Saltillo, Coah.- En la novela “La Dignidad Encarnada”, Silvia Gurrola retrata un escenario poco convencional. La escritora interna al lector en las alejadas regiones africanas, a un Mozambique violento y hostil que conserva muchas de sus costumbres tribales. De la mano de Zubaida, una mujer en busca de un mejor futuro para ella y sus hijos, Silvia demuestra que a pesar de la distancia física entre África y México, las violaciones a los derechos humanos son universales.

La trama gira en torno a la vida de Zubaida, quien luego de vivir una infancia de maltrato y humillación a manos de su padre, decide buscar un mejor estilo de vida al lado de su esposo Traquino, sin embargo sigue padeciendo las tradiciones machistas africanas, que ella misma llega a fomentar por ignorancia.

“En el parto, tiene que confesarle a la suegra si ha sido o no fiel a su esposo, en el momento de mayor dolor, ese es el momento en que la suegra puede asegurar si es un hijo legítimo. Esa es una tradición real en África. Además cuando su hija tiene 10 años, la empieza a someter a un proceso de escarificaciones, pequeñas cortaduras que se hacen en la piel, de entre 1 a 3 centímetros, que tienen que quedar como escamas, para cuando ella crezca su compañero pueda sentir placer sexual”, explica.

La autora afirma que aunque esas conductas podrían parecernos extremistas y crueles, y las formas de maltrato o machismo cambien mucho de una cultura a la otra, la devaluación de la mujer es, en esencia, la misma.

Luz y esperanza

A pesar de que la mayoría de las historias contenidas en la novela son tristes, en general la novela no lo es. Lo que enseña, señala Gurrola, es que ante todo lo que triunfa es la esperanza. “Eso una luz al final del túnel. Los personajes a lo largo de la novela se van dando cuenta de que hay una forma diferente de vivir, de que se puede vivir con dignidad, con respeto”, expresa.

El tema de fondo de “La Dignidad...” es la violencia de género. La autora explica que al decir violencia de género, no se refiere sólo a la violencia contra las mujeres, ya que los hombre también sufren machismo.

“También los hombres son víctimas. Se les exige ser machos, ser fuertes, no doblegarse, no echarse atrás para una pelea. Los hombres también sufren”.



ch