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[Arte]

Las filias y fobias de Zambra

Alejandro Zambra hace un inventario de afinidades, gustos y caprichos en su reciente libro

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Las filias y fobias de Zambra
Saltillo, Coah.- No Leer (Anagrama, 2017) es un libro que se fue construyendo sin que el autor fuera consciente de ello. Durante varios años Alejandro Zambra escribió diversos artículos para la prensa y un editor se dio cuenta de que, al reunir algunos de esos textos, se podría dar forma a un volumen en forma.

“Es un libro que apareció de repente, porque no tuve mucha conciencia de estar escribiéndolo”, confiesa el escritor chileno en entrevista con Zócalo.

Al momento de definir el criterio para reunir el material, se “publicaron los textos que me avergonzaban menos”, complementa con una sonrisa el autor de Bonsái. Y es que las crónicas, ensayos y relatos que integran No Leer responden a los límites que impone trabajar en la prensa: cumplir con la hora de cierre, contar las palabras, escribir con precisión.

“La prensa es lo menos parecido que hay a la escritura literaria en la que todo es libertades, indeterminación. Muchas veces yo quedaba frustrado, con la sensación de que el sentido era esporádico, justo fue una alegría encontrar un grupo de textos que me avergonzara menos”.

Al momento de armar este libro, Zambra se percató de que había varias reflexiones recurrentes. Una de ellas tiene que ver con las primeras experiencias que tuvo el chileno como lector, que van desde su paso por la escuela hasta el intercambio de títulos y autores con sus amigos cercanos.

“Una de las recurrencia es esa búsqueda del origen de la enfermedad de la literatura, desde el momento en que quizá, sin darte cuenta, la literatura se convirtió en algo insustituible. En mi caso creo que fue mucho más tarde que en otras biografías, porque lo primero que hubo fue una afición a las palabras, a la frase, a los chistes, a los relatos deportivos radiales, incluso el lenguaje de la misa me parecía muy atractivo, como todos los usos del lenguaje que no eran habituales. De ahí pasé a los libros, pero no crecí en una casa donde estuviera rodeado de libros, no tuve un acceso tan temprano a la literatura. Sin embargo me interesaba el lenguaje y escribir también”, refiere.

El gran mito chileno

Otra de esas recurrencias que aparece en No Leer es la poesía chilena. En varios escritos Zambra aborda la obra de autores como Enrique Lihn, Nicanor Parra -la crónica en la que describe su último encuentro con el antipoeta es entrañable- y Raúl Zurita.

“El gran mito chileno es la poesía, es en lo único en que hemos ganado el mundial. Creo que por eso mismo, para mí, resultaba el horizonte del deseo. Todo en la literatura chilena era referido a la poesía, todos mis amigos de ese tiempo, que siguen siendo mis amigos, eran poetas y crecimos con ella, pero también fuimos aprendiendo a desconfiar de ese mito porque la poesía puede encerrarse en sí misma y nos interesaba más bien proyectarla a la vida, no quedarnos encerrados en estas paredes de la tradición. Creo que la poesía sigue siendo la puerta de entrada a la literatura chilena, sin lugar a dudas”.

El autor de Facsímil señala que hay varios poetas chilenos que se quedaron en el tintero y sobre los que desea escribir con mayor profundidad, especialmente Jorge Teillier y Gabriela Mistral.

“También autores de los que debería haber hablado, como Jorge Teillier que para mí fue muy importante. En cierto modo, en No Leer hay algunos libros insinuados que me gustaría sacar a la superficie, me gustaría mucho hacer un libro sobre poesía chilena exclusivamente y meterme más con Gabriela Mistral, que me parece clave porque es una figura que no es tan leída como poeta y tiene una obra inmensa, telúrica y compleja que llevo mucho tiempo leyendo y creo que sí haría falta un texto largo sobre ella.

“De los 90 hasta aquí hubo una revaloración de Gabriela Mistral y una lectura más atenta de libros como Tala o Lagar, que son importantísimos en la poesía chilena. Sin embargo, creo que se sigue confundiendo mucho su figura”, plantea.

Lectura amplia

Alejandro Zambra considera que No Leer “trata de abordar con la máxima intensidad posible la categoría del gusto, que está muy desprestigiada porque nos han enseñado a desconfiar del elogio”.

“Me parece más interesante intentar explicar lo que te atrae. Es muy fácil hacer pedazos un libro porque sabes muy bien por qué no te gusta, en cambio es muy difícil saber por qué te importa tal o cual título. También me interesa la literatura que no necesariamente es uniforme, más bien se presenta de una forma fragmentaria de distintos géneros literarios incluye los alrededores de lo literario como los diarios, las cartas, las autobiografías”, refiere el escritor, que el próximo febrero publicará en Anagrama otro libro de ensayos y crónicas bajo el título Tema Libre.

Otro interés del chileno tiene que ver con las posibilidades que tiene la novela, tanto en su esctructura con en las historias que cuenta.

“La novela es muchas cosas a estas alturas. Cuando se habla de la novela es como si se siguiera hablando de las narraciones en tercera persona del siglo 19, como si no hubiera existido el siglo 20. Por ahí va un interés de mostrar lo contrario a las recurrencias que sucede en la prensa, en la academia, donde se habla mucho de los temas de los libros como si pudieran ser reducidos a eso. ¿Cuál es el tema de la novela? Si se puede precisar es una mala novela. Justo hay la necesidad de hablar de muchas cosas a la vez si escribes una novela, si quieres hablar sobre un tema, escribes una columna de opinión y ya”.

Si bien ya tiene tres años sin escribir de fijo para un medio impreso, Zambra no descarta volver a colaborar en la prensa. No será en este momento, porque justo se encuentra terminando su reciente novela: Poeta Chileno.

“Entro y salgo porque también se burocratiza la escritura sobre la literatura. Hubo un tiempo que escribía todos los domingos y me era difícil leer algo sin pensar en incluirlo en la columna, así que el epacio de la lectura se me había contaminado. Sí me gustaría volver a hacerlo, ahora llevo tres años sin publicar en prensa y disfruto que la lectura vuelva a ser algo medio intransitivo, sin consecuencias inmediatas.

“A veces colaborar en prensa, en mi caso, rivaliza con escribir. Es casi una forma de no escribir literatura porque es muy distinta la situación de hacer un texto para un diario, que escribir una novela”, concluye.


El dato

No Leer

De Alejandro Zambra

Anagrama

316 páginas

325 pesos




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