A mi amada, dice ella, siempre le gusta andar a la moda aunque la ropa se la compre en Del Sol.

Pero, se ha preguntado usted ¿quién dicta la moda?

Es curioso que de Francia vienen los mejores trajes, las marcas más exclusivas…

¡Y debería usted ver a los franceses con la ropa arrugada, el pelo sucio… Y qué decir del aroma!

Pero ellos deben disfrutar ver cómo el mundo corre detrás de sus creaciones, sin que ellos mismos se atrevan a usarlas.

No me molesta que la gente ande a la moda… Que las mujeres gasten su quincena en una bolsa de Vouitton… O de Ives Saint Laurent… (Ni siquiera sé si escribí correctamente esas marcas).

No me molesta que ahora los hombres no se pongan cualquier marca de anteojos, excepto Prada… O Gucci…

Lo que me molesta es que la moda esté hecha a la medida de la gente bonita.

Y lo digo con conocimiento de causa, porque no hace mucho me regalaron una camisa American Eagle y tuve que pasársela a mi pequeño Talismán porque acá a su servilleta no le quedó.

Parecía tamal mal amarrado…

Hoy en día los colores son para personas de tez blanca… Los anteojos de sol para tipos con rostro bellamente anguloso o de formas suaves.

He visto a mis congéneres prietos y mofletudos lucir como urracas con antifaz cuando se colocan esos novedosos anteojos para sol con armazones grandes.

¿Nadie ha pensado en nosotros los feos?

No, y es lamentable que ello ocurra.

La cosa es peor cuando a la gente fea nos va bien…

No es delito luchar por el progreso; el problema es que dicho progreso debe notarse en la evolución del vestido y de los accesorios.

Con estas bembas… ¿Ustedes creen que luciría primoroso con esa suerte de brillitos que ahora usan los metrosexuales para incitar al beso?

¡Mi madre!

Y curiosamente a los primeros que les va bien es a los políticos… Algún proletario peteísta… Perredista, y no falta uno que otro panista o revolucionario tricolor que se hace regidor o diputado, y tiene que vestirse a la moda con ropita cara y anteojos de marca.

¿A visto usted vestido de traje a Rolando Rivero?

Digo, él no tiene la culpa sino los diseñadores que creen que todos los seres humanos de todo el mundo, que tienen dinero, deben medir 1.85 y pesar 78 kilos.

¡Por favor!

¿Alguno de los hombres feos que ha triunfado en la vida pudiera alzar su voz en nombre de todos los que poblamos esta fauna para que los diseñadores piensen en nosotros?

¡Imposible!

Con dinero, no hay cristiano que se sienta feo… ¡Qué va!

Y en estos tiempos de metrosexualismo, no tenemos más remedio que ponernos lo que dicta la moda…

Aunque demos la imagen de maistro de obra el día en que va como padrino de bautizo.

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