Saltillo, Coah.- “Yo soy una sobreviviente de mil”, dice Glenda Prado, quien tras su ropa de mujer exterioriza la lucha para darle dignidad a las mujeres transgénero, los “travestis”, es entonces el periodismo, la política y sobre todo el activismo en defensa de la comunidad lésbico-gay lo que la define, más allá de sus pelucas o los tacones.
Se trata de Glenda Prado o Mario Prado, como muchos la conocieron antes de sus campañas como candidata a diputada federal por el octavo distrito de Nuevo León.
Desde su experiencia habla de lo difícil que fue “salir del clóset”, el abandono de su familia hasta la pérdida de su trabajo, en el que simplemente no podía ser ella misma, sino el reportero que se escondía tras su libreta en la calle o en la redacción de un periódico; habla de sus años de lucha en Monterrey, donde es quizá el travesti más conocido pese a que en la credencial de elector es Mario Prado.
Piensa que en Monterrey hay un cambio que en Saltillo aún no se da: “La gente no sabe cómo actuar, todavía no agarra al onda cuando ve un hombre vestido de mujer. Ha habido un cambio con lo del Pacto de Convivencia, pero falta aterrizarse, en Saltillo no sabe por qué de repente toda la Alameda se llenó de homosexuales. Hace falta aterrizar esa ley porque es buena y aunque tiene fallas fue una decisión política”, menciona Glenda, quien no se cansa de decir que se debe vivir todos los días como lo que realmente es, no sólo aprovechar cada fin de semana para abandonar la faceta de heterosexual.