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hace 2 meses
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Despierta a las palabras

Laura García Arroyo escribe sobre 71 vocablos de la lengua española que son hermosos y desconocidos

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Despierta a las palabras
Saltillo, Coahuila.- El lenguaje crea el mundo en el que se vive, o al menos las relaciones que se forman con las cosas que tocan, y las emociones que se sienten. Aunque vivimos rodeados de palabras, los hablantes ignoran numerosas locuciones que se pierden en el olvido. Para evitarlo, la lexicógrafa Laura García Arroyo escribió Funderelele (Destino, 2018).

El libro es un compendio de 71 palabras que aunque son comunes, no suelen ser utilizadas por las personas en su habla cotidiana. El mismo título del libro viene de “funderelele”, vocablo que nombra a la cuchara con la que se sirven las bolas de helado.

En su obra, García también habla sobre cómo llegó a descubrir ciertos términos y su relación con ellos. Estos vocablos van desde “zupia” (el residuo que cubre el fondo de una copa de vino), hasta “tremofobia” (el temor a los terremotos).

“Hay muchas palabras que son de uso cotidiano, más allá de los tecnicismos. Al escucharlas y descubrirlas, me resultó interesante que no las conociéramos ni las usáramos. Este libro nació recurriendo a la memoria, pues estas palabras las conocí más allá de los libros y van desde el miedo que sentí en el temblor del año pasado, o de una relación amorosa que terminó.

“Muchas veces las palabras quedan retenidas por eventos que no podemos evitar, pero que sí ayudan a describirlos, les dan forma a esas emociones y nos definen: hablan de quiénes somos y lo que queremos en la vida. Si en algún momento dejamos de utilizar las palabras, quedaríamos vacíos por dentro”, comentó García en entrevista con Zócalo.

Conoce la lengua

Para la autora, las palabras acompañan y definen, crean una emoción para que otro la entienda, o dan una nueva dimensión a la acción que se realiza, como es el caso de “oxear”, que significa ahuyentar aves o insectos.

“El principal objetivo de Funderelele es provocar una reflexión sobre cómo utilizamos el lenguaje y qué tanto sabemos de él. Es un sencillo pensamiento para hacernos saber, también, qué tanto nos definimos hacia el mundo por medio del lenguaje, o si nos quedamos cortos por falta de conocimiento. Cómo hablamos y nos expresamos, sí son una carta de presentación ante el mundo.

“Si bien no digo que siempre hay que hablar con palabras rimbombantes, sí hay contextos en los que es importante conocer un amplio número de palabras para saber cuáles usar y definir el contexto específico. Uno no habla igual con sus hijos, que con sus amigos, uno adquiere diferentes maneras de expresarse según quién esté frente a nosotros”, explicó.

Para la presentadora del programa La Dichosa Palabra, el lenguaje y su conocimiento son esenciales: leyes mal redactadas pueden dar paso a una injusticia, hay trabajos que no se otorgan porque el solicitante carece de la palabra debida, y hasta una enfermedad se puede complicar por no saber cómo definir sus síntomas.

Menos palabras

El prólogo del libro sostiene que un hablante del castellano usa en promedio 300 palabras, lo cual “es triste”, según García, pues el idioma español tine 300 mil vocablos.

“Nos hemos vuelto muy flojos, y es un hecho que la tecnología ha tenido mucho que ver. Ahora que estamos tan llenos de información, nos hemos dado cuenta que las palabras genéricas, que implican conceptos sin matizar y que generalizan un contexto, son más que suficientes para comunicarnos.

“Lo que se ha perdido es en esencia eso: las palabras que generan matices y que definen de manera mucho más concreta el significado de un objeto o una situación”, concluyó.


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