Saltillo, Coah.- Han pasado siete de meses desde que la banda conocida como la del “niño meón” ha atacado a la economía de los pequeños negocios y casas, y, de la buena voluntad de las personas que acceden a prestar sus servicios.

Conocida por utilizar a menores para cometer sus actos de delincuencia, usando como “excusa” la utilización del sanitario, la familia compuesta por dos adultos y dos menores ha puesto en “jaque” a las autoridades y a la misma sociedad saltillense.

Pero, ¿cómo opera esta banda? ¿Qué elementos utiliza para engañar a los dueños de los establecimientos o casas? Y las de cajón: ¿Qué delitos podrían alcanzar los padres de los menores si éstos son detenidos? ¿Qué pasaría con los niños?

¿CÓMO OPERAN?
Desde el uso del sanitario, un peinado, un corte, una venta, hasta la intimidación con arma de fuego, son los mecanismos que imperan en la forma de operar de esta banda delictiva.

Al principio, esta banda sólo se avocaba a pasar al domicilio y sustraer bolsas y carteras, ahora, con la experiencia que les han dado más de 10 robos, suelen llevarse cosas de mayor valor debido a la intimidación.

Sanitario. Es simple, la familia llega al hogar de “equis” domicilio de la ciudad, toca la puerta y al abrir hacen el primer contacto con la víctima, para después pedir el sanitario para uno de los menores, quienes al ver que sus papás están entreteniendo al dueño, éste comienza el acopio de artículos.

Peinado y corte. Aquí los niños no son la primera trampa, sino una joven de 13 a 15 años, quien al llegar con la familia, piden a la que les realice un peinado o un corte, pero no lo hacen en el momento que entran, al contrario, esperan a que salgan los clientes. Así y gracias a la intimidación, logran obtener el efectivo, que oscila de los mil a los 2 mil pesos.

Pelota. Una de las artimañas más sutiles de esta familia es por medio de un juguete. La familia llega a las tienditas de abarrotes, por lo regular instaladas en casas de proporción pequeña, y así, al ver que la encargada se encuentra sola, el menor avienta una pelota hacia el interior de la misma para, de un momento a otro, solicitar la ayuda de la “tendera”, quien de buena voluntad asiste al pequeño, mientras los padres inician con el robo del efectivo o, en unos casos, de las cosas de valor que estén a su mano.

Venta. Tocan a la puerta; la familia invita al dueño del negocio o casa a realizar una compra de una camioneta, pero al ver la negativa de la persona utilizan dos formas: una, la intimidación con amenazas o piden, de la manera más atenta, el sanitario, forma con la que acceden al domicilio, en donde proceden al robo.

LO QUE NO DEBE FALTAR: “UN NIÑO”
Óscar González Guardiola, director de Política Criminal de la Fiscalía General del Estado, pone al descubierto a esta banda criminal que ha dejado perpleja a la sociedad por el simple hecho de utilizar a sus “hijos” como la excusa perfecta para elaborar maniobras de robo.

Para el especialista en el estudio psicológico de los criminales, la banda actuará bajo la peligrosidad que del momento y de la capacidad criminal de la misma.

“Pueden ocurrir lesiones leves o sólo una intimidación, pero en un momento determinado, si no se les detiene, pueden caer en una situación fatal al verse sorprendidos”, afirma, se aconseja, a la ciudadanía estar atento en caso de que la banda del niño toque a sus puertas, no se confíe.