No es una casualidad que al mismo tiempo en que los índices de obesidad se incrementaron alarmantemente, los ratings de los programas de televisión, el uso de las computadoras en casa y la proliferación de los restaurantes de comida rápida también lo hagan, lo mismo que ocurre con una nuevo “verbo” en cuanto a menús para menores: “supersize” (o extra grande).
Pero, ¿quiénes son los culpables de esta "tendencia" que afecta la salud de los niños? Los padres y las escuelas, que han jugado un papel preponderante en esta proliferación, unos por proporcionarles opciones saludables de alimentación limitadas y los segundos cuando reducen el tiempo para las actividades físicas y no controlan el tipo de comida que se vende en las escuelas durante el receso.
| ¿Cuál es la cantidad ideal de calorías que un niño debe de comer? Están determinados por la edad y las actividades, pero en general debe ajustarse a parámetros. |
Según los expertos, estas serían las reglas a seguir:
* Todos deberían evitar el helado, o por lo menos decidirse por el tamaño pequeño. Si desea que sus hijos consuman menos calorías y comida chatarra y hagan más ejercicio, usted tiene que hacer lo mismo. El modelo del ejemplo es la herramienta más poderosa.
* Haga un cambio discreto cada semana. No divulgue los cambios que pretende hacer en la rutina de la familia ("hey chicos, vamos a ponernos a dieta"), seguramente fallará. Haga los cambios poco a poco: beban refresco sólo una vez por semana, haga una pequeña caminata luego de cenar (lo que puede convertirse en una tradición).
* Alimente estómagos pequeños. El principal trabajo de los niños es crecer y para hacerlo, necesitan un montón de nutrientes, pero no necesariamente un gran número de calorías. Para encontrar el balance correcto, debe tomar porciones pequeñas que incluyan todos los nutrientes.
* Ríjase por la pirámide. El principal postulado es que durante el día se asegure de que consuman frutas y vegetales (5 mínimo), granos enteros y menos grasa y harinas.
* Haga su parte y deje que ellos haga la suya. Su responsabilidad, como padre, es decidir qué alimentos se servirán y hasta qué pueden botanear. En muchas familias el control de lo que consumen los niños se deja a discreción de ellos mismos. En lugar de eso, usted debe poner los límites a lo que se come. La responsabilidad de sus hijos está en decidir cuál opción, de las que usted ofrece, es la que quieren. Forzar al niño a estar sentado hasta que el brócoli haya sido retirado u ofrecer brownies como recompensa por haber comido bien, ayudaría resistirse aún más a la comida saludable.
NIÑOS CON PROBLEMAS DE ADULTOS
* El principal problema es que los niños no están inmersos en esta condición por sí solos.
* La obesidad está presente también en la mayoría de los adultos de las sociedades actuales.
* Pero en los niños los efectos de la misa pueden ser más drásticos llevándolos a caer en la depresión y baja autoestima conforme se vayan haciendo adultos.
* La obesidad es un padecimiento permanente de múltiples repercusiones físicas, emocionales y sociales.
* Los niños arrastran con esto altos niveles de riesgo de problemas de salud en los huesos y en las articulaciones, asma y diabetes tipo 2 (aunque se considera poco común en los niños).
* A pesar de ser un problema mundial y de repercusiones peligrosísimas, aparentemente no es una prioridad detener el crecimiento de los índices de obesidad en los niños, el medio ambiente en el que se desenvuelven la causa y la promueve la obesidad.
* El hecho es que la familia es la responsable de prevenir esta enfermedad.
* El problema es que muchos padres de familia dicen que este es un problema "interno" y que nadie debe dar su opinión en una situación que consideran “personal”.
* Vigilar lo que comen es una de las claves para mantener el peso de los niños.
* La comida que se vende en las escuelas debe ser baja en grasa y se requiere sustituir las grasas malas por las buenas, haciendo conciencia en el beneficio a largo plazo.
LO MAS IMPORTANTE
Inste a que coman lo que usted ofrece, si es un alimento tan “complicado” como el brócoli u otra verdura, lo más seguro es que con el primer intento no obtenga grandes resultados, pero su deber es insistir en que lo consuman. Cuando lo prueben por primera vez, la porción será mínima, pero conforme pase el tiempo debe ir incrementándola. Los nutriólogos dicen que un alimento se ofrece hasta 15 veces antes de que el menor pueda decir que le gusta.
Si de plano no obtiene respuesta favorable, haga un trueque: pregúntele qué verdura quiere comer en lugar del brócoli y sírvalo cuando el resto de la familia consuma este último, para que entienda que no quedará excluido del menú nutricional.
Nunca diga que están prohibidos los chocolates y las papas fritas, crear este límite las hace más antojables. Mejor hágales saber que se pueden comer alimentos de este tipo siempre y cuando su menú durante la semana sea 100% saludable.