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[Arte]

Del librero de Allegra: El horrible fantasma del miedo

A veces el miedo puede ser demasiado real

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Del librero de Allegra: El horrible fantasma del miedo
Saltillo, Coah.- A todos nos gusta un poco de miedo, ¿no?

Digo, por algo vemos películas de terror, porque nos agrada sentir la adrenalina de vez en cuando. Porque sentimos que esas cosas nunca podrían pasarnos, que los monstruos y los fantasmas sólo son un producto de la imaginación de los autores.

Pero a veces el miedo puede ser demasiado real.

Cuentos (Austral)
Autor: Edgar Allan Poe

En este libro se reúnen varios cuentos de Edgar Allan Poe, este popular escritor estadunidense, pero les voy a dar una probada de mi favorito: El corazón delator.

Empezamos la historia con un narrador sin nombre que nos cuenta cómo todos piensan que está loco. Defiende su cordura, aunque confiesa haber matado a un hombre anciano.

Su motivación no fue el deseo de dinero o poder, sino el miedo que le producía el ojo color azul del anciano al que servía.

Insiste que no está loco ¿Cómo podría estar loco? Sus acciones son demasiado cuidadosas, demasiado planeadas para ser de un hombre loco.

Todas las noches el narrador va a la casa del hombre anciano y en secreto lo observa dormir y cuando llega la mañana se comporta como si todo fuera normal. Después de un tiempo se da cuenta que es momento de matar al viejo. Cuando el narrador llega la octava noche el anciano se despierta y grita.

El narrador comienza a escuchar un sordo martilleo que comprende que son los latidos del asustado corazón del anciano. Preocupado por la posibilidad de que los vecinos escuchasen ese fuerte sonido ataca al anciano matándolo, tras lo cual lo descuartiza y lo esconde debajo de las tablas del suelo cuidadosamente, sin dejar una sola gota de sangre.

En el momento en que acaba su trabajo el reloj da las cuatro y en ese mismo instante alguien llama a la puerta. La policía llega porque un vecino que oyó el grito del anciano les avisa. El narrador tiene mucho cuidado, trata de ser locuaz y de actuar con normalidad. Guía a los oficiales por toda la casa sin actuar sospechosamente.

Tan confiado está que decide llevarlos a la habitación del anciano (En la que está escondido su cuerpo) donde se sientan y charlan en la escena del crimen. Los policías no sospechan nada.

Pero nuestro protagonista pronto probara que tal vez si está más loco de lo que quiere admitir.





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