear desde cero.

Ella misma, en su práctica de pintura expandida, recurre a diversos patrones, motivos y materiales como referencias ready-made, a partir de las cuales es posible crear algo nuevo, plantea.

En la Karen Huber Galería presenta Mother of Pearls, una muestra alrededor de la maternidad que toma el nombre de un retrato de su madre, una fuerte influencia en su vida.

“A medida que envejezco, me doy cuenta de que no todas las chicas fueron criadas del mismo modo. Fui educada en la igualdad, con una gran seguridad. Realmente (mi madre) me impulsó”, expresa en entrevista.

La muestra, que además integra cerámica, incluye también su serie Daily Paintings (2018), en la que trabajó bajo ciertas reglas: terminar una pintura por día durante un año, todas de las mimas dimensiones; testimonio de su práctica diaria con diferentes patrones y colores.

Interrumpió al llegar a la 145, temerosa de que no le quedarían más ganas de pintar si continuaba.

Al centro de la galería, en el piso, se exhibe su pintura performática Kneeling Banana, concebida originalmente como tapete para picnic y que Estna ha utilizado para un performance en el cual la artista se sienta a servir bebidas a los demás, aunque también funciona como pintura y en otras muestras ha colgado en un muro.