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‘Lupito’, un policía ejemplar

  Por Sinhué Samaniego

Publicado el miércoles, 8 de diciembre del 2010 a las 16:00


Preparaba festejo por 17 años de servicio

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Sabinas, Coah.- Guadalupe Utrera Utrera, “Lupito”, como le decían sus amigos, se preparaba para festejar 17 años de servicio en la Policía Municipal este próximo 20 de diciembre. Sin embargo, un accidente que sufrió el viernes por la tarde después de salir del trabajo le “cortó” las ilusiones de festejarse con su familia, pues el lunes por la noche falleció víctima de las lesiones mortales que sufrió.

Mientras los médicos del hospital San Lucas se preparaban para trasladar a Guadalupe a un hospital de especialidades en Monterrey, una complicación en su estado de salud le arrebató la vida antes de que lo subieran a la ambulancia de la Cruz Roja, que ya estaba a punto de arrancarse para trasladarlo a Monterrey.

La esposa de Guadalupe Utrera nunca pensó que su esposo perdería la vida, pues el lunes por la tarde mostró una considerable mejoría ante el tratamiento que le suministraban en el hospital.

No obstante, sentada en la entrada del nosocomio, fue notificada del fallecimiento de su esposo. Una terrible noticia que inmediatamente derrumbó a sus dos hijos, sus nietos y al resto de la familia.

La señora María Guevara Malpica, quien residía con su esposo en la calle General Bravo 1081 de la colonia Jorge B. Cuéllar, aseguró que su esposo siempre fue dedicado al trabajo y por 17 años siempre fue muy cumplido de la ley.

“Él siempre hizo muchos amigos dentro y fuera de la corporación. Siempre fue muy amigable con todos, pero a la vez firme para desempeñar esa labor tan peligrosa. Sus hijos y yo estamos muy orgullosos de él, porque aparte de darnos amor siempre cuidó de nosotros”, indicó la señora Guevara Malpica.

La mañana de ese lunes, “Lupito” habló con su esposa y se despidió de una forma rutinaria- Ya me voy, ahí te encargo a mis hijos y nietos”.

Casi como todos los días, Guadalupe llegaba a su casa a media mañana para recoger el lonche que su esposa le preparaba.

Sin embargo, ese lunes sólo dijo que no le dieran el lonche porque lo habían reasignado de sector y no alcanzaría a ir por él.

“Desde en la mañana que no pude platicar con él. A media mañana sólo le dijo a mi hijo que no le preparáramos el almuerzo. Como todas las tardes lo esperábamos en la casa y siempre al llegar preguntaba por sus nietos, le gustaba jugar mucho con ellos”, dijo la señora María Guevara.

La tarde del lunes, sus hijos Iván e Ivis Omar, ambos mayores de edad y con familia, recibieron la terrible noticia que su padre se accidentó en el libramiento Cuauhtémoc, cuando regresaba a casa. Un camión de una gasera invadió el carril de circulación y provocó que la motocicleta del oficial se estrellara de frente al camión.

Cuando todos pensaban que Lupe se recuperaba de otro accidente que sufrió en la moto, las complicaciones en el estado de salud del oficial terminaron con su vida.

“Ya me decía que le diera su pantalón porque quería levantarse de la cama para seguir con las labores diarias. Él decía que estaba bien y los médicos decían lo mismo. Nunca le gustó estar en la cama, pues cuando le dio el infarto, nada más estuvo reposando un mes de los tres que le dieron en el hospital. Siempre fue así mi padre”, dijo Iván Utrera al recordar los últimos momentos que estuvo con su padre dialogando en el nosocomio.

“Él siempre dijo que aunque le pasara un accidente su único trabajo sería regresar a la Policía. Siempre lo hizo así, amaba ser policía y por eso nos sentimos orgullosos de él nosotros también”, agregó Iván.

El adiós

Familiares y amigos de “Lupito”, como cariñosamente le decían, acuden a la funeraria García, en donde velan el cuerpo del agente de la Policía Municipal.
Debajo de la caja luce la playera de policía que siempre portaba Guadalupe. A un costado estaba un arreglo floral que le hizo llegar el alcalde Jesús María Montemayor Garza y al otro extremo había más flores que le dejaban sus familiares debajo del ataúd.

La familia Utrera Guevara siempre estuvo sola, pues sus familiares son todos originarios del estado de Veracruz. Pero sus amigos y vecinos mostraron su solidaridad con los parientes de “Lupito”, pues ayer poco a poco comenzaron a llegar personas a la funeraria para darle el último adiós al policía.

Para hoy a la una de la tarde se tiene planeado que se efectúe una misa para despedir entre familiares y amigos a Guadalupe. Al término del evento religioso, se espera que el director de la Policía Municipal lleve a cabo un homenaje de cuerpo presente en las instalaciones de Seguridad Pública, para después partir al panteón a darle el último adiós al agente.

Su vida y trayectoria

Víctima del desempleo que había en el estado de Veracruz por los años 80, Guadalupe Utrera emigró a la ciudad de Sabinas por recomendación de uno de sus amigos que laboraba en el Cereso regional.

Él lo invitó a que formara parte de los celadores que cuidaban a los internos del Cereso y por ello, Guadalupe Utrera llegó con su familia a Sabinas en el año de 1988.

Sus hijos, Iván e Ivis Omar, tenían apenas ocho años de edad cuando su padre los inscribió en otras escuelas debido a la difícil situación económica que enfrentaban en el estado de Veracruz.

Al poco tiempo de prestar sus servicios como celador, Guadalupe recibió una oferta de trabajo; formar parte de la Policía Municipal de Sabinas.

Desde entonces y por espacio de casi 17 años de carrera ininterrumpidos, Guadalupe se convirtió en uno de los agentes de la Policía con más antigüedad y trayectoria en la corporación policiaca.

En esta ciudad vio crecer a sus hijos y se convirtió en abuelo cuando cada uno de ellos decidió formar su familia. Por ser los únicos en la localidad de su familia, siempre se mantuvieron unidos, sus hijos y nueras.

Aunque nació en el estado de Veracruz, el último deseo de Guadalupe Utrera fue que lo sepultaran aquí en la ciudad de Sabinas, donde dejó gran parte de su vida en el desempeño de las fuerzas policiales.

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