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[Internacional]

Coronavirus desata en Ámsterdam compras de pánico… ¡de mariguana!

El gobierno autorizó solo la apertura de tiendas de comida, artículos de aseo, souvenirs, ropa y galerías de arte

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Coronavirus desata en Ámsterdam compras de pánico… ¡de mariguana!
Foto: Especial
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Ámsterdam.- Ante la crisis de contagios por coronavirus que vive Europa, hace una semana el gobierno de Países Bajos optó por cerrar museos, y tres días después escuelas, restaurantes y comercios no esenciales hasta el 6 de abril.

La orden generó compras de pánico no solo de alimentos y artículos de aseo, sino de mariguana. Y para el lunes pasado algunos turistas no sabían dónde conseguir comida.

Por ello se autorizó la apertura de restaurantes y de los famosos cofeeshops, los cuales deben ofrecer productos para llevar. Además abrieron algunas tiendas de souvenirs, de ropa y galerías de arte.

Las compras de pánico no se hicieron esperar, y la gente realizó filas kilométricas para comprar su hierba para pasar estos días de cuarentena totalmente relajados.


"Tal vez durante los próximos dos meses no podamos obtener algo de hierba, por lo que sería bueno tener al menos algo en la casa", dijo Jonathan, un comprador holandés, frente a la cafetería The Point en La Haya.

"Mi amigo me llamó como hace cinco minutos, vio la conferencia de prensa, buen amigo", dijo a la AFP .

Las colas aumentaron minutos después de que los ministros de salud y educación holandeses dieron una conferencia de prensa televisada anunciando el cierre de muchas empresas, junto con todas las escuelas holandesas.

La gente llegó a comprar su hierba, a pesar de los llamados del ministro de Salud, Bruno Bruins, para evitar el pánico y su famosa frase: “no atesoren. No es necesario”.


Mientras la Unión Europea apuesta por el aislamiento para reducir el número de infectados y muertos, el primer ministro neerlandés, Mark Rutte, promueve la inmunidad colectiva.

Considera que entre más personas desarrollen anticuerpos contra este virus se evitará que llegue a los grupos vulnerables, además de que la contención no garantiza que el Covid-19 no vuelva a atacar al levantarla.

En el intermedio, por las calles de Ámsterdam continúa el imparable ir y venir de bicicletas. En la Plaza Dam los niños corren detrás de las palomas y una escultura viviente que representa a la Muerte posa frente al Palacio Real. Otra zona concurrida es la Plaza de los Museos, donde familias juegan con sus perros o pasean por los parques. En contraste, en la estación central son contados los viajeros esperando tren.

En la avenida Damrak, una de las principales, el Museo del Sexo y los comercios tienen las cortinas abajo y carteles que anuncian su cierre a causa del Covid-19.

La pocas personas que circulan por esta vía esperan su pedido afuera de restaurantes de comida rápida o son turistas tomando fotos y comprando algún recuerdo. El mercado de las flores cumple su horario con la visita de unos cuantos clientes.

En tanto, el Barrio Rojo sí está desolado. Los escaparates ahora muestran cortinas rojas o la silla en la que posa la sexworker. Hay solo algunos curiosos en una tienda de juguetes sexuales y trabajadores rehabilitando la vía pública.

Los canales están en la misma situación. Herengracht, Prinsengracht y Keizersgracht tienen las embarcaciones vacías y formadas.

Afuera de la casa museo de Ana Frank dos mujeres se preguntan adónde ir ahora. Revisan su mapa y no se deciden porque las atracciones están cerradas. Son madre e hija mexicanas que vieron truncado su viaje por la contingencia.

“Llegamos el 13 de marzo a Ámsterdam y teníamos pensado ir a París, pero desistimos porque nos íbamos a quedar encerradas allá. Nos quedamos aquí, pero el lunes cerraron todo. Hasta el Starbucks...

“No sabíamos dónde comprar comida, pero dimos con un tianguis. También nos sacaron del hotel, pero nos dijeron que la razón era que había pocos huéspedes, no por el coronavirus. Apenas hoy (ayer) ya volvieron a abrir algunos restaurantes”, contaron.

Al caer la tarde, los comercios calificados como no esenciales apuran a los clientes porque es hora de cerrar. Donde se sigue observando gente es en los supermercados y principalmente en los parques, porque es la hora de entrenar para los runners.


Con información de Milenio



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