Saltillo, Coah.- Generalmente no se admiten alimentos y bebidas en las mesas de la Biblioteca Elsa Hernández. Pero la noche del jueves se hizo una excepción. El pan pasó de mano en mano y el vino fue escanciado para que todos los presentes, copa en mano, brindaran por el primer cuarto de siglo de la Red Estatal de Bibliotecas.
Además de las viandas, la noche tuvo otro agregado lleno de sabor: el ritmo del grupo Takinkai. Y para quienes prolongan el placer del banquete con un buen cigarro, Jesús Valdés propuso una reflexión hilarante con el monólogo “Sobre el Daño que Hace el Tabaco”, de Anton Chéjov.
Reflexión cómica
La velada inició con el monólogo interpretado por Jesús Valdés, pieza regular y celebrada del teatrista local. Enorme sobre el escenario, vestido de frac, Valdés encarnó a Iván Ivanóvich Niujin, un conferenciante que termina revelando los entretelones de su vida tras desviarse de su tema inicial, una charla sobre el perjuicio del tabaco.
Ese repaso involuntario termina por enfrentar a Ivaanóvich con su anodina —como la llama el propio personaje— existencia, lo que le provoca una explosión contra sí mismo, manifiesta en la manera como se despoja de su elegante frac hacia el final de la representación.
Se trata de una obra de espíritu cómico, donde se narran las peripecias de un hombre de familia, casado con la dueña de una escuela de música, una mujer dominante y poderosa, con la que Ivanóvich ha tenido tres pequeñas hijas.
Cierre con sabor
El evento continuó con la presentación del grupo Takinkai, representante de la Universidad Autónoma de Coahuila, que deleitó a los presentes con su rescate, investigación y ejecución de temas folclóricos del hemiferio latinoamericano.
El recital inició con dos propuestas distintas del folclor andino. Primero con el tema “Lejos del Amor”, tema de origen chileno, y luego con “Condorcanqui”, tema del sur de Perú.
El resto del repertorio fue un recorrido por las zonas donde incuban las auténticas identidades de nuestros pueblos, sin contaminaciones de ningún tipo.
Los colores de Chile continuaron con “Hermana de las Gaviotas”, tema que se ocupa de las mujeres que trabajan en las costas. Luego los acordes viajaron hasta Cuba, cuyo sabor emuló Takinkai en los temas “Son de la Loma” y en “Llorando”, tema del “canto nuevo”.
El grupo continuó con huapangos y otras melodías provenientes del amplísimo crisol de la huasteca. Entre estos temas destacaron algunos de origen coahuilense, como “El Gallito”, temas que la agrupación rescató tras una larga investigación y que agrupará en su próximo álbum.