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Hígado: el gran laboratorio humano (I/II)
San Antonio, Texas.- Methodist Healthcare II/II En ciertas circunstancias y debido a enfermedades progresivas sin mejoría es necesario el trasplante de hígado. Los trasplantes se han convertido en operaciones que se realizan con cierta frecuencia y facilidad en todo el mundo.

En México se lleva a cabo también esta clase de operaciones, el 50% de los trasplantes de hígado que se realizan en el país se efectúan en el Hospital Civil de Gua adalajara, que pretende alcanzar los niveles de operación que tienen instituciones similares de Estados Unidos, donde se practican casi 80 trasplantes hepáticos al año.

En el país las condiciones son aún precarias tanto en lo que se refiere a la donación de órganos como en lo que respecta a los trasplantes en sí.

Se recomienda un trasplante en los siguientes casos:

» Daño hepático por alcoholismo (cirrosis alcoholica)

» Cirrosis biliar primaria

» Hepatitis crónca o infecciosa de larga duración

» Coágulo en la vena del hígado

» Defectos congénitos del hígado o de los conductos biliares (atresia biliar)

» Trastornos metabólicos asociados a la insuficiencia hepática (por ejemplo, la enfermedad de Wilson)

Para llevar a cabo un trasplante de hígado, se requiere de uno sano de un donante de recién fallecimiento. Si el hígado sano no se encuentra en el hospital donde será trasplantado, el hígado sano es transportado en una solución salina fría que preserva al órgano hasta por ocho horas, permitiendo así que se hagan los análisis necesarios para determinar la compatibilidad de sangre y tejido entre el donante y el receptor.

El hígado enfermo se extrae mediante una incisión que se hace en la parte superior del abdomen. Se coloca el hígado nuevo en su lugar y se suturan los vasos sanguíneos y conductos biliares del paciente. La operación puede tomar hasta 12 horas y requiere grandes volúmenes de transfusiones de sangre.

Por lo general, los pacientes que reciben un trasplante de hígado requerirán de cuidados hospitalarios de una a cuatro semanas después del trasplante de hígado, dependiendo de la magnitud de la enfermedad y de la velocidad de recuperación del paciente. Para evitar un rechazo del órgano trasplantado, los pacientes deben tomar medicamentos inmunosupresores el resto de sus vidas.

El trasplante de hígado le ofrece una nueva vida a aquellos pacientes que se encuentran con enfermedades hepáticas progresivas sin posible recuperación.

Los 12 principios para cuidar el hígado

UNO.- Escuche a su cuerpo. No coma si no tiene hambre. En su lugar tome un jugo natural, una fruta, una pequeña ensalada o un vaso de agua. De la misma manera, no pase hambre si tiene apetito.

DOS.- Beba de 8 a 12 vasos diarios de agua mineral ya que ayuda a limpiar el hígado y los riñones y a perder peso. El cuerpo necesita pequeños y frecuentes sorbos de agua, de otra manera las células se encogen por deshidratación y sus membranas se secan.

TRES.- Evite consumir grandes cantidades de azúcar, especialmente azúcar refinado, ya que el hígado lo convertirá en grasa y colesterol.

CUATRO.- No se obsesione midiendo las calorías. Si sigue los planes de comida y alimentos de una dieta balanceada, su hígado funcionará adecuadamente.

CINCO.- Evite los alimentos a los que pueda ser alérgico o que sepa por experiencias pasadas que no se sientan bien. Mastique la comida lenta y concienzudamente, ya que la digestión empieza por la saliva cuando ésta se mezcla con los alimentos en la boca.

SEIS.- Preste atención a la buena higiene intestinal ya que el hígado debe filtrar y destruir cualquier bacteria y virus presentes en la comida.

SIETE.- No coma si se siente tenso o ansioso ya que durante estos estados la corriente sanguínea es desviada de los intestinos e hígado a otras zonas del cuerpo.

OCHO.- Compruebe si cerca de su zona puede adquirir productos biológicos frescos y libres de pesticidas. Si consumes huevos y pollo, que sean siempre de corral.

NUEVE.- Obtenga las proteínas de diferentes fuentes, incluidas las legumbres. De todas formas hay muchos platos en los cuales la proteína se obtiene de las legumbres, granos, cereales, frutos secos y semillas. Las proteínas de primera clase procedentes de la combinación de estas fuentes son tan completas como las proteínas de origen animal y contienen los 8 aminoácidos esenciales.

DIEZ.- Elija bien el pan y el relleno. Es importante comer solamente pan de buena calidad, es decir, que no contenga sustancias artificiales. Si tiene el colon irritable, consuma pan de harina molida, ya que tiene una textura fina, y está libre de pequeños granitos.

ONCE.- Evite el estreñimiento comiendo mucha fruta fresca y vegetales y bebiendo agua a lo largo del día. Sin estreñimiento evitará el crecimiento de organismos no deseados en el intestino grueso.

DOCE.- Evite las grasas saturadas o en mal estado. Estas grasas insalubres pueden dañar el hígado con los cambios característicos de un “hígado obeso” similar a aquel de los consumidores de alcohol.

(Fuente: http://www.ivu.org)