MÉXICO, DF. 14 Mar.- Sé que éste no va a ser un buen artículo. Es más, yo que ustedes ni lo leía. Mi nivel de estupidización provocada por las altas y secas temperaturas que reinan en esta desertada ciudad, es considerablemente alto, aunque todavía esté muy lejos del nivel de Manlio Fabio (que ahora se cree, sin el menor argumento probatorio, simpático) y del que manifiesta César Nava, nuestro novísimo “Profesor Chapatín”. Éstos dos se traen un duelo como de película del Oeste. Beltrones está incontenible; para el asunto del boquete fiscal, todos sus comentarios fueron en el sentido de que no está seguro de que haya existido (nosotros tampoco estamos seguros de la existencia de su mamacita, Manlia Fabia, pero, por una cortesía muy especial, la damos por existente, aunque deteriorada). Luego, ya consumido por el intenso fuego de la inspiración republicana, tuvo lugar su participación quizá importante, no es momento todavía de saberlo, en el desarrollo del arte dancístico popular. No creo que sean muchos los que hayan evaluado a fondo la trascendencia de “la acostadita”, que es como cumbia, pero más arrastrada. Frente a esta explosión de sabor, César “El Chicharito” Nava ha quedado a la altura del betún, ha quedado como un no muy lucido participante de “La Hora de los Aficionados”, pero sin ese mundo y ese desenfado verbal de Manlio Fabio, que está hecho un Manny Pacquiao, protagonista del más reciente “tongo” que nos despacha la televisión. Volviendo a Manlio Pacquiao, se impone decirle a Manlio: “sos grande”.

Así como damos fe de la grandeza de la caradura de Manlio Fabio, hemos de reconocer que la compañera Beatriz no ha estado a la altura que la afición, conociéndola, esperaba de ella. Con su atuendo confeccionado por vajillas El Ánfora, sí ha saltado a la palestra y sí se ha aventado al ruedo suponiendo que esto de darle un coscorrón al niño Cesarito era más fácil que encuerar a una borracha. No fue así. Creo que los priístas se fueron todos de bruces en su urgencia de vituperar al PAN en general y a César Nava en particular. Aquí yo quiero hacer un reconocimiento a la mesura y pulcritud política de mi ex novia Josefina, quien ha estado de tiempo completo en la esquina de Nava. Me la puedo imaginar perfectamente con su toallota en torno al cuello, su cachucha de golfista antiguo, sus tenis Faro, sus medias elásticas para aguantar el trajín y su muy surtido estuche de medicinas y también, tratándose de Josefina, de monerías. No quiero ni pensar en las tranquizas que ya se hubiera llevado Nava si no tuviera en la esquina a la Chepina Rosales que, sobre esto del pugilato político, sabe latín y ciencias aplicadas.

Lo relatado hasta aquí es el sumario y la imagen que conservo de lo ocurrido en nuestra arena política durante la semana que acaba de pasar. Por lo que se ve, ésta que ahora cursa no va a ser ni más emocionante, ni distinta; aunque queda pendiente el hecho de que el “Copetitos” Peña Nieto no está nada contento con los resultados que la semana pasada arrojaron sobre su imagen y su futuro. Como bien dijo el fabricante de confeti: ¡Qué pinches papelitos estoy haciendo! Creo que en eso seguirá. Y ya.

¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCCLIII (1753)
MONTIEL.