Saltillo, Coah.- Dicen que los niños son un regalo, que traen la torta bajo el brazo, que donde comen dos comen tres o cuatro, o cinco. Juana luna Vallejo, en sólo tres meses, comprobó que dos de tres de estas premisas populares se cumplen a la perfección y que la primera pues también...si los bebés son un regalo, ella lo regaló.

Su historia tenía todos los elementos dramáticos y policiacos para una serie criminal estadunidense; un bebé robado en un centro comercial, a plena vista de cámaras de videovigilancia, mismas que sorpresivamente sí estaban grabando y cuyas imágenes pudieron ser utilizadas por la Policía.

Los videos mostraron que la madre, Juana luna, quien vive de vender comida a las afueras de la construcción del penal de Mesillas, simplemente entregó su bebé a una desconocida. Una mujer que según ella, le inspiró la confianza suficiente para entregarle a su hijo y olvidarse del ofrecimiento que un arquitecto, conocido suyo, le había hecho para quedarse con el recién nacido.

A Juana le esperan hasta seis años de cárcel por entregar a su hijo a una desconocida, pues eso equivale al delito de abandono; la pena aumentaría hasta 15 si se comprueba que además recibió dinero a cambio del niño. Por su edad -no es una adolescenteno recibirá ni la mínima comprensión social asociada a embarazos adolescentes, al contrario, el reproche será mayor aun cuando no dejó a su bebé de 3 meses abandonado en una fría madrugada o en el baño de una gasolinera. lo puso en brazos de otra mujer.

Sin embargo, para el Código Penal de Coahuila no hay diferencia: “liberarse de las obligaciones de la maternidad” es un delito; porque cuando los condones fallan y los legisladores no se han puesto de acuerdo en un aborto legal que al menos disminuya el riesgo de morir en el intento, o las instituciones de salud sigan creyendo que un embarazo automáticamente hace a la persona “madre”, ya no hay salida.

Ni para Juana, ni para la adolescente, ni para la niña abusada no hubo ni hay opciones.

Ante el abandono de un bebé las acusaciones, las preguntas, las miradas inquisidoras son para la madre, nunca para el padre, que en principio es el que los abandonó, ni para la sociedad que aún cree que todas las mujeres son buenas madres sólo por poder dar vida y omiten las mínimas pruebas sicológicas para diagnosticar a las futuras mamás.

Tampoco hay, como en Europa, las llamadas “cajas para bebés” con las que cuentan algunos países para permitir que madres desesperadas depositen ahí a sus bebés y estos reciban atención inmediata sin mayor trámite. antes, los bebés no deseados llegaban a las puertas de las iglesias. ahora, no hay más que un simple y puro abandono institucional.


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