Si Hernando de Soto fue un conquistador, nacido en 1500, Hernando de Soto Polar, peruano nacido en 1941, se ha desempeñado como libertador.
La entrada en Wikipedia sobre Hernando de Soto Polar cita que es presidente del Instituto Libertad y Democracia (ILD) con sede en Lima, Perú, institución que ha sido considerada por el semanario “The Economist” como uno de los dos centros de investigación (think tank) más importantes del mundo.
Asienta también que la revista “Time” en mayo de 1999, lo eligió como uno de los cinco principales innovadores de América Latina en el número especial sobre “Líderes para el Nuevo Milenio” y durante el 2004 lo consideró entre las 100 personas más influyentes del planeta.
Agrega que la prestigiada revista “Forbes”, en su edición especial por su 85 aniversario en diciembre de 2002, lo seleccionó entre las 15 personas “que reinventarán el futuro”. Asimismo, en octubre del 2005, una encuesta entre los más de 20 mil lectores de las revistas “Prospect” del Reino Unido y “Foreign Policy” de los Estados Unidos ubicó al presidente del ILD como el latinoamericano más influyente del planeta (puesto 13 de una lista de 100).
Su mayor obra escrita se titula “El Misterio del Capital” donde explica las dificultades que tiene el capitalismo para poder triunfar en pueblos no occidentales. Allí sostiene que no es la cultura, ni la religión o la mentalidad de los hombres, quienes impiden el triunfo del modelo, sino más bien la existencia del derecho a la propiedad claramente definido y garantizado.
De Soto atribuye la pobreza de los pueblos indígenas a la ausencia de políticas públicas que permitan el “capitalismo formal” en dichas zonas. Frente a ese vacío, apunta, se desarrollan actividades informales.
Para James Gwartney y Robert Lawson, del Instituto Cato (para las libertades del individuo), las personas tienen libertad económica cuando la propiedad que adquieren sin el uso de la fuerza, fraude o robo es protegida de invasiones físicas por otros y ellos son libres de utilizar, intercambiar o dar a sus bienes, siempre y cuando sus acciones no violen los derechos idénticos de otros.
Una métrica mundialmente reconocida es el Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage y el “Wall Street Journal”. Citan que la libertad económica es el derecho fundamental de cada ser humano a controlar su propio trabajo y propiedad. En una sociedad económicamente libre, los individuos son libres para trabajar, producir, consumir e invertir en la manera que les plazca, con protección y libertad del Estado, y claro está, bajo ciertas reglas.
En dicho índice, México se encuentra en la posición 41 de una lista de 179 países. En los primeros 10 lugares se encuentran (en orden) Hong Kong, Singapur, Australia, Nueva Zelanda, Irlanda, Suiza, Canadá, Estados Unidos, Dinamarca y Chile.
Al final del día, la libertad económica está íntimamente vinculada con la realización vocacional y con el potencial de construir nuestro propio destino, generando riqueza integral. La pregunta del millón es ¿cómo podemos cada ciudadano, empresa y organización contribuir a una cultura y un estado de mayor libertad económica?...