Aseveran las encuestas que el PRI arranca con ventaja en las doce justas comiciales a dirimirse en este 2010 a pesar de las coaliciones y de ciertos postulantes ex priístas guiados por la mano siniestra de la “novia de Chucky”, Elba Esther. La duda mayor sobre las posibilidades del priísmo de volver a las andadas con su “carro completo” se centra en Oaxaca bajo un formidable duelo de cacicazgos, con la “maestra” haciendo el papel de esquirol, conduciendo al PANAL como le viene en gana a ella y sus herederas, y el gobernador, Ulises Ruiz, tratando de asegurar los intereses de su apretado grupo político.
De cualquier manera, el PRI parece tener margen de sobra para erigirse en vencedor global aun perdiendo en dos o tres entidades. Además de Oaxaca podría caer en Durango, donde la coalición encontró un buen candidato, y en Chihuahua dado el creciente malestar social aunque la responsabilidad del deterioro se adjudica, por igual, al priísmo estatal y al panismo nacional. Con ello se plantaría, de cara, en la carrera por la sucesión presidencial demostrando, contra las tesis foxistas de la extinción de los autoritarismos, que las derrotas nacionales de 2000 y 2006 sólo fueron superficiales, esto es sin merma alguna de su influencia notoria en los primeros planos del poder. Y esto fue porque, entre otras cosas, los ex presidentes de mayor operatividad acabaron por desplazar al mandatario en curso, maniatado por la agenda militar y copado por la torpeza de sus colaboradores y correligionarios.
Los espacios vacíos, abiertos por el Gobierno federal en curso a causa de la notoria ineficacia de los mandos, se convirtieron en reductos para la recuperación priísta. La avidez de poder de quienes aseguran tener “la costumbre” de ejercerlo, sobre todo al analizar la impericia de los sucedáneos de Acción Nacional, llevó a la dirigencia del Institucional no sólo a recuperar el terreno perdido, sino a extender coberturas y presencias por todo el suelo patrio, acaso sólo con la excepción del Distrito Federal en donde estriba buena parte de cuanto queda de la fortaleza perredista sólo erosionada por algunos panistas de nuevo cuño con gran capacidad publicitaria.
Lo anterior explica la motivación extrema en el otrora partido invencible en donde ya se festeja por adelantado con apenas agobio por las coaliciones de circunstancias entre la derecha y la izquierda sin el menor apego de historia e ideologías, pero con apuestas interesantes en cuanto a las figuras regionales que los abanderan en Oaxaca, Gabino Cué; Puebla, Rafael Moreno Valle; Durango, José Rosas Aispuro; e Hidalgo, Xóchitl Gálvez. Esto es dos ex priístas de largo viaje, un empresario de “centro” y una foxista con aires indigenistas y vida burguesa.
Bien se sabe que la presidenta nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, convencida de su capacidad conciliatoria, hizo tratos con los mandatarios estatales de su misma filiación con el propósito de asegurar los procesos y las posiciones. Esto es, se optó por privilegiar a los “favoritos” de los gobernadores para responsabilizar a éstos, política y moralmente, de los resultados con la consiguiente fidelidad a su instituto. Una reválida, sin duda, al modelo de los cacicazgos aldeanos tan de moda bajo los sustentos gregarios de los actores de la vida pública en cada uno de los partidos.
Por lo anterior, claro, algunos postulantes fuertes, ajenos al calor de los mandatarios, se instalaron en una especie de repesca para el caso de poder transitar hacia otras opciones -¿opositoras?-, disputándoles a los mandamases feudos y proyectos aun con evidentes desventajas estructurales en cuanto al posicionamiento de los minoritarios y sus propias coberturas. La puja es, por supuesto, muy dispar: el partido “fuerte”, con los apoyos gubernamentales, frente a un personaje bien visto pero con limitados recursos, también políticos, en entidades en donde hasta las hojas de los árboles se mueven al ritmo impuesto desde el Palacio de Gobierno.
A la vieja e inamovible usanza, para decirlo de una vez.
Es obvio, siguiendo esta lectura, que los mayores vicios de nuestro acendrado sistema, perviven. El mayor de ellos, el que recala en los candados inviolables para asegurar el desarrollo de los comicios con soslayo de la auténtica voluntad del electorado. Esta premisa sólo puede superarse cuando la madurez del colectivo se lanza hacia la defensa integral de los sufragios, antes y después de que éstos se emitan. En sociedades conformistas, atemorizadas o apáticas, queda claro que las rutinas manipuladoras se imponen siempre.
Los gobernadores “fuertes”, estén o no desprestigiados en el ámbito nacional como en los casos del poblano Mario Marín Torres y el oaxaqueño Ulises Ruiz, tiene amplio margen para la maniobra y muy escasa resistencia. Por eso, claro, el PRI parte como favorito... por encima de las alianzas socarronas.
Mirador
Muchos hablan de igualdad de género, sobre todo cuando elevan su voz en Ciudad Juárez para sentirse una suerte de altruistas políticos –más de palabra que de hecho-, pero pocos se detienen en la tremenda distancia entre los varones y mujeres en cuanto a las postulaciones partidistas. Éstas son muy, pero muy escasas a pesar de las lisonjas frecuentes y la rabiosa actividad de feministas notables, incluyendo a algunas arribistas como Rosario Robles, ex dirigente nacional del PRD, quien acabó resumiendo su paso por la política en una obra autobiográfica cuyo título pinta de cuerpo entero su cursilería y frivolidad: “Con todo el Corazón”.