La semana pasada dediqué este espacio para discutir los costos económicos potenciales derivados de la actual crisis por la influenza. En esa ocasión señalé que de acuerdo a diversos estudios internacionales, en un escenario optimista el golpe a la economía podría ser alrededor de 0.7% del PIB. También mencioné que la mayor parte de estos costos son consecuencia de acciones tomadas para prevenir y evitar el contagio, dentro y fuera del país, destacando el impacto negativo al sector turismo.

Hemos visto ya algunas reacciones inmediatas como la cancelación temporal de vuelos por parte de Argentina, Cuba, Ecuador y Perú o la cancelación temporal de paradas de cruceros. También hemos visto recomendaciones de otros países para que sus ciudadanos eviten viajar al nuestro en estos momentos. Propuestas como la francesa para extender este tipo de medidas en la Unión Europea afortunadamente no tuvieron eco en otros países de esa región ante la misma recomendación de la Organización Mundial de la Salud, en el sentido de que este tipo de medidas son poco efectivas.

En realidad el mayor impacto ocurrirá en las próximas semanas, y posiblemente meses, como consecuencia de potenciales cancelaciones (incluyendo eventos como convenciones) que seguramente se producirán por parte de muchos turistas del exterior como una acción preventiva ante el miedo de que el virus permanezca latente en el país o simplemente por desconfianza. Por desgracia este tipo de eventos generan campañas que terminan siendo altamente nocivas.

Recordemos algunas cifras para tener una mejor idea de lo que representa este sector en nuestra economía. De acuerdo a la Cuenta Satélite de Turismo, 2003-06, publicada por el INEGI (no conozco alguna más reciente), el Valor Agregado Bruto Turístico representó 8.2% del total nacional en 2006. Esta cifra es superior a la generada por actividades como la agricultura y las industrias alimentaria, de la madera, del papel y de la química de manera conjunta. Una cuarta parte de este monto proviene de servicios de transporte; 11.8% por alojamiento y 10.7% por restaurantes, bares y centros nocturnos. Estas actividades generaron 2.4 millones de empleos remunerados, una tercera parte en restaurantes, bares y centros nocturnos. Finalmente, el turismo es una fuente importante de divisas. De acuerdo a la Organización Mundial de Turismo (OMT), México ocupó en 2007 el décimo lugar mundial como receptor de turistas extranjeros (21.4 miles de millones de personas). En términos de ingresos, estamos hablando de casi 13 mil millones de dólares en 2007 y 13.3 miles de millones en 2008. Es el principal componente de la balanza comercial en servicios no factoriales.

¿Qué impacto esperamos? Este sector está ya afectado por la actual crisis económica mundial y la OMT había estimado una reducción generalizada en el turismo mundial durante 2009 de al menos 2%. El impacto es mayor para países en donde este sector juega un papel importante. De hecho, nuestro país ya había registrado una contracción de casi 4% en los ingresos por turismo exterior durante el cuarto trimestre de 2008. Hasta antes del problema actual ya se preveía que se mantendría este ritmo de contracción en estos ingresos, entre tres y cuatro puntos porcentuales. Si quisiéramos ser optimistas (si es que se puede), podríamos asumir que el impacto adicional sería en menor proporción, ya que estaríamos hablando de un efecto en el margen en un contexto de una actividad ya relativamente deprimida. Imaginemos que este evento hubiese ocurrido en un año de alta actividad en el que se esperara una importante expansión. En esas condiciones el golpe hubiera sido mucho mayor, en términos absolutos y relativos. Sin embargo, no hay que minimizar el problema. Desde luego que para algunas empresas en lo individual, este evento podría ser mortal dependiendo de su situación financiera y operativa particular, pero no necesariamente es el caso para el sector en su conjunto. De todos modos este será un año muy complicado para el sector de turismo en nuestro país.

¿Qué opciones existen? Seguramente observaremos una campaña publicitaria agresiva en el extranjero en las próximas semanas, aunque creo que su capacidad de revertir el impacto sicológico y mediático reciente será limitada en lo inmediato. Cabe la posibilidad de buscar una sustitución temporal del turismo extranjero por el nacional, aunque probablemente sólo sea parcial, tanto por la segmentación del mercado como por los niveles de poder adquisitivo, además de que nuestra economía también está en crisis y se observa cierta contracción en el consumo en estos rubros. El gobierno ha anunciado un paquete de estímulos fiscales, lo cual es bueno. Sin embargo, habrá que estimar con mayor detalle su efecto.

El choque fundamental al sector es de demanda y me parece que el paquete actúa más por el lado de costos. Sí ayuda, pero mi impresión es que su efecto es más limitado. A lo mejor es una buena medida para incentivar la formalidad (por el tipo de descuentos), pero mucho del empleo en este sector que mencioné arriba seguramente no se encuentra en esa situación, lo cual ya sabemos que es un problema. Probablemente se requerirán de otras medidas adicionales si la campaña de promoción no funciona. Finalmente, desde una perspectiva de más largo plazo, creo que es buen momento para replantear estrategias y revigorizar al sector. Sabemos del enorme potencial turístico de nuestro país que no ha sido explotado de manera adecuada debido a falta de suficientes inversiones en desarrollos, así como en infraestructura necesaria. Por ejemplo, ¿qué ha sucedido con Punta Colonet?

Investigador del CIDE y de la EGAP-ITESM-CCM