En todas las guerras, el papel más ingrato corresponde a los civiles.

A los inocentes que quedan inermes en medio del tiroteo.

Así estamos viviendo la actual guerra contra el crimen organizado.

Nos dijeron que la lucha era entre delincuentes; que se iban a exterminar recíprocamente.

Pero luego los policías tomaron partido y los malos infiltraron Gobierno y sociedad.

Ahora combaten en medio de vecinos y disparan parejo.

Dicen que hay que huir al extranjero. Llevarse casa, negocios y hasta los muertos.

Pero ésta es nuestra casa. Aquí nos vamos a quedar. Y que Dios nos tenga en la palma de su mano.

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