Monclova Cpah.- Una gran movilización de policías y rescatistas provocó la tarde de ayer un paciente de la Clínica 7 del Seguro Social que amenazaba con lanzarse de lo alto del segundo piso del hospital, desde una altura aproximada de 20 metros.
Durante más de una hora, Víctor Manuel Rentería Hernández se mantuvo sobre la cornisa que rodea al segundo nivel del inmueble, hasta que las autoridades consiguieron rescatarlo sano y salvo.
El hombre de 53 años de edad y con domicilio en la calle Ocampo número 312 de la zona centro de Monclova, que al parecer está afectado de sus facultades mentales, estaba internado en la cama 23 del cuarto 20 del segundo piso.
Poco antes de las seis de la tarde y sin motivo aparente, Rentería Hernández tomó una silla y quebró con ella el vidrio de la ventana del pasillo que da al segundo nivel.
Vestido con una bata del IMSS y descalzo, el sujeto subió a la ventana y salió a la repisa, de donde amenazaba con lanzarse.
El personal médico pidió de inmediato el auxilio de las autoridades policiacas y de los elementos de los cuerpos de rescate que rápidamente llegaron al lugar de los hechos.
Decenas de personas se congregaron para observar con angustia las maniobras que policías y rescatistas realizaban para tratar de auxiliar a Víctor, que con sangre en las manos y pies gritaba que quería hablar con su patrón, de nombre Ramón.
Además de exigir que los policías se retiraran de las ventanas, Rentería Hernández manifestaba a gritos que no quería ser operado y que quería irse a su casa en taxi.
Se negaba de plano a dialogar con los médicos y enfermeras que trataban de hacerlo entrar en razón para que regresara a seguridad de la sala.
Eran las siete de la tarde con 15 minutos cuando Rentería Hernández comenzó a caminar por la cornisa, cargando con su mano derecha la silla con la cual quebró el vidrio de la ventana.
Varios paramédicos de la Cruz Roja y elementos de Bomberos subieron al techo del edificio para tratar de bajar al segundo piso con ayuda de cuerdas, para evitar que Víctor se lanzara al vacío.
Poco antes de las siete y media, el individuo se acercó a la ventana por la que había salido del edificio y varios oficiales preventivos y un enfermero consiguieron sujetarlo y meterlo de nuevo al cuarto de hospital.
En el forcejeo, los elementos y el enfermero resultaron con heridas leves debido a los cristales rotos, pero por suerte ya tenían a salvo al frustrado suicida.
Veinte metros más abajo, la multitud aplaudió la labor de los representantes de la ley y de los cuerpos de rescate, que evitaron lo que pudo ser una tragedia.
Cabe señalar que Víctor en un principio manifestó que quería bajarse, pero exigía que ninguna persona estuviera cerca de la ventana, pues temía que lo aventaran.
Por ello los bomberos les gritaban a los uniformados y personal médico que se retiraran, pero éstos se negaban, y al contrario insistían en bajarlo; pero al final por fortuna todo salió bien.
En entrevista, Pablo Ramírez, coordinador de Policía y Tránsito, comentó que solamente esperaron la oportunidad para sostener a Víctor, y al tenerla no dudaron en hacerlo.