La semana pasada, cuando el Chelsea quedó eliminado de la Champions por el Barcelona, luego de que los ingleses dieron un partidazo, justo después de que el árbitro noruego del encuentro dejó de marcar 5 penales a favor de la escuadra londinense, de los cuales al menos 3 de ellos fueron más claros que el vodka, más grandes que el estadio de los blues, después de semejantes muestras de que en el deporte hay intereses económicos detrás de casi todas las decisiones trascendentales, como decidir cuál equipo llega una final, debo confesar que me dio pánico la idea de que a Tigres le aplicaran la misma “estrategia sutil”, con tal de que los Rayos del Necaxa permanecieran en la máxima división mexicana.

Había mucho dinero de por medio, la devaluación que sufrió el “equipo chico” de Emilio Azcárraga Jean es de 12 millones, ¿se imagina usted que su equipo valga más de 13 y escazas horas después valga poquito más de uno? ¿Dejaría usted que eso pasara aunque tuviera el poder para impedirlo? Pues, ¿qué es para el dueño de Televisa y las Águilas darle un estímulo a los árbitros del juego de Tigres contra Monarcas y al de azulcremas contra hidrorrayos, con tal de que el resultado sea el que usted quiera y sus inversiones mantuvieran el mismo precio?

Afortunadamente para mis felinos regios nada de eso pasó, el árbitro y Azcárraga fueron muy decentes y los mininos conservaron la categoría. Lo malo fue el conformismo con el que los auriazules enfrentaron el último partido de la campaña. Pero bueno, no se les pueden pedir milagros cuando en dos años han sido un equipo que no le mete gol ni al arcoiris. Omar Bravo fue el mejor ejemplo, en la única jugada clara que tuvo hizo lo que casi todo el equipo sabe hacer, la falló.

Así que éste será el escenario para los univeritarios el año entrante, no contarán con su delantero más caro recién importado de España, empezarán como penúltimos de la porcentual, sólo por encima del equipo que ascienda y quizá se queden sin técnico en los próximos días, pues oí versiones extraoficiales de que ya pensaban darle las gracias a Pekerman; espero que no lo despidan, porque debe tener la oportunidad de empezar con un cuadro que él haya armado y no con la pedacería que le dejó Lapuente, quizá de esa forma pueda imponer su estilo y darle a la afición el equipo vencedor por el que aulla en cada juego.

**.- En el último fin de semana de actividades deportivas en Saltillo, antes de que la “gripe asesina” nos pusiera a todos en cuarentena, en la “Tuzochamp” que organiza la escuela de futbol del Pachuca, me tocó ver un caso “para Ripley”, en la semifinal entre la Secundaria Gral. #16 y el equipo del Zaragoza, pues el árbitro del partido tomó varias decisiones en contra de los chavitos de la escuela pública, asunto que degeneró en bronca. Cuando las mamás se fueron a clavarle las uñas al colegiado el señor se puso a la defensiva, pero en cuanto habló “en privado” con el entrenador de la #16, reconoció que “había recibido una ayudita” de un miembro del Zaragoza para que ganaran los jovencitos de esa escuela. ¡Qué tal!