Saltillo, Coah.- Hace un año y medio la pequeña Wendy no podía sostener su cabecita, nació con retraso psicomotor, sin embargo, la nobleza de los caballos y los beneficios de la equinoterapia la han hecho dar pasos grandes pues, con mayor claridad, puede decir mamá y papá, cuando antes no podía siquiera balbucear.

“Ella ahorita tiene 2 años y medio, y cuando me dijeron que tenía retraso psicomotor empecé a buscar ayuda, mi niña no sostenía la cabecita, ahorita ya está más derecha y en cuanto al lenguaje balbucea más, ya nos dice mamá y papá y eso nos da mucha alegría,” dice la madre de Wendy Marisol Cano Valdés, quien asiste tres veces a la semana a las terapias.

Y mientras le pregunta a Wendy si le gusta ir a los caballos, la pequeña responde con una sonrisa, pues es la constancia la que ha hecho a la niña avanzar cuando en un principio les temía a los caballos:

“Generalmente los pequeños como Wendy que tienen retraso psicomotor, el primer acercamiento con los caballos es de miedo, porque los músculos de los niños están muy tensos el movimiento que sienten les da miedo y lloran casi todo el mes, pero con el tiempo aprenden que no se caerán y se familiarizan con los caballos”, explica Betsabé Sandoval Rivas, presidenta en la Asociación de Equinoterpia de Coahuila.

Indica que toda persona que tenga problemas psicológicos o físicos, a excepción de quienes tengan problemas con la columna vertebral y la cadera puedan tomar las terapias para mejorar su calidad de vida pues el movimiento del caballo proporciona 110 estímulos por minuto en el cuerpo humano y mejora la marcha de las personas pues la que posee es muy similar a la del humano.