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hace 2 meses
[Ruta Libre]

Adiós al sexo débil; ser mujer no las limita

El género no es una limitación para salir adelante y ahora disputan espacios de trabajo antes exclusivos de los hombres

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Adiós al sexo débil; ser mujer no las limita
Fotos: Zócalo | Eliud Reyes / César Vargas
Por: Yadira Leos

Saltillo, Coah.-
La tarea no ha sido fácil, pero las mujeres se han posicionado en trabajos que eran desempeñados y etiquetados exclusivamente para hombres. Hoy en día dejan en casa las faldas y se desenvuelven entre motores, tuercas, ceras, pinturas, palas, blocks y camiones de 18 velocidades.

Desde la antigüedad, el rol de la mujer era la crianza de los hijos y las actividades del hogar, pues la estructura de su físico era catalogada como frágil y pequeña, mientras que al hombre se le asignó el de jefe de la casa por ser fuerte para conseguir el sustento.

Estas creencias encerraron a las mujeres en las cuatro paredes de su hogar. Algunas décadas atrás, a las mujeres les costaba sobresalir en sociedad porque los hombres eran quienes decidían sobre sus vidas, es por ello que escalar peldaños laborales aún es difícil, y en ciertos periodos, imposible.

Durante la Revolución Industrial en Europa, con el auge de las fábricas, las mujeres comenzaron a ganar mayores espacios de participación laboral, pero en condiciones infrahumanas y con salarios muy bajos.

A partir de la Primera Guerra Mundial pugnan por el acceso a la educación universitaria, sin embargo, aún con estudios no las empleaban.

Un hecho trágico marca el avance en la igualdad de género. En 1908, 129 mujeres obreras en una fábrica de Nueva York hicieron un paro laboral ante las condiciones de desigualdad salarial. El empresario no quiso acceder y le prendió fuego a la fábrica. Todas las trabajadoras murieron.

En la Segunda Guerra Mundial se requirió a la mayor parte de los hombres adultos para ir al frente, dejando en las ciudades sólo a mujeres y niños. Esta oportunidad fue aprovechada por ellas y llenaron las fábricas de la época en Estados Unidos, convirtiéndose en la principal fuerza laboral.



Por siglos, la mujer ha sido limitada en sus actividades laborales y considerada políticamente incapaz para participar en ciertos actos. En Colombia, las mujeres pudieron votar hasta 1853.

El primer país que reconoce la personalidad jurídica de la mujer y de sus derechos políticos fue Suecia en 1886. Y en México, el 17 de octubre de 1953 apareció en el Diario Oficial de la Federación un decreto en el que se anuncia que las mujeres tendrían derecho a votar y ser votadas, pero pasarían décadas antes de que una mujer se presentara como candidata.

En esa división de género establecida por la mayoría de las sociedades, el hombre accedía al estudio, en cambio ellas debían aprender las actividades relacionadas con el hogar.

En septiembre de 1995 se llevó a cabo la Cuarta Conferencia Mundial Sobre la Mujer, en Beijing, China, donde representantes de 189 gobiernos acordaron compromisos dentro del marco de las acciones emprendidas en el tema de igualdad de género.

Grandes esfuerzos costó que en el siglo 20 el reconocimiento a las mujeres en iguales condiciones que los hombres, tema en el que aún en 2017 se siga pugnando, pues a pesar de que en la actualidad la mujer puede desempeñarse más abiertamente en los ámbitos laborales, todavía es relegada.

En este 15 de febrero, Día Nacional de la Mujer en México, Ruta Libre te presenta a mujeres en Saltillo a las que no les importaron los estereotipos y han decidido ejercer oficios que antes eran exclusivos para hombres. Aquello de que son el sexo débil ya no tiene fundamento.

Entre monoblocks

Más de 20 años tiene dedicándose a la compostura de autos. Por años trabajó junto a su hermano en un taller familiar; sin embargo, sus ganas de volar la llevaron a independizarse desde hace tres años.

Cars House es el nombre del taller de Gloria Elena Bravo, quien recordó que fue su padre el que le enseñó el arte de las tuercas, aceite y motores, y quien siempre les inculcó la pasión por la mecánica.

“De las cuatro mujeres de la familia yo soy la única que siempre ha estado en la mecánica. Me gusta mucho, es mi pasión, no la puedo dejar, a veces digo ‘voy a cambiar’, pero es cuando más trabajo me llega. Los clientes me han recomendado mucho”, platicó.

Aprender sobre alternadores, mofles, motores de arranque o bandas de tiempo, no le costó. Entrar en el mundo de los hombres para desempeñarse como mecánica sí fue un reto a vencer, ya que los clientes le tenían desconfianza por ser mujer.

“He tenido experiencias buenas y otras que te dan tristeza, sobre todo con los hombres que no tienen confianza, siguen sintiéndose superiores y con poder, siempre quieren decir ‘yo sé más que una mujer’, pero lo mismo que puede hacer un hombre lo podemos hacer nosotras”, expresó.



Reconoce que la mecánica es una actividad ruda y pesada, indicó Gloria mientras revisa las bujías de un Jetta rojo, echa mano de herramientas especiales como la pluma con carrucha que sirve para bajar un motor.

Al mismo tiempo explica que las bujías que tiene el carro rojo no son las adecuadas y que eso conlleva a un menor rendimiento. Es muy común que los mecánicos hombres, dijo, hagan “trampa” en las reparaciones.

Recordó que en casa siempre la impulsaron para que alcanzara sus sueños. Sus padres ya fallecieron, pero cree firmemente que están orgullosos de ella, porque continúa con la tradición y busca inculcar a sus hijas este oficio. “Ellas ya saben hacer afinaciones y conocen refacciones”, dice.

Además de ser mecánica, también es madre de familia. Gloria reparte su tiempo entre arreglar el Jetta rojo, el Civic azul y las labores del hogar sin descuidar ninguna.

Reconoce que también hay mujeres que no conocen ni dónde va el agua del automóvil o cambiar una llanta, situaciones que ella puede ver relativamente fácil. Para ella es común cambiar un neumático en menos de 15 minutos.

Ahora con 20 años en el oficio, ya no es difícil moverse en el mundo de los hombres. Para ella el reto es mantenerse actualizada y brindarles buena atención y una diferente opción a sus clientes.

“Ya son más difíciles los motores. Uno debe actualizarse para no estar adivinando cuál es la falla y hacer que gaste el cliente. Tomo cursos para estar a la vanguardia”, declaró Gloria, quien exhortó a las mujeres a no dejarse de los hombres y luchar por sus sueños, aunque sea entre fierros y aceite.

Bolera a mucha honra

Hace 14 años estaba preocupada por su difícil situación económica para mantener a sus seis hijos, por lo que Josefa Cavazos Bonilla decidió no darse por vencida e improvisó un cajón de madera en el que colocó lo necesario para emprender su nuevo oficio: a partir de ese día Josefa sería bolera.

Ese día salió de su casa en la colonia Ampliación Lucio Blanco, caminó unas cuadras al sur para llegar al Mercado Perfecto Delgado. Tímida en su nueva profesión, solicitaba permiso en las cantinas para bolear a los señores.

“Casi mujeres boleando no hay: somos dos señoras las que estamos siempre boleando. Yo aprendí sola. Fue la necesidad que me llevó y ahora me gusta. Me levanto a las 6 de la mañana y me baño. Ya para las 7 estoy en mi puesto”, comenta.

Una boleada cuesta 30 pesos, pero eso no demerita su trabajo, ya que le permitió mantener a sus hijos y, aunque ya no la ven por su actividad, ella se siente orgullosa de los beneficios que le brinda ser bolera.



“Me siento orgullosa de haberlos sacado adelante. Tal vez ellos no se sientan orgullosos como yo. A algunos de mis hijos no les gusta, no me visitan ni nada, porque este trabajo se ve muy pobre, pero yo de aquí me mantengo y me siento orgullosa de esta labor”, confiesa.

Para ganarse un lugar en este mundo de hombres, Josefa debió aprender qué tinta usar, cómo lustrar para sacar brillo, porque esta actividad, dijo, es bondadosa, se invierte poco y se tiene una buena utilidad, además la complementa con la venta de cigarros y dulces.

En la esquina del Mercado Perfecto Delgado, doña Josefa siempre está puntual ocupando su banco, su refugio, como ella lo llama. El banco es su compañía y ahí desahoga tristezas o alegrías, todo lo que le da la vida.

A sus 70 años y lustrando zapatos también sacó adelante a su nieta que vive con ella; le pagó estudios de estilismo y le acondicionó una estética en su casa, ahí en la Ampliación Lucio Blanco.

“No batallé cuando llegué, me ayudaban los cantineros. Yo creo que aquí voy a terminar, aquí voy a fallecer boleando, este es mi refugio, mi trabajo, mi negocio, andaba con un cajón y luego me hicieron esta sillita y aquí estoy”.

Josefa alza la voz y pide a las mujeres que sigan luchando, que continúen adelante y que nunca olviden que para todo hay una solución.

“Cuando las personas no tienen estudios para laborar en las fábricas, como yo que todavía soy mujer de las de antes, deben buscar nuevas opciones y podrán salir adelante”, expresó.

Cuchara en mano

El 10.9% de las mujeres en México se dedican a la construcción. Jésica Sánchez Ibarra es una de ellas. Desde hace algunos años ayuda a su esposo en el trabajo de la albañilería, actividad que combina con sus quehaceres domésticos.

Francisco Luna desempeña el oficio de albañil y desde que se casaron ha procurado enseñar a su esposa esta labor. Con paciencia le ha dicho cómo hacer una mezcla y cómo usar la llana; es decir, embarrar y darle forma al estuco.

Ahora, después de varias prácticas, ella sola es la encargada de enjarrar las paredes y colocar el estuco. A sus 29 años y con tres hijos Jésica busca aprender más de esta actividad.



La construcción es una actividad ruda enfocada al género masculino, mientras que el femenino sólo tiene cabida, la mayoría de las veces, en la ingeniería y en la limpieza. Sin embargo, cada día hay más mujeres que pugnan por abrir espacios dentro de la obra.

“Él me enseñó, me gusta ayudarle y aprender cosas nuevas, nos sirve para no depender de un hombre y a pesar de ser una actividad que se diga que es para hombres, el sexo femenino también puede desempeñarlas con orgullo”.

Jésica y su esposo son oriundos de San Luis Potosí y desde hace dos meses radican en Saltillo, ya que tienen la encomienda de la construcción de una casa y dejarla habitable. Ya son 60 días laborando y la casa muestra avances, llegó la época de más trabajo para la mujer, pues ella es la encargada de colocar el estuco a la casa de dos plantas de un fraccionamiento particular ubicado al sur de la ciudad.

“No debe dar vergüenza, al contrario, es un orgullo que uno aprende. Más allá de lo que la gente dice, es que uno se sienta a gusto con la actividad que desempeña. Yo no sabía nada, mi esposo me fue enseñando. Mi trabajo es preparar y embarrar el estuco”.

Son muchas actividades las que la construcción engloba, desde medir el terreno, levantar paredes, hacer las lozas con inclinación para que el agua no se estanque, colocar la luz, pero para Jésica lo que más se le dificulta es sentar el block.

Todavía le falta aprender cómo colocarlo, pero ella confía que en unos años más también lo pueda realizar con ayuda de su esposo, de quien dijo siempre ha estado junto a ella para orientarla en la albañilería.

Explicó que no se dedica de tiempo completo a ser albañil, trabaja junto a su esposo y esto le permite darse tiempo para combinar con las actividades del hogar.

Luego de dar de desayunar a la familia, se coloca una camisa vieja, una cachucha y tenis. Sale de su casa para la obra, llega preparando el estuco y enjarrando paredes. Son cerca de 500 metros cuadrados lo que tendrá que trabajar.

Para alcanzar el techo y las paredes, improvisan un andamio, sin miedo, trepa ágilmente, en su mano lleva la cuchara y la llana con estuco, el cajón lo coloca en un lado, de donde alimenta la llana.

“Me levanto temprano, desayunamos, me vengo a preparar el estuco y comienzo a ponerlo, luego me voy y hago la comida, me doy mi tiempo para la cocina y para lavar, no es complicado”, concluyó la entrevistada para continuar colocando el estuco blanco.

Traileras, escasas, pero selectivas

No se juntan con el resto de los traileros. Ellas son muy selectivas con sus amigos y no se detienen en cualquier paradero, ni hacen “rancho” perdiendo el tiempo, pues prefieren hacer su trabajo con rapidez, calidad y responsabilidad. Son algunas de las cualidades entre las conductoras de tráiler.

Según estadísticas del INEGI, el 13% de las mujeres del personal ocupado, se desarrolla en los diferentes modos de transporte, cifra relativamente pequeña en México, en comparación a Estados Unidos que tiene 375 conductoras.

Raquel Flores Betancur es trailera. Desde hace 17 años es conductora de tráiler y asegura que recorrer las carreteras lo lleva en la sangre.



Su papá fue trailero por 42 años y actualmente sus hermanos también son operadores, de ahí, cree ella, que nació el gusto por manejar esas pesadas unidades, oficio que aprendió como quien maneja una bicicleta.

En una semana aprendió a conducir un vehículo de 53 pies y 13 velocidades. “En una ocasión me fui a un viaje con uno de mis hermanos, me fijé cómo manejaba el tráiler, cómo metía las velocidades y los tiempos al momento de rebasar, puse atención en el proceso para operar la unidad”, cuenta Raquel.

La trailera no considera que esta actividad sea difícil para una mujer, pues sólo es cuestión de pasión y responsabilidad, aunque esto, agregó, cause enojo entre los conductores hombres.

“Mis compañeros me respetan, el único problema que enfrento se debe a la responsabilidad; dicen que por qué llego temprano, por qué no hago lo de ellos, por qué no me paro aquí, yo salgo del patio y me paro en un solo lugar a tomar mi café y le doy hasta donde voy”, dice la trailera, pues durante su viaje sólo se detiene dos o tres veces al baño.

“Pienso ¿qué hago parándome a bromear con los hombres que dicen palabrotas? Cuando cae la noche me paro a dormir en un lugar seguro, como una caseta, en donde no me molesten”, agrega.

Ser operadora es el trabajo que más le llena. Anteriormente estaba en la gastronomía, trabajó en el Sanborns de Monterrey y en San Luis Potosí, su lugar de origen. También estuvo en otros restaurantes.

El andar en las carreteras le permitió refrendar su fe en Dios. En el 2003 se accidentó en la autopista Lagos de Moreno a León, duró una hora y media prensada. Dice que, gracias a Dios, el tráiler no explotó.

“Dios me tiene trabajando, creo 100% en Él, en la Virgen y en los Santos, mis planes son continuar en la carretera y seguir trabajando hasta que el cuerpo aguante”.

Esta actividad le permite conocer y viajar por la República, aún le falta conocer Tijuana y Mexicali en Baja California, sin embargo espera visitarlos algún día y subirse a un ferri con su unidad.

Fortaleza
es disciplina


En Coahuila, la participación laboral de las mujeres se ha incrementado del 2011 al 2015 en un 21% en las empresas y el 11% en instituciones públicas y privadas, gracias a la armonización de leyes que impulsó el Gobernador del estado.

La titular de la Secretaría de las Mujeres, Luz Elena Morales Núñez, recordó que el 40% de las mujeres ocupadas no recibían ningún ingreso y de las que tenían sueldo, ganaban menos de un salario mínimo.

Para cambiar la situación de las mujeres y romper los estereotipos se busca trabajar en la perspectiva de género, que significa visualizar qué problemática tienen, tanto hombres como mujeres, para llevar a cabo sus labores.

Morales Núñez explicó que este término surgió en el año 1994 en la Conferencia Mundial de la Mujer cuando Hillary Clinton en su intervención aseguró que la mitad del poder, del cielo y de la tierra debería ser para la mujer.

De ahí, en el mundo se comienzan a dar pasos para buscar una visión más amplia en el tema de igualdad; hoy en día las empresas brindan oportunidad a la mujer con cargos superiores y se obligó a los partidos políticos a incluirlas en sus actividades.

A pesar de que los trabajos ocupados por las mujeres, por lo regular, están enfocados a las carreras de humanidades, educación, comercio y secretariado; hoy en día las mujeres abren espacios en otras áreas.

“La mujer no es sexo débil, tiene fortaleza. Tuvimos una medallista: Soraya Jiménez, la fortaleza tiene que ver con disciplina, se tienen que romper los estereotipos y hablar de género”, apuntó Morales Núñez, quien agregó que los estereotipos más frecuentes que enfrenta la mujer tienen que ver con la maternidad y con encontrar la pareja ideal para casarse.

En Coahuila existen avances sustanciales en este tema, ejemplificó que se hizo una armonización legislativa, en donde se eliminaron preceptos discriminatorios como el tiempo de espera para volver a casarse.

“Una vez disuelto el vínculo matrimonial, las mujeres tenían que esperar más de 300 días para volver a casarse, cuando los hombres no tenían que esperar ni un solo día, también la remuneración para las mujeres que durante su matrimonio se dedicaron al hogar”.

Desde la Secretaría de las Mujeres, concluyó, se trabaja para romper los estereotipos negativos en el ámbito laboral, en el cual muchas mujeres no son bien vistas para realizar un trabajo no tradicional o propio de los hombres, como el de mecánica o taxista.



Mujeres mexicanas destacadas

Nacidas en un país subdesarrollado, en donde los hombres son machistas por educación y creencias de superioridad, es de reconocer el trabajo realizado por mujeres mexicanas de otras épocas que abrieron caminos.

Entre las más reconocidas se encuentran Macuilxochitzin, quien nació en 1435 y destacó como poeta.

El 12 de noviembre de 1651 nace Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, mejor conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, poeta mexicana.

Gertrudis Bocanegra, heroína de la Independencia que instituyó fuerzas, reclutó gente y organizaba en su casa reuniones rebeldes.

Una de las primeras mujeres periodistas de México es Leona Vicario. Se unió a la sociedad secreta de Los Guadalupes a favor de la Independencia. Compraban armas, ayudaba a familias de los apresados y reclutaba hombres.

Laureana Wright de Kleinhaus es precursora del feminismo, sus ideas la llevaron a fundar la primera revista femenina en México.

Matilde Montoya fue la primera mujer titulada de Medicina en México. Después amplió sus conocimientos en Anatomía.

Eulalia Guzmán es la primera arqueóloga mexicana. Fue nombrada jefa del Departamento de Arqueología del Museo Nacional.

El dato

• El 24% de todos los hogares de Coahuila son encabezados por una jefa de familia.

• 40.9% de las mujeres ocupadas no recibían ingreso.

• 14.3% las mujeres ocupadas ganaban menos de un salario mínimo.

• El 33.9% son mujeres económicamente activas en Coahuila.

• 6.06% de las mujeres ocupadas reciben cinco salarios mínimos.

• En el 2015, de las personas empleadoras en Coahuila, el 21.6% son mujeres.

• En el 2014, el 43.8% de las personas ocupadas registradas en la economía nacional eran mujeres.

• Hay 1.6 millones de conductores de camiones en Estados Unidos, de ellos, unos 750 mil son camioneros “para contratar”.



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