Saltillo, Coah.- cOtra trinchera del doctor De la Garza, además de la investigación, han sido las aulas, donde además de impulsar esta necesidad de resolver problemas particulares, ha defendido también la noción de crear conocimiento por el conocimiento mismo: aislar la idea de que la academia es una fábrica de mano de obra y de que las profesiones tienen como fin el mercado.

“Yo no tengo una perspectiva comercial del conocimiento. En el ámbito donde yo me muevo se trata de profesiones que el mercado de trabajo no acepta tan fácilmente: sociólogos, antropólogos, politólogos. De tal manera que si ellos no van a tener en general grandes satisfacciones económicas, al menos que tengan grandes satisfacciones por haber hecho algo en términos de conocimiento relacionado con los problemas del país.

“Yo trato de inculcarles el amor al conocimiento comprometido. Comprometido con la solución de los problemas sociales más importantes del país”, afirmó.

Consideró que además los nuevos aspirantes tienen ventajas en términos de acceso a la información y contacto con las ideas.

Aseguró que estas herramientas amplifican el espectro teórico frente a una disciplina que puede caer con mucha facilidad en los dogmas que a veces se imponen en las aulas.

“Creo que hay asimilaciones muy desiguales, a pesar de que ese tipo de información puede fluir más fácilmente a través del Internet. Esa facilidad no la tenía mi generación, teníamos que hacer grandes esfuerzos para conseguir los libros, a veces ni siquiera teníamos el acceso a algunas publicaciones, sólo las veíamos referidas en otro libro. Hay que aprovechar estas tecnologías de la información”.

Asimismo, ponderó que estas herramientas no deben congelar el contacto con la gente, con las comunidades en las que se desarrollan escenarios de interés. Afirmó que la investigación en ciencias sociales requiere cierta sensibilidad en el trato con las personas y que se debe fortalecer la vinculación interinstitucional.

“Debe haber una comunicación más fuerte entre estudiantes, profesores, entre diferentes instituciones, asistencia a congresos, lectura de revistas, donde generalmente se exponen la mayor parte de las nuevas teorías o los embriones de las mismas. Hay que compartir conocimiento y tener la disponibilidad de adquirirlo. Una relación dialógica de conocimiento sólo se desarrolla en confianza. No podemos confiar ciegamente en la clase de información que nos llega a través de las nuevas tecnologías. En el área donde me desenvuelvo, el trato directo sigue siendo nuestro mejor camino”, afirmó.

TRABAJO CONJUNTO

Como parte de esta labor de vinculación interinstitucional, el doctor Enrique de la Garza ha formado equipos de investigación en instancias como el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, en el Colegio de México (su alma mater), en la UAM, su casa, así como con instituciones públicas y universidades al interior del estado y fuera del país.

En nuestro estado, el doctor ha tejido redes de colaboración con investigadores de la Universidad Autónoma de Coahuila. Por ejemplo, para su magna obra “Modelos de Industrialización en México” (1998, Secretaría del Trabajo y Previsión Social) el doctor De la Garza se vio auxiliado por un grupo de investigadores coahuilenses para el levantamiento de datos en la Región Noreste.

Estas experiencias han sido gratificantes para el doctor y le han dejado una buena impresión respecto a la vocación de investigación de los académicos coahuilenses, particularmente los economistas, que es con quienes más ha colaborado.

“En varias ocasiones he establecido contacto con la UAdeC, pero claro, podría haber más. Creo que Economía ha tenido buen desarrollo aquí en la región y podría servir de base para impulsar otras carreras de ese tipo en la región. Coahuila es un estado en el que se han presentado fenómenos singulares a lo largo de la historia, que resultan muy atractivos para las ciencias sociales”, comentó.

Precisamente por dichos fenómenos, De la Garza señaló que hay asuntos que deben ser prioritarios, en materia de investigación y preservación, tanto para la academia coahuilense como para el sector público.

“Es importante también que tenga más presencia el INAH. Hay restos arqueológicos en Coahuila a los que se les ha dado poca importancia. Y en especial creo que hay que meterle más el diente a la historia. Hasta ahora los que han hecho ha sido de manera particular.

“Yo conozco algún médico, alguna persona que con algún recurso hace investigación por su parte. Pero hace falta un instituto que nos ilumine respecto a cómo se dio la colonización, la guerra de independencia en esta región, qué fue el juarismo y los liberales en Coahuila.

“Creo que el Gobierno del Estado debería propiciar la formación de un Instituto de Historia para esta región, que en la Historia de México ha jugado un rol importante”, aseguró.