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Beatriz Gutiérrez Müller; su apuesta es la palabra

La esposa de Andrés Manuel habló con Zócalo sobre su pasión por la literatura

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Beatriz Gutiérrez Müller; su apuesta es la palabra
Saltillo, Coah.- “La palabra es una casa con tantas puertas, / tantas, / que asemeja a un laberinto”. Así inicia el epílogo del primer libro de poemas de Beatriz Gutiérrez Müller. La investigadora y escritora tiene un largo idilio con la palabra. Autora de dos novelas y decenas de artículos académicos, la esposa de Andrés Manuel López Obrador no oculta su especial predilección por los versos.

Ahora, Beatriz abre la puerta que conduce al pasado prehispánico para dar rienda suelta a su veta lírica en Leyendas y Cantos (UANL, 2018), con la consigna de “recuperar la poesía, volver a tomarla”.

Hace unas semanas la escritora presentó su poemario en Monterrey. De semblante serio, la poesía y la literatura la ponen de muy buen humor. Así lo demuestra en la entrevista que sostenemos en una pequeña sala del Antiguo Colegio Civil, centro cultural de la Universidad Autónoma de Nuevo León del que se ha hecho visitante frecuente en los últimos tiempos.

“La palabra poética es la más sublime. La poesía puede ser alegre, triste, revolucionaria, puede hablar del amor, del miedo, de la naturaleza, pero al final es la palabra. Si perdemos a la poesía, también perdemos la expresión más bella de la palabra”, señala cuando hablamos sobre su interés en este género, que la ha llevado a investigar desde autores de gran renombre como Francisco de Quevedo, hasta prácticamente desconocidos como Solón Argüello.

En su reciente libro, Beatriz hace homenaje a la tradición oral indígena que le canta a los bosques y montañas; que convierte a colibrís, jaguares y venados en metáforas. La autora considera que la poesía es el origen de la palabra, de las leyendas y cantos, y pone al Popol Vuh como ejemplo de ello.

“La poesía se ha convertido en canción, no desapareció del todo y ojalá no desaparezca nunca. Es muy importante que recuperemos la palabra, porque así es como recuperaremos nuestra capacidad de entendernos como personas”.

Le pregunto a Beatriz si su canto a la naturaleza tiene alguna relación con el tono terrenal y sentimental de los chilenos Gabriela Mistral o Pablo Neruda. “Sí, me gusta Mistral”, me dice. Cómo no, si la Nobel de Literatura le cantó al maduro sol americano de los incas y los mayas. La escritora remarca el poder que tienen los versos no sólo para transmitir emociones, también historias y actos revolucionarios.

“La lucha del hombre es en contra o en favor de la libertad, es lo que aparece en el libro, la forma en que la poesía se ejerce como un acto de rebeldía hacia la libertad”.

Beatriz afirma que la escritura tiene un sentido de comunión, para ella es un proceso que debe involucrar al lector. De ahí viene su reinterpretación de las leyendas indígenas en poemas de verso libre.

“Yo creo que lo que más desea en su vida un escritor, es ser leído. Yo sí escribo pensando en que, después de publicar un libro, alguien vendrá a decirme que le gustó lo que leyó en tal o cual página del libro”, reflexiona.

A diferencia de sus dos novelas, Larga Vida al Sol y Viejo Siglo Nuevo, que fueron publicadas por grandes editoriales comerciales, Leyendas y Cantos vio la luz gracias a una publicación universitaria. Es una lástima que las editoriales no publiquen más poesía, apunto.

“Gracias a los poetas este país no está peor. Pero ya regresó nuestra hora, la de los poetas”, dice con una sonrisa.

PASIÓN MADERISTA

Reacia a hablar de política, la esposa del candidato presidencial por MORENA se estrenó en materia al ofrecer un pequeño discurso en el arranque de campaña de Andrés Manuel. El lugar no podía ser más propicio: San Pedro de las Colonias. En este municipio de Coahuila nació uno de los grandes amores académicos y literarios de Beatriz: Francisco I. Madero.

“En San Pedro de las Colonias huele a democracia, el aroma es fuerte, es intenso, se siente nutre al cuerpo. San Pedro de las Colonias es la cuna de la democracia en México, es la cuna de Francisco I. Madero”, expresa ante miles de simpatizantes que gritaban a voz en cuello “primera dama, primera dama”.

“Parece que tenemos amnesia, pero en San Pedro de las Colonias nació la democracia en México, nunca olviden que Madero luchó contra los fraudes”, remata en este enclave de la región lagunera.

Y de los Maderistas, Beatriz es fan de Solón Argüello, periodista nicaragüense que llegó a México al huir de la dictadura de José Santos Celaya, y cuya filiación política lo llevaría a ser secretario del presidente Francisco I. Madero.

La investigadora le dedicó al exiliado un libro que incluye su biografía y obra. Y no tiene empacho en decirme que está enamorada de Solón y de su poesía, por su profundidad y elegancia. Y es que, incluso en medio del desasosiego político, el nicaragüense nunca dejó de escribir poesía.

“El Maderismo no triunfó, así que con él se enterraron a todos los personajes importantes, como fue el caso de Solón. Yo quise recuperar al patriota y al poeta, recuperar su voz, porque los poemas trascienden al poeta”.

“Ojalá ahora, tuviéramos más Solones”, concluye.




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