Antes que otra cosa, ésta va por doña Bertha…

La conocí hace menos de un año…

La vi muchas veces con ese caminar pausado, con esa expresión de agobio, pero aún así nunca se cansaba.

Sin decírmelo, sé que muchas veces se preocupó por mí.

Me he quedado con esa imagen de hace apenas una semana, cuando la invité a subir a una silla de ruedas para pasearla por el pasillo del tercer piso del Seguro Social.

Ese ademán con su mano derecha fue su respuesta y después esbozó una ligera sonrisa.

Hoy que ya no está con nosotros, me quedo con esa imagen que jamás va a borrarse.

En casa, seguramente guardarán mucho de ella, la pondrán aquí, justo ahí donde los afectos ciertos se clavan para siempre.

Pues bien, le cuento que de la burocracia uno lo entiende, pero… ¿De una empresa privada que nos brinda un servicio y obtiene riqueza de ello?

Pero desde hace algunos meses, la burocracia dejó de ser asunto exclusivo de las oficinas de Gobierno.

Vaya usted a una oficina de Telcel, la que usted quiera y encontrará a 60 personas en paciente espera para ser atendidos o atendidas por el área ejecutiva.

El trato es más desdeñoso que otra cosa; supongo que les pagan poco a los empleados o les exigen jornadas extenuantes.

Y eso que van a venderle un celular, pero… ¿A quién le interesa vender un celular más cuando ya vendió 50 millones de ellos en todo el país?

Vaya a una oficina de CFE y verá las enormes filas de personas que esperan a ser atendidas para ¡pagar! sus recibos.

El maltrato es evidente y peor cuando el ciudadano va en plan de queja… Cuando quiere señalar que le han cobrado de más, o cuando le han cortado el servicio sin previo aviso, a pesar claro, de tener su recibo pagado.

¿Por qué ocurre todo esto?

Por dos razones…

UNA: Que las susodichas empresas no tienen el mínimo respeto por sus clientes; que ya encontraron la manera de clavar los colmillos y les importa melgas portarse bien con aquellos que les dan de comer.

DOS: Que nosotros en calidad de consumidores, preferimos que nos hagan sufrir, antes que batallar.
Me explico: Usted prefiere seguir con el gas entubado, porque se evita ir a llenar el cilindro o esperar a que pase la pipa…
Después de todo, a quien maltratan es a la señora de la casa, al abuelo o a la abuela.

El riesgo es que cada vez la actitud de las empresas prestadoras de servicios será todavía más agresiva… Cada vez le pegarán más al consumidor.

Ahora es tiempo… Y también dinero, porque nunca le cumplen en Telcel los planes tarifarios; y en la CFE es más fácil que Carlos Elizondo y la señora presidenta, Herminia Martínez, se pongan a jugar canicas a que le reconozcan un sobrecobro.

Por eso es que a usted le cargan la mano cuando desea cancelar un servicio que le parece chafa o caro.

Por eso es que lo dejan colgado en el teléfono.

Por eso es que somos un país de consumidores cautivos y maltratados.

Pero así nos gusta… ¿A poco no?


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