México (Reforma).- La aparición de la influenza A H1N1 no sólo sacudió al sistema de salud, sino también al presupuesto de la Secretaría de Salud, que el año pasado gastó millones de pesos para rubros indispensables, como la compra de medicamentos y vacunas, pero también en aspectos menos importantes.

Durante 2009, la Secretaría de Salud gastó millones de pesos: 141.3 en gel antibacterial, 41.1 en tapabocas, 20 en toallitas con cloro, 7.8 en toallas de papel y 2.9 en pañuelos desechables.

El gasto total de estos productos, que podrían haber sido sustituidos por medidas de higiene o agua y jabón, alcanzó los 213 millones de pesos, cifra similar a lo erogado para la compra de ventiladores para pacientes en terapia intensiva y monitores de signos vitales para influenza A H1N1 que fueron enviados a los estados y hospitales federales que lo necesitaban.

De acuerdo con un reporte entregado por el secretario de Salud, José Ángel Córdova, a la Comisión de Salud del Senado, la cifra es equivalente también al gasto en medicamentos para las caravanas de la salud que atendieron la contingencia y otros gastos como la compra del antiviral Zanamavir, que junto con el Tamiflu es el utilizado para tratar a estos pacientes.

Según el reporte, el incremento de la demanda de servicios médicos en diversos estados provocó erogaciones por cerca de 176 millones de pesos, mientras que la adquisición de medicamentos e insumos para enfrentar el brote en Chiapas costó 2.2 millones de pesos.

Para la producción de materiales educativos para la epidemia la dependencia, a través de la Dirección General de Promoción de la Salud, gastó 18.1 millones y el Centro Nacional para la Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades destinó 57.5 millones para la producción periódica de las estadísticas sobre la evolución de la epidemia, así como la difusión de spots informativos en medios masivos.

Todos estos recursos, que alcanzaron los 4 mil 391 millones de pesos, provinieron del Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos del Seguro Popular, destinado para cubrir enfermedades como cáncer o VIH.
Según la Secretaría, se destinaron otros 206 millones de pesos durante los momentos más álgidos de la epidemia, provenientes del presupuesto de la dependencia.

Con ese dinero se pagaron 5 millones de pesos para investigación, cerca de 2 millones para pasajes y alimentación del personal adscrito a las Caravanas de la Salud, 10 millones de pesos para la Dirección General de Comunicación Social, que entre otros aspectos se destinó a comprar alimentos para los reporteros que cubrieron las conferencias de prensa.

La mayor parte los recursos provenientes de la Secretaría se destinaron a reforzar los hospitales federales e institutos nacionales de salud.