México, D.F.- La diputada federal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), María Cristina Díaz Salazar, aseguró que los niños en México son víctimas del llamado ambiente obesigénico que promueve la obesidad a través de publicidad confusa y engañosa en los alimentos que más se consumen en escuelas.

La legisladora presentó una iniciativa de reformas a las leyes generales de Educación y Salud a fin de que las cadenas restauranteras que tengan más de 20 sucursales informen en sus cartas de menú el número de caloría por platillo que venden, y ofrezcan para niños comida baja en grasa y carbohidratos.

Además, que en las etiquetas y contraetiquetas para los alimentos y las bebidas no alcohólicas "serán obligatorios los datos de información nutrimental, incluyendo las calorías contenidas por porción y por 100 gramos, los gramos de hidratos de carbono, grasas (lípidos) y proteínas. Se eliminará el término kilojoules (kj) para dejar sólo calorías. También se incluirá el porcentaje de la ingesta diaria recomendada que aporta el producto por cada nutrimento. No está permitido que se incluya en la etiqueta o contraetiqueta que un alimento o bebida no alcohólica posee propiedades para prevenir, aliviar, tratar o curar una enfermedad o trastorno".

Díaz detalló que el tema de la obesidad infantil es prioritario, y debe ser tomado en serio por los diputados.

"El sobrepeso y la obesidad en su dimensión de epidemia no sólo son resultado de la suma de malos hábitos individuales, sino también se debe tomar en cuenta el efecto de un ambiente que los promueve y conocido por los especialistas como ambiente obesigénico".

"La publicidad es un arma poderosa para ayudar al problema de sobrepeso y obesidad, en particular si ésta va dirigida principalmente a los niños, ya que la carencia de una orientación nutricional adecuada, etiquetados confusos en los alimentos y bebidas, provoca una excesiva oferta de lo que conocemos como comida chatarra en las escuelas principalmente", dijo.

Díaz Salazar recordó que en el Programa Nacional de Salud 2007-2012 se etiquetó a la obesidad como la "epidemia el sobrepeso", pues es un asunto que pone en jaque a los sistemas de salud de muchos países, como es el caso de México.

"Un ejemplo sumamente claro de esto es que su prevalencia en adultos se incrementó de 34.5% en 1988, a 69.3% en 2006. Actualmente nuestro país ocupa el primer lugar en obesidad infantil a nivel mundial; y el segundo lugar en obesidad de los adultos. Más del 70% de la población adulta presenta sobrepeso u obesidad y, aunado a esto, 10 millones de mexicanos sufren diabetes".

La legisladora argumentó que la publicidad y el consumo excesivo de la llamada comida chatarra se suma al limitado acceso a agua potable, la presencia de todo tipo de bebidas azucaradas (jugos y refrescos) y el sedentarismo orillado por la inseguridad y la falta de espacios públicos.

"Durante el Encuentro Internacional de Expertos en Publicidad y Nutrición realizado por la propia Organización Mundial de la Salud 2006, se llegó a la conclusión de que el objetivo de cualquier acción reguladora debería ser proteger a los niños de la publicidad que está afectando negativamente sus dietas, reduciendo significativamente el volumen e impacto de la población comercial de alimentos y bebidas densamente energéticas y pobres en micronutrientes.

"A pesar de la enorme oposición de la industria de alimentos procesados para regular la publicidad dirigida los niños en alimentos y bebidas, algunos países están logrando avances en la materia. Tal es el caso de Inglaterra, Suecia, Noruega y otros países. Asimismo, la Unión Europea aprueba que se formulen directrices en ese sentido y la Organización Mundial de la Salud ha centrado la atención en este tema esperando desarrollar un código internacional para la publicidad dirigida a niños", dijo.