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[Espectáculos]

Agita el Gran Silencio a la Plaza de Armas

El segundo concierto del Festival Internacional de Cultura Saltillo se vivió con raggamuffin y ‘chúntaro style’

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Agita el Gran Silencio  a la Plaza de Armas
Foto: Zócalo | Homero Sánchez
Saltillo, Coah.- Las enormes bocinas hicieron retumbar las paredes de piedra de la Catedral de Santiago y el Palacio de Gobierno con la potencia del rock regio de El Gran Silencio. A golpes de batería y estridencia de guitarra, el Festival Internacional de Cultura de Saltillo 2019 le llevó su segunda serenata a la ciudad con ritmo de rock.

La fusión musical de una de las bandas puntuales de la llamada Avanzada Regia se vio precedida por bandas locales desde las 17:30 horas con la presentación de Azul Calavera y otras agrupaciones locales, que calentaron el ambiente para la efervescencia del rock pop tropical de PJama y el nu metal de Los Quehaceres De Mamá, que prendieron a la raza agolpada en la ya cálida Plaza de Armas.

En un acercamiento con los medios previo a su segunda fecha con la que celebran 27 años, los regiomontanos señalaron que las bandas ahora están pensando más en la fama que en hacer música y disfrutar momentos con el público.



Apenas subió al escenario, la agrupación puso a brincar a los saltillenses con su “raggamuffin” A Riddim International. El acordeón de Isaac Valdez le dio la identidad norteña, mientras el público coreó a golpe de garganta que “¡El Gran Silencio es la pura sabrosura!”.

Más del barrio

La cumbia colombiana sacó el lado más barrio de los saltillenses con Los Chúntaros Regresan. Canción que homenajea los orígenes de la banda, nacida en el lado poniente de Monterrey.

El guapacheo y la fiesta, el sonido líquido y versátil de Cano y Tony Hernández pusieron a mover los pies, caderas y cabeza de los cientos de asistentes, que abarrotaron el corazón de la capital coahuilense.



El Gran Silencio se presentó también en la última edición del Festival Zapal, evento que como señaló Tony Hernández “es un festival que ha crecido demasiado y que nosotros como bandas viejas aprovechamos, aunque no queremos que pase como en Monterrey. Allá como banda no podemos dar un show solo de El Gran Silencio en 600 pesos, porque por ese precio el público quiere escuchar a otras 30 bandas”, lamentó.

Bomba de rebeldía

El bajo y la batería golpearon con la fuerza de una granada en el Mexican Bomb, canción cercana al reggae, en la que los metales de la trompeta y el trombón sobresalieron.



La noche cayó sobre Saltillo y la fiesta llegó a su fin con los grandes éxitos de la banda El Chúntaro Style y Dormir Soñando, un cierre perfecto para la unión de dos ciudades, que cómo dijo Cano son “ese Monterrey de mis sueños y el Saltillo de mi corazón”.


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