Guadalajara, Jal.- Omar Bravo está cambiando caras largas por sonrisas y momentos de amargura y dudas, por festejos con los compañeros.
Su definición en el encuentro del viernes fue magistral, con tal precisión en el remate de cabeza, que pareciera que nunca había dejado de convertir goles.
La realidad es que el delantero mochiteco, ya acumulaba varios meses sin anotar; el certamen pasado hizo apenas tres, y el fin de semana anterior la afición rojiblanca se lo reprochó cuando salió de la cancha, sustituido.
Al minuto 70’ del encuentro ante Estudiantes, Bravo Tordecillas salió de la cancha, y la gente lanzó su diatriba contra el atacante, quien a todas luces salió visiblemente molesto.
Pero el grito de gol del viernes pasado ante Querétaro llevaba mucha descarga de energía, de deseos de reencontrarse con los goles, a pesar de que ese que marcó gracias al centro desde la derecha fue su primer tanto en el presente torneo. De paso, con su gol también pretende evitar los rumores que le disparan atacándolo de envidioso por los tantos que El Chícharo ha convertido y que al sinaloense se le habían negado durante la campaña anterior y en la presente.
“Desde luego que uno siempre trata de tener confianza, de llegar al arco y de tirar, afortunadamente cayeron dos goles para nosotros. El equipo debe tener tranquilidad, mesura, se ha empezado jugando bien y la idea es seguir así. El grupo busca mantener este paso y jugando con este futbol ganamos en confianza, lo más importante es mantener el equilibrio y aprovechar los partidos en casa para no dejar escapar ningún punto y acostumbrarse a estar arriba y que el equipo se la crea”, manifestó un entusiasmado Omar Bravo, quien se había mantenido parco ante los medios.
“Siempre he trabajado a gusto, independientemente de lo que se genera en cuanto a mi entorno y el del equipo, uno no puede perder la fe; hay que trabajar igual o mejor”, refirió.
Sin embargo, la afición fue la que no le perdonó hace una semana. Ahora, con este gol, la intención es que la perspectiva del aficionado cambie, aunque Bravo guarda el mismo aprecio por el que paga su boleto cada fin de semana, ya sea para brindar apoyo o inconformidad.
“Respeto a la afición y siempre los voy a querer en todo momento, siempre intento jugar de la mejor forma. Yo siempre he tenido bien claro cuáles son mis funciones. Es un aliciente para cualquier delantero porque me da gusto marcar y me pone contento, pero lo importante es que el equipo se mantenga arriba”, sentenció el jugador.
Otro factor que colabora es el hecho de que todos se conocen en la cancha de mucho tiempo atrás: “A todos nos da gusto que el equipo en su mayoría seamos de fuerzas básicas de Chivas; desde luego que tienes un mejor entendimiento con ellos a través de los años y hay algunos que se van, otros regresan y eso puede ser un punto a favor”, expresó.
Es claro que un gol puede cambiar el ambiente en muchos sentidos, y para muestra ahí está Omar Bravo, quien redujo a nada la presión que ya cargaba en los hombros, pues a los delanteros se les juzga por los goles que convierten, y Omar apenas marcó el primero.
