Saltillo, Coah.- La familia de Rosalba forma parte de los llamados hogares extensos, que en Coahuila han crecido a razón de las condiciones económicas y de la propia cultura. Vive con sus suegros y los hermanos de su marido; al acercarse el Día de la Familia y pese a la realidad llena de carencias que a diario pasa en la colonia La Gloria, su único deseo es estar juntos no importa que incluso no haya de comer.

Hacia 2005 las cifras del INEGI señalaban que en Coahuila existían 627 mil 101 hogares, de los cuales el 70.05% pertenecía a los nucleares, es decir, los formados por el jefe de familia, su cónyuge e hijos; un 28.8 correspondía a los extensos, como en el caso de Rosalba, donde todos los que habitan bajo el mismo techo dependen de un ingreso común para alcanzar a comer, por ejemplo.

“Cocinar con lumbre y leña es bien económico, aquí ponemos lo más duro de cocer, porque hacemos para muchos, somos casi ocho personas, entre niños y grandes”, dice Rosalba Hernández, mientras observa que los niños no se acerquen a las ollas donde el caldo está hirviendo.

Cuenta que últimamnte las cosas no están del todo bien, pues su esposo hace días que no trabaja por la ausencia de obras en construcción, por los que no se le puede dar de todo a sus hijos y por eso mismo la piensa al querer embarazarse.

“Tengo dos años de casada, ya con dos hijos de uno y dos años, pero no es fácil ser madre. Uno nunca termina de aprender, para cuando se da uno cuenta de algo, ya suceden más cosas que a veces no sabes cómo resolver, hay que sobrellevarlos, darles apoyo en lo que se pueda porque ahorita hay que privarlos porque no hay dinero”, comenta Rosalba.

La mentalidad de Rosalba ha cambiado, incluso la de su misma suegra, pues atrás quedaron los tiempos en que se tenía un hijo tras otro.

“Yo tuve 12 de familia, sólo cinco vivieron, tres mujeres y dos hombres. Uno antes no pensaba, nada más tenía y tenía, no había tantas cosas para no tener familia, y yo digo que está bien porque para que tener muchos y luego atienden a unos y a otros los desatienden. Con pocos es menor el gasto, porque ahorita aunque quisieras no se puede”, dice la señora Sabás Medrano.

De hecho las cifras del INEGI indican que de 2000 a 2010 los índices de fecundidad en el estado han disminuido de 2.8 al 2.1 en mujeres de 15 a 49 años, la tasa de natalidad es similar pues mientras en 2000 radicaba en el 24.7% al 2010 es del 17.5 por ciento.

Al celebrarse el Día de la Familia en el país, las condiciones son duras aún, siguen siendo los valores familiares los que pueden perdurar, dice la joven madre de familia.

“A mí me inculcaron portarme bien con la gente mayor y respeto entre nosotros… hemos aprendido a ponernos de acuerdo mi marido y yo porque no podemos tener más niños… y nos queda enseñar a los hijos para que no hagan cosas malas, ahorita que hay tanto pandillerismo, porque a los padres no le importa”, menciona.

Mientras que su mensaje para este Día de la Familia es sencillo: “Que la pasen bien y con toda la familia, ya sea con lo mínimo, aunque no hay qué comer, y sin pelitos pero que estén juntos”.

PREOCUPACIÓN
“La familia siempre es una preocupación muy grande para la Iglesia, porque para nosotros siempre es el núcleo de la sociedad, y sabemos que como estén las familias así estará la sociedad. Todos los papas y obispos han insistido en la unión y al defensa de la familia”, expresa Fernando Pachicano Llaca, párroco de la Catedral de Saltillo, quien menciona que a través del tiempo la familia ha sido atacada.

“La familia ha sido severamente afectada; la Iglesia ve ataques como el divorcio, el control de la natalidad porque los hijos unen y son fuente de amor, la unión libre que también se propagó mucho…Todo esto es en contra de la institución que es la fuerza de la sociedad “, opina el sacerdote.

Expresa que cuando hay papás sólidamente formados en valores, los van transmitiendo a sus hijos, pues de lo contrario no habrá nada que trasmitir.

“Es lo que está pasando, ahorita difícilmente se enseñan los valores, además hay ataques que sin ser cosas malas dañan a la familia, por ejemplo el hecho de que los dos papás tengan que trabajar y que no haya nadie en casa que los dirija, los papás están ocupados en cosas buenas pero no ayuda su ausencia”, dice Pachicano Llaca.

Recalca entonces en que el matrimonio “hombre y mujer” debe ser una entrega mutua para toda la vida, y con esa mentalidad deben casarse; asimismo, dice que se debe insistir en que el salario sea suficiente para que el jefe de la familia pueda sostenerla.

UN DÍA PARA LA FAMILIA
“Qué bueno que existe un día porque nos hace recapacitar, en un tema que se vuelve vital precisamente en un tiempo en que se habla de todo tipo de crisis, y nosotros como Procuraduría de la Familia, que tratamos situaciones difíciles originadas en la familia, donde ha sido cuestión de alegría acompañarlos, aun en estas circunstancias lo prioritario es el rescate de las familias”, señala María Teresa Araiza Llaguno, titular de la dependencia.

Sostiene que el llamado es para que la ciudadanía siga denunciando cuando hay problemas, porque las problemáticas que surgen dentro de las cuatro paredes de una casa muchas veces no se ven, pero de igual forma hacen daño.

“Hemos visto que las personas se acercan para intervenir en problemas donde los especialistas todavía pueden actuar, precisamente en asuntos para evitar que se conviertan en tragedias, porque han comprendido que tienen derecho a vivir con tranquilidad”, menciona.

Explica por ejemplo que hoy se denuncian los casos de violencia emocional y la omisión de cuidados, que pueden prevenir problemáticas más severas.

“La familia se encierra en un círculo donde no se da cuenta qué está mal, por patrones heredados por una vivencia natural, tienen la autoestima baja, las mujeres son propensas a la depresión, pero uno decide pedir ayuda, porque lo que quieren es que esta violencia no pase a los golpes”, explica la procuradora.

“En la omisión de cuidados también denuncian, sabemos que el nuevo rol de la mujer es trabajar, entonces esto exige que todas las partes intervengan.

“Resulta que papá y mamá se van a trabajar y a los niños nadie los atiende, hay que apreciar el cambio de los roles, es responsabilidad de todos llegar a convenios para que se pueda reorganizar, porque hay que reconocer que la familia en este siglo ha cambiado y tendrá que acomodarse a nuevos patrones”, puntualiza Araiza Llaguno.