Abran fuego. Las puertas del PRI, y las de los gobernadores de esta filiación, vuelven a estar abiertas para recibir, incólume, a la insustituible “novia de Chucky”, Elba Esther Gordillo, cuyos desplazamientos felinos le han obsequiado con las siete vidas que, se dice, tienen las gatas. Ella, para ampliar el concepto, mantiene existencias paralelas entre la dirigencia magisterial, sus apetencias personales que le obligan a desplazarse hacia Argentina constantemente, y los andamiajes de tres partidos distintos: el PANAL, por ella inventado; el PAN, en donde tato la requieren sobre todo bajo la égida presidencialista; y el PRI, en donde radica su origen, formación y poder bajo el peso del corporativismo.
Ya está aquí, de nueva cuenta, aun cuando se trate de una breve pausa para descansar de la tórrida y costosa seducción en las Pampas –no se confundan amigos correctores-, entre los gauchos. Toda su fuerza está intacta, de tal manera que puede hacer rendir ante ella a las dirigencias partidistas y a mandatarios de distintas filiaciones y cuyos reacomodos, tantas veces, se fundamentan en negociaciones soterradas reñidas con los presupuestos ideológicos de sus propias causas.

¿De qué otra manera puede explicares, en el entorno complejo de nuestros días la devota admiración que le guardan a la señora Gordillo los norteños gobernadores priístas pese a las evidencias, por demás clarísimas, de la traición de la misma al PRI y de su participación clave para asegurar el continuismo alzándole el brazo a Felipe Calderón? Si no hay memoria, cuando menos debiera prevalecer algún rasgo de dignidad entre quienes fueron igualmente afectados por los comicios fraudulentos de 2006 en los que el tropel magisterial se alineó con su adversario histórico.

Pues bien, con la medicina que provee la amnesia colectiva –esto es la rimbombante demagogia-, la maestra, quien se niega a revelar cuál fue la Normal en donde ella estudió para disuadir dudas sobre sus propias academias –para disculpar su visible desmemoria se asienta que estudió historia en la Escuela Normal Superior-, los gobernadores del PRI apuestan por reverenciarla. ¿Es ésta una fórmula para intentar borrar sus antiguas afrentas por la conveniencia de “sumar” voluntades en pro del priísmo hacia el 2012?
Otra lectura, más adecuada a esta era de vacíos de poder y posturas convenencieras, recala en la posibilidad de que, una vez más, la seductora Gordillo –tan efectiva que tiene hijas con tres apellidos diferentes-, sea la punta de lanza de la derecha, y el propio señor Calderón, para señalar la ruta hacia una segunda, nueva alternancia, aunque para ello se retorne sobre la marcha al punto original, esto es al 2000, tras dos sexenios frustrantes. Si Zedillo se separó de sus propias fidelidades partidistas para proveer la senda hacia el “cambio”, Calderón, a imitación del “gran simulador”, parece estar dispuesto a seguir la misma ruta. Y ni quien se lo reproche en el cerrado círculo de sus incondicionales, quienes ejercen con él la titularidad del Ejecutivo federal.

Nadie como la señora Gordillo, nacida en Comitán en 1945 –el año del finiquito de la II Guerra Mundial-, y por ende con sesenta y cinco años a cuestas –perdónenme la falta de “delicadeza” al revelar tal detalle en obsequio de la necesaria precisión biográfica-, para elevar camuflajes y mentir, una y otra vez, con tal de asegurar su permanencia incluso a contracorriente de la historia. ¿Acaso cuando clamó Fox por el cambio, no era la poderosa Elba uno de los objetivos torales? De ser no la respuesta institucional, ¿será tal suficiente para medir el grado del engaño?

Y como nadie ha sido capaz de frenar ambiciones, truculencias –incluso hasta asesinatos no esclarecidos, como el del maestro Misael Espinoza-, y proyectos. Así el personaje se sostiene, maniobra dentro del gabinete presidencial, se arroga instituciones bajo el peso de las negociaciones aviesas, y sirve para la nueva causa en boga: construir las sendas hacia una nueva alternancia. Con el aval presidencial, por supuesto.

¿Quién desenreda el galimatías político? Nadie en Los Pinos, ni entre los gobernadores priístas ni tampoco en la jefatura del gobierno defeño. No se olvide cuáles son las tres debilidades personales de Elba, la de “Chucky”:
1.- Jorge Castañeda Gutman, en franca recuperación mediática con el disfraz de supuesto intelectual, bi4n protegido por Washington.
2.- Esteban Moctezuma Barragán, el gran aliado y protegido de Ernesto Zedillo pese a los escándalos por él protagonizados.
3.- Y, desde luego, Marcelo Ebrard Casaubón, el mejor de sus prospectos, el que le permite tener un brazo también en la izquierda.
Fantástico currículo, sin duda.
Mirador
Tenemos, por tanto, tres rutas perfectamente trazadas para la carrera sucesoria de 2012. Una, la principal, parece más bien autopista –muy lejos de la cacareada del “bicentenario”-, en pro del mexiquense Enrique Peña Nieto. Por supuesto, la señora Gordillo maniobra para ser, de nueva cuenta, factor determinante de acuerdo a como marchen sus propias negociaciones. Si el arreglo con Peña funciona, allí estará ella lista a utilizar a “sus” gobernadores como elementos torales para pavimentar la vía; y si no se dan las condiciones preestablecidas entonces tendrá margen para lo que mejor saber hacer: el chantaje.