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[Ruta Libre]

Decadente Centro Histórico; cada vez más caótico y vacío

El Centro Histórico de Saltillo enfrenta un gran desafío: cada vez son menos quienes lo habitan

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Decadente Centro Histórico; cada vez más caótico y vacío
Fotos: Gerardo Ávila / Jerson Cardozo / Juan Villarreal
Por: Jesús Castro

Saltillo, Coah.-
En 1770, Nicolás Lafora, oficial del Real Cuerpo Español de Ingeniería visitó Saltillo para mejorar las condiciones de defensa. Su informe decía que la población –que en aquel tiempo ocupaba una extensión de lo que hoy es el Centro Histórico– era de 8 mil españoles, más 3 mil tlaxcaltecas.

De acuerdo con el más reciente Censo de Población y Vivienda, publicado en el 2010, en el primer cuadro de la ciudad había una población de 10 mil 738 habitantes, aunque a la fecha podría ser menos. Un análisis realizado por el Instituto Municipal de Planeación de Saltillo (Implan), en 2016, hace notar el aumento de inmuebles para comercio, la disminución de casas habitadas y el incremento de predios a punto de desaparecer.

A 248 años de distancia entre el Saltillo que visitó Lafora y el Centro Histórico que hoy ocupa lo que fuera toda la ciudad de aquel entonces, la población que habita ese mismo espacio disminuyó en vez de aumentar. Y lo sigue haciendo.

Una visita al Centro deja ver que hay más locales vacíos y negocios emigrando a plazas comerciales, lo mismo pasa con edificios que antes funcionaban como oficinas gubernamentales e instituciones educativas.

Hace casi 10 años urbanistas expertos pronosticaron la decadencia del primer cuadro. Su opinión no ha cambiado mucho. El Centro tiende a disminuir y corre peligro de que a largo plazo quede vacío, mientras los núcleos habitacionales y comerciales aumentan en la periferia.

Las implicaciones son altas. Las posibilidades de revertirlas pocas. Existen planes institucionales para ello, pero urbanistas e historiadores coinciden en que no es suficiente, que de no actuar a corto plazo sólo se estará alargando una agonía que, dice Carlos Recio, “nuestros hijos nos lo van a reclamar”.



AUGE Y DECLIVE

Saltillo se fundó como la Villa de Santiago en 1577 por el capitán Alberto del Canto. Señala el historiador Carlos Recio que tenía entre 15 y 30 habitantes, entre españoles, portugueses y vizcaínos. A ellos se les agregaron 30 tlaxcaltecas, traídos por Francisco de Urdiñola.

Los españoles habitaban el lado oriente del actual Centro y los tlaxcaltecas el poniente. Dividía los poblados una acequia, en donde hoy está la calle Allende. Afluente que en menos de dos siglos desapareció.

Para finales del siglo 16 había unos 100 habitantes. En 1824 se consolidó la ciudad uniendo el pueblo tlaxcalteca con Villa de Santiago. Para ese momento ya había alrededor de 12 mil habitantes en un poblado que no sobrepasaba lo que hoy es la calle Manuel Pérez Treviño, al norte, Félix U. Gómez, al sur, General Cepeda, al oriente, y Purcell, al poniente.

La cantidad de habitantes sobrepasa incluso por casi 2 mil a la que hoy habita ese espacio y hasta donde está la calle Presidente Cárdenas. Un siglo después, la población no era tan numerosa: alcanzaba los 80 mil habitantes en ese mismo espacio, y que terminó por desbordarse.

“¿Cuando se desborda el Centro Histórico? Hay un hecho capital. Es la construcción de un puente, en 1953. Se construye el paso a desnivel de la calle Allende para que el tren pueda circular por la parte superior, donde hoy es Coss, y los carros por abajo”, expone Carlos Recio.

En marzo de ese año inicia la colonia República, una década después las colonias Latinoamericana, Universidad, Maestros, Provivienda y González, y en 1977 Fundadores para celebrar el 400 aniversario de Saltillo.

“Como en muchas ciudades del mundo, el Centro Histórico deja de ser el punto principal de atracción, del comercio, de los negocios, no sólo habitacional, sino comercial, y comienza a descentralizarse”, detalla el historiador.

Gradualmente los habitantes migraron a esas nuevas colonias y con ellos comercios, servicios, oficinas, iglesias, instituciones educativas y culturales.

“Mi familia, mi mamá y mis hermanos viven en el Centro y realmente no es muy cómodo. Son casas muy grandes, un solar corresponde a mil metros, son 13 o 14 cuartos, con patio, traspatio, corral, no son muy funcionales, difíciles de mantener, son de adobe con terrado en el techo. El Centro se ha vuelto muy ruidoso y en la noche algunos bares o antros que ponen la música muy fuerte se alcanza a escuchar hasta Ramos Arizpe”, detalla Carlos Recio.

Los Recio son de los que han resistido, sin embargo ahora forman parte de una estadística bien delineada, como una minoría que tiende a desaparecer, comenzando por el mismo Carlos, quien optó por abandonar el primer cuadro y vivir en la colonia República. Lo mismo hicieron otros.

DE 80 MIL A 10 MIL

Los datos oficiales del estudio Análisis de Movilidad Urbana del Centro Histórico, realizado por el Implan, señalan que el Centro Histórico –que para el Ayuntamiento de Saltillo abarca desde Emilio Carranza, al poniente, y hasta Abasolo, al oriente, y de Presidente Cárdenas, al norte, hasta Félix U. Gómez, al sur– tenía 10 mil 738 habitantes en el 2010.

Los datos que provienen del INEGI señalan que las edades predominantes están entre 18 y 49 años, con un importante número de mayores de 65 años y pocos menores de edad. Que la densidad poblacional es de 60 personas por hectárea, aumentando hasta 150 hacia la calle General Cepeda, y disminuye a inmediaciones de las calles Allende, Acuña, Aldama, Victoria y Pérez Treviño.

“Se localizan 4 mil 351 viviendas, de las cuales 3 mil 244 están habitadas y mil 107 deshabitadas o abandonadas, representan 75% y 25%, respectivamente. La gran cantidad de viviendas deshabitadas o abandonadas tiene influencia en la baja densidad poblacional de ciertas áreas”, señala el documento.

Establece que el despoblamiento del Centro tiene su origen en el crecimiento urbano, las nuevas ofertas de vivienda, la antigüedad de la vivienda y sus instalaciones, además de la resistencia a coexistir con comercios y servicios, pues resulta poco conveniente para algunos habitantes, que prefieren suelos monofuncionales y con mejor intensidad de uso.



En el caso de la vivienda deshabitada o en el abandono, señala que se localiza al interior del primer cuadro, donde factores como la disponibilidad de recursos para la adecuación o remodelación de inmuebles afectan la calidad del espacio e imagen urbana.

“La poca cantidad de viviendas en las inmediaciones de las vialidades también son reportadas como deshabitadas o abandonadas, quizá por los cambios de uso de suelo o por la imposibilidad de mantener en condiciones habitables los inmuebles”, indica el estudio del Implan.

Mientras disminuyen los espacios habitacionales, aumentan los comerciales. Según el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas del INEGI, actualizado en el 2014, se identificaron en el Centro 4 mil 513 negocios, de los cuales 43% son giros relacionados con comercio al mayoreo y menudeo, y 40.68% con servicios comerciales. Los demás son servicios públicos, privados de salud o educativos, gubernamentales, servicios bancarios, religiosos y culturales, entre otros.

La mayor concentración de actividad económica se ubica en las calles Obregón, Xicoténcatl, Acuña, Allende, Victoria, Aldama y Pérez Treviño. El 81% es atendido, en promedio, por cinco personas. También existen 76 comercios ambulantes concentrados en la zona peatonal y sobre la calle Aldama.

Tiene un área vial de 42.8 kilómetros. Por 48% de ella circulan las 44 rutas de transporte público, 17 son de paso, es decir, que su destino final no es el primer cuadro, sino que tienen origen y destino en zona distinta, y 29 tienen como origen el Centro.

El parque vehicular es de 700 unidades del transporte público, pero en las horas pico suman hasta 200 vehículos al mismo tiempo en la calle Pérez Treviño, además de los particulares. No existen carriles exclusivos o prioritarios para transporte público, lo que sumado al alto volumen vehicular de la zona, genera conflictos de congestión, demora, ruido, contaminación y caos.



LA REALIDAD

Lo que contiene el informe del Implan es verificable si se camina por el Centro. En este caso, Ruta Libre recorrió las principales calles, teniendo como límites las calles General Cepeda, al oriente; Purcell, al Poniente; Ramos Arizpe, al Sur, y Presidente Cárdenas, al Norte.

Lo que se encontró fue un desequilibrio entre la cantidad de inmuebles con algún tipo de negocio, servicio o actividad educativa o gubernamental, a los que se le suman los deshabitados, con los que aún tienen familias, son rentados o usados como departamentos o asistencias. El fenómeno más notorio fue en las calles Allende, Aldama, Pérez Treviño, Victoria, Xicoténcatl y Acuña.

En la calle de Allende, por ejemplo, hay 167 negocios y 31 inmuebles vacíos, es decir, 198 lugares inhabitados, mientras que sólo hay familias en 5 casas y 28 en departamentos o de renta. En el caso de la calle de Aldama, son 153 negocios y 18 casas deshabitadas, contra 15 con familias y 11 departamentos.



La calle Pérez Treviño tiene 197 comercios y 44 lotes vacíos, mientras que sólo habitan 13 familias y 43 en departamentos o asistencias. En la calle Xicoténcatl hay un poco más de equilibrio, pues tiene 163 negocios y 28 casas vacías, mientras que la habitan 70 familias y 30 en departamentos.

La calle Acuña cuenta con 144 unidades económicas y 28 inmuebles vacíos, con 37 casas ocupadas y 13 departamentos habitados. Mientras que en la calle Victoria existen 119 negocios, hay 8 casas desocupadas, 14 inmuebles de vivienda ocupada y 6 unidades de departamentos.

También se recorrieron las calles Hidalgo, General Cepeda, Obregón, Bravo, Purcell, Juárez, Ramos Arizpe –que se convierte en De La Fuente–, Zaragoza, Rayón, Múzquiz y Lerdo. Estas dos últimas representan un problema de inseguridad por la falta de suficiente vigilancia, la concentración de casas vacías y negocios que ya no funcionan por las noches.

En la calle Múzquiz, por ejemplo, después de las 8 de la noche ya no hay vida en 76 negocios y 50 casas deshabitadas, mientras que quienes habitan la calle son 96 familias y 26 departamentos. En la calle Lerdo hay ausencia de habitantes en 58 que son negocios y en 57 abandonadas, con sólo 48 casas habitadas y 9 unidades de hasta 8 departamentos cada una. En ambas calles hay 4 edificios de entre 3 y 4 pisos totalmente vacíos.

Las calles más habitadas son Rayón, Ramos, Obregón, Purcell y General Cepeda, con poco menos de 100 familias viviendo ahí, con excepción de la última, que cuenta con 121. Son General Cepeda, Rayón y Bravo las que tienen las casas abandonadas con más deterioro o casi en ruinas.



ECOS DE LA DECADENCIA

En el 2010 Fernando Carrera, a iniciativa del ITESM Campus Saltillo y en coordinación con INPUBLIXPACE, llevó a cabo un taller con estudiantes y expertos de diversas áreas de la arquitectura, en el que observaron y analizaron durante dos semanas Saltillo y su Centro Histórico.

Entre los ponentes del evento llamado Ciudad X estuvieron Eduardo Vázquez, director del Museo de Historia Natural de la Ciudad de México, y Domenec, artista español experto en la creación de espacios públicos. Tras finalizar el evento, dieron a conocer las conclusiones en el documento Un diagnóstico del Urbanismo en Saltillo.

En dicho documento indican que dentro de las heridas que marcan a Saltillo, resaltaron el Centro Histórico, al que consideraron decadente, por contar con estructuras en constante deterioro y olvidarse del peatón.

“El Centro Histórico es trama histórica, Saltillo se construyó en islas que no se comunican, olvidando la trama del Centro Histórico, generando decadencia del sector, la gente se va a las periferias y se rompe nexo con la trama histórica”, dijo Domenec en aquel entonces.

Expresa el organizador de aquel evento, Fernando Carrera, que lo que se descubrió en ese momento fue que el Centro Histórico, lo que representa el corazón de la ciudad, no estaba funcionando correctamente, que había vida, pero con problemas.

De eso han transcurrido ocho años. Fernando Carrera, experto en diseño urbano e innovación social, advierte que ya hubo cambios, pero no los suficientes. Aplaude la subterranización de los servicios y remodelación en las calles Victoria, Aldama y Allende, pero dice que hace falta más que eso.

Indica que lo que sucedía en aquel entonces y continuó avanzando fue lo que en otras ciudades del mundo: que se abandona el Centro, porque la gente se va a vivir fuera y dejan abandonada la vida del Centro.

Coincide el historiador Carlos Recio, quien indica que, tanto en aquel entonces como ahora, se sabe que existe un problema, como cuando una persona está enferma, si no se cuida puede empeorar, por eso le parece que Saltillo está viviendo eso en el Centro.

Ambos, Fernando y Carlos, dicen que el problema es que el abandono habitacional de la Zona Centro, de forma gradual, provocará a mediano o corto plazo problemas que podrían llevar al primer cuadro de la ciudad al abandono total.



DESAPARECER

Fernando Carrera explica que el que no se haya trabajando para evitar el desequilibrio entre la cantidad de negocios y las unidades habitacionales en el Centro es el principal problema a solucionar.

“Debe haber un equilibrio entre la vivienda y el comercio. De lo contrario, las ciudades mueren en la noche. Si le dedicas todo al comercio, el Centro muere en las noches. Podemos analizar fácilmente los centros de ciudades norteamericanas, en el día están operando y en la noche es un desierto, quedan vacías”, indica el experto urbanista.

Indica que son sitios donde al quedar vacíos se aplica la física pura. “Lugar que no es ocupado por alguien, lo va a ocupar otra cosa y normalmente quienes lo hacen son la delincuencia, como sucede en algunos centros de ciudades en Estados Unidos, a donde nadie va de noche, porque al no haber vida, al no tener habitantes, las calles están vacías, inseguras y violentas.

Tener una idea clara como ciudad, de qué queremos de nuestro Centro Histórico, hacia dónde vamos, porque no hay una dirección hacia dónde apuntar, o no se ha visualizado, en la que hablemos de movilidad, sobre lo que vamos a tener en el Centro.

Lo que dijo Carrera recuerda parte de las conclusiones del documento antes citado del Implan, donde se establece que “los inmuebles desocupados son focos para la aparición de conductas delictivas cuando no existe vigilancia urbana, provocando la percepción de inseguridad”.

Carlos Recio va más allá. Dice que de no solucionarse el problema, no sólo desaparecerían totalmente los inmuebles inhabitados, sino el Centro mismo. Hace referencia a lo que él llama polis, o conglomerados en la periferia, que cuentan ya con todos los servicios y comercio, que no tienen ya motivos para ir al Centro.

Además, según los comerciantes del Centro, cada vez son más los negocios que cierran y se trasladan a plazas comerciales de la periferia. Se observa eso en la cantidad de locales vacíos en las calles Allende, Aldama, Xicoténcatl, Pérez Treviño, Acuña, Victoria, Hidalgo, Juárez y Obregón.

“Puede desaparecer. Estamos en un momento extremo, porque muchas casas de adobe se han caído, otras se han derribado, y me parece que sólo la fachada”, indica el historiador.



Mientras que Carrera indica que la muerte del Centro se la darían las llamadas ciudades policéntricas, como la colonia Ciudad Mirasierra, Teresitas, Saltillo 2000 y Satélite, o la zona dorada del norte de Saltillo.

“Se le llama ciudades policéntricas, porque ya son como su propia vida, y eso sucede. Yo conozco a mucha gente que no conoce el Centro de aquí. Ha ocurrido en muchas ciudades eso, porque al final de cuentas, donde es más difícil acceder, si ya tengo lo que necesito comprar, ¿para qué acudo al Centro? Si no hay nada que me aliente a venir, es aburrido y caótico acudir al Centro”, expresó.

De ello ya hubo ejemplos en Europa y Estados Unidos, dicen ambos expertos, cuando los centros de las ciudades dejaron de funcionar y se volvieron barrios feos, marginados y violentos. Hasta entones las autoridades decidieron actuar.

Por eso dicen que de no hacerse algo en Saltillo, no sólo los actuales habitantes del Centro lo abandonarán, sino que a largo plazo, los comercios también, y quedarán espacios vacíos de vida, excepto por los que se nieguen a morir, como el Mercado Juárez, del que dice Carlos Recio que conserva una postal de hace 100 años en la cual aparecen los mismos productos en venta que los que se puede observar actualmente. Quizá sea uno de los pocos que sobrevivan.

REGRESAR AL CENTRO

Para Carlos Recio y Fernando Carrera sí hay una solución, pero se tiene que empezar ya. Implementar proyectos integrales no sólo de urbanismo, sino de movilidad, en vez de iniciativas aisladas, que lo que están haciendo es alargar la agonía.

Se trata de diseñar un plan de hacia dónde se quiere ir como Centro de la ciudad, crear un modelo de desarrollo urbano que no deje huecos, que se ocupe lo mismo de los negocios como de las casas habitadas, las deshabitadas y los terrenos baldíos.

Recio dice que en otros países y en la Ciudad de México se logró regresarle la vida a los centros, proponiendo proyectos atractivos que incentiven a volver, para rehabilitar los espacios abandonados y restaurar los olvidados.

Carrera indica que se deben hacer propuestas claras culturales, incentivar los proyectos arquitectónicos, facilitar la construcción y remodelación de vivienda, para evitar que se abuse de derribarlas por no poder repararlas o sólo dejar las fachadas.

“Hacer lo que sucede en Querétaro donde hay mucha vida, tienen un plan de movilidad, y aquí para eso va, la Administración local es muy joven. Creo que para allá se quiere apuntar, porque eso es lo que limita la vida del Centro Histórico”, indicó el urbanista.

Proyectos como los que hicieron que la gente volviera a darle vida al Centro de la Ciudad de México, logrando repoblar las casas deshabitadas, llenar los espacios vacíos, convertir calles en lugares peatonales y propuestas creativas para que la gente quiera volver al primer cuadro.

YA COMENZARON

Anabel Flores, subdirectora del Centro Histórico del Municipio, coincide en la necesidad de hacer algo para evitar este desequilibrio entre la parte comercial y la habitacional. Está consciente de que si continúa habiendo espacios vacíos, sobre todo por la noche, el problema de la inseguridad estaría en una estadística muy alta.

También está de acuerdo en que el fenómeno que se está presentando, de no atenderse, a largo plazo tenderá a hacer desaparecer el Centro como hoy se conoce. Pero se muestra optimista y señala los esfuerzos que se están haciendo para evitarlo.

“Yo creo que no va a pasar, porque la gente quiere seguir estando en el Centro. La gente que trabaja por aquí tiene interés de vivir cerquita de su trabajo”, declara Anabel Flores.

Explica que el principal problema de los huecos, casas vacías y corazones de manzana, es porque las casas pasan de generación en generación, con padres que fallecieron a veces intestados, o hijos que ya no quieren vivir ahí, entones las propiedades son de todos y de nadie, y nadie les da mantenimiento, algunos las venden, otras ahí las dejan, se caen, o las dejan caer.

Dice que es un mito que para restaurarlas se requiere mucho dinero y que los requisitos son demasiados. Que ellos ofrecen la asesoría y las solicitudes gratuitas, también el acompañamiento, y que al ser predios hechos con material como el adobe, el costo de arreglarlos se abarata.

Recuerda el caso de una casa que ayudaron a rescatar en la esquina de las calles Zaragoza y Lerdo, donde el dueño se comprometió y ahora luce totalmente restaurada, dando un buen aspecto y evitando que se siga deteriorando y afeando el entorno.

Habla de que si bien hay una gran cantidad de casas solas, según Protección Civil, sólo 50 de ellas tienen algún tipo de riesgo de derrumbe. Ahí ya no pueden interceder porque son predios particulares, por eso invitó a los dueños a recibir apoyo y asesoría.

Indica que desde 2015 intentan detener el abandono habitacional del primer cuadro. Explica que con el nuevo Plan Parcial del Centro Histórico se dotó de mecanismos para implementar dentro de un mismo predio diferentes tipos de uso de suelo, que pudiera ser de usos múltiples un mismo terreno, para que en el frente sea comercial y al interior habitacional.

“Ya tenemos la herramienta. Hemos ido construyendo un caminito para poderlo lograr. Falta cómo se encausa esto; estamos trabajando con el Implan para ver la forma en que los corazones de manzana sean habitados, porque es un área bastante amplia y está desaprovechada”, explicó.



Se trata de dar a conocer esto para que la gente quiera volver a vivir en el Centro, sobre todo quienes trabajan ahí, ya sea comprando o rentando casas o departamentos, tanto a los negociantes como a quienes trabajan en oficinas de Gobierno o de educación.

“En el Centro sigue estando el corazón de la ciudad, siguen estando edificios de Gobierno; mucha gente que trabaja en esta zona, quiere vivir cerca para evitar transporte, automóvil, traslados y tiempo”, dijo Anabel Flores.

Asegura que sí hay población que quisiera vivir en el Centro, sólo que hay que encontrar el cómo, para poder hacer estas nuevas formas de vivienda. Por eso están buscando cómo incentivarlo, porque se trata de inversiones que tendrán que hacer los particulares.

“El inconveniente es que nosotros podemos hacer toda la labor, pero la inversión vendría de otro lado. Es ahí donde siempre nos detiene, el poder encontrar el traje a la medida, es un poco complejo. No sabemos cuánto se vaya a llevar todo esto. No te podría decir que en cinco años vamos a desarrollar ya, porque es una participación en conjunto, tanto de los ciudadanos como del municipio y los empresarios”, dejó claro la funcionaria.

Sin embargo, ya se acercaron los primeros inversionistas y desarrolladores, con la intención de construir estacionamientos en los corazones de manzana, complejos habitacionales con un parque interior, unidades habitacionales y departamentos.

“No quisiera darte nombres, pero sí ha habido gente que ha estado interesada, son constructoras inmobiliarias, unas tres”, señaló la entrevistada, quien también se reservó la existencia de otros proyectos que aún no han sido aprobados y que se pondrían en marcha en esta Administración del alcalde Manolo Jiménez.

URGEN COMENZAR

Fernando Carrera y Carlos Recio, por separado, indicaron que lo que el Municipio ha hecho es mínimo y no contundente. Que les falta un proyecto integral y que no ven un rumbo claro para salvar al Centro a mediano y largo plazo.

“Deberíamos de agilizarlo, propiciar que se haga más rápido, yo creo que el aspecto que tenemos que tener claro es lo que se va a hacer, y hacerlo rápido. Porque si vamos a esperar que el proceso se dé solo, por la misma sociedad, va a ser muy tardado, y a lo mejor va a volver a caer, porque no todo mundo tiene esa tenacidad a seguir y seguir aunque los fracasos se den”, dijo Carrera.

Por su parte, Carlos piensa que se han hecho esfuerzos, que hay destellos a rescatar, pero que hace falta más que proyectos aislados, dejándole todo a los particulares, sin un plan claro de hacia dónde quieren llevar al Centro.

“Pienso que se puede hacer mucho por el Centro, no necesariamente dejarlo caer como sucede ahora. El Centro se nos está cayendo, se nos está yendo de las manos, hay mucho por hacer. Si no, seguramente las generaciones futuras van a reclamar por lo que no se hizo”, concluyó el historiador.




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