No existe tal cosa.
¿Pero qué es lo más cercano a una solución mágica y fácil para la felicidad? El doctor Félix Torán, autor de “La Respuesta del Universo” afirma que existen muchos malentendidos sobre la famosa Ley de la Atracción (LDA). Muchas personas tienden a ver la LDA como un remedio fácil y rápido para alcanzar la felicidad.
La LDA es una ley universal, y por tanto se cumple siempre, bajo cualquier circunstancia y en cualquier lugar. No es una ley científica, pero no por ello deja de responder a la definición de ley universal (basta consultar el diccionario de la Real Academia Española).
Como ley universal, afirma el doctor Torán, siempre se cumple, y de hecho, se cumple cada vez que pensamos. Mientras pensamos, estamos atrayendo circunstancias, y condicionando nuestra respuesta ante lo externo.
Pero los resultados dependen de quien utiliza dicha ley universal. Si la utilizamos positivamente, entonces obtendremos resultados positivos. Si la utilizamos negativamente, los resultados serán negativos. La responsabilidad es de quien usa la LDA.
Por ejemplo, si nos fijamos en una ley universal como la gravitación, podemos utilizarla positivamente para hacer volar un avión, pero también podemos utilizarla negativamente para fracturarnos un hueso si caemos desde muy alto.
No es válido decir “a mí la LDA no me funciona”. Es como decir “a mí la ley de la gravedad no me funciona”. Por supuesto, la LDA funciona siempre, lo que no hace es funcionar siempre de manera positiva. Eso depende de cómo la utilicemos.
Si controlamos nuestra mente, y dejamos en ella pensamientos de éxito, obtendremos el éxito. Si nos centramos en el fracaso, en lo que no queremos, atraeremos circunstancias que no queremos.
Hablar con mucha frecuencia de suerte y mala suerte es un claro indicio de pensamiento concentrado en el miedo, y por tanto, de utilización negativa de la LDA. Sin embargo, quienes hablan constantemente de sus objetivos y sus deseos con pasión, y simplemente gestionan riesgos para llegar a ello, utilizan la LDA positivamente.
El autor nos animó a practicar la meditación, ser más conscientes de nuestros pensamientos. “Deje sólo lo positivo, lo que se relaciona con su deseo hecho realidad, y elimine todo lo que apunte en dirección contraria, especialmente sus creencias limitantes. Si usted tiene muy claro lo que quiere, pero ha programado su subconsciente para ir en sentido contrario, quien va a ganar es su subconsciente”.
La ruta para la felicidad es comenzar con una visión y sentimiento claros de lo que se quiere y atraer, día con día, con el pensamiento y la acción nuestra “solución mágica”.
