Es una medida impopular pero necesaria, aunque no es mágica. Su efecto sobre los mercados no es inmediato y requiere de tiempo. Mientras tanto, la crisis continuará con su propia dinámica
Creciente temor, incertidumbre y pánico se están registrando en los mercados financieros mundiales, los cuales reaccionan con alta volatilidad. La situación ha rebasado por mucho las fronteras de Estados Unidos y los anuncios de problemas en otras entidades financieras en los principales países se reciben día con día. Este fin de semana, las autoridades en la Unión Europea han intentado contrarrestar estos temores señalando que tomarán las medidas necesarias para evitar un pánico financiero y una corrida en sus instituciones, pero los mercados poco han reaccionado a dichas declaraciones, en gran parte porque aún no queda claro cuál será la profundidad de esta crisis, hasta cuándo se extenderá y cuáles serán sus efectos totales.
La aprobación del paquete de rescate en Estados Unidos la semana pasada no tuvo el impacto esperado en estos mercados, al menos no inicialmente. ¿Es que acaso éstas acciones ya no resultan suficientes para los mercados? Para responder esta pregunta es importante tener en mente algunas consideraciones sobre el origen de esta crisis y lo que está sucediendo en estos momentos, las cuales comento a continuación.
La crisis actual es y será un proceso lento, por lo que es difícil valorar en este momento su duración, profundidad y efectos totales. Recordemos que el origen se encuentra en la ruptura de una burbuja en el mercado inmobiliario norteamericano conjuntamente con la expansión de un mercado de deuda suprime (de muy alto riesgo). La caída en los precios de las casa provocó insolvencia en los deudores con mayor riesgo, lo que a su vez generó problemas en las hojas de balance de los intermediarios financieros involucrados (que mostraban un fuerte desajuste de temporalidad entre activos y pasivos y alto apalancamiento) y ante la incapacidad de obtener recursos de corto plazo en los mercados han tenido que declararse en bancarrota o ser rescatados. En este marco, el punto central es que la disminución de precios en el mercado inmobiliario norteamericano es un proceso lento que continuará en los próximos meses. En este sentido, otros deudores (aún no insolventes) verán disminuido el valor de sus viviendas y de su colateral, por lo que enfrentarán problemas de pago y un mercado de nuevos créditos seco. Esto necesariamente afectará a más intermediarios financieros involucrados.
El paquete de rescate ayuda, pero no es una solución mágica e inmediata. El elemento central es la compra de activos malos para mejorar la situación de las hojas de balance de los intermediarios financieros. Sin embargo, si consideramos el punto anterior, seguramente existirán activos que en este momento no califiquen para ser comprados, pero que en los próximos meses, al deteriorase la situación, sí se conviertan en malos activos. En la medida que el paquete aprobado considere esta situación temporal, el problema se irá enfrentando progresivamente, pero existen riesgos de desajustes en este proceso. Es probable que el apoyo a algunos intermediarios financieros pudiese resultar insuficiente.
La restricción crediticia juega un papel central, pero su efecto es progresivo. No obstante la inyección de liquidez a los mercados que hemos venido observando, los niveles de acceso al crédito serán muy limitados en los próximos meses, lo cual necesariamente esta teniendo impacto en la economía real. Pero son diversos componentes de la demanda agregada y distintos canales de transmisión, por lo que varios efectos están aún por ocurrir. Es por eso que la previsión en esta materia para 2009 no es nada halagadora.
La incertidumbre genera desconfianza, y éste elemento es muy peligroso. Toda crisis va acompañada de mayor incertidumbre y volatilidad, lo cual provoca creciente desconfianza en los agentes. Pero esto afecta necesariamente la formación de sus expectativas, variable crucial en sus decisiones económicas, y muchas expectativas tienden a resultar autorrealizadas.
Los mercados financieros sobre-reaccionan. Esta es una de sus características, y dada las circunstancias actuales, veremos alta volatilidad al menos en las próximas semanas. Eventualmente los precios en estos mercados tenderán a un nuevo equilibrio.
Son sólo algunas ideas que pueden ser útiles para entender la crisis actual.