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hace 3 semanas
[Relatos y Leyendas]

El ave de la carretera

Mi compañero me dijo que era una bruja, no le creí

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El ave de la carretera
Foto: Especial
Por: Anónimo

Voy a omitir mi nombre, pero lo que sí les voy a decir es que trabajo para CFE, lo que les voy a contar pasó hace años, pero fue algo muy raro. Sucedió cuando trabajaba en el área rural. Todo comenzó a las cinco de la tarde en un pueblito llamado El Diamante que se encuentra en Arteaga. Estábamos por terminar de reparar una falla y al descender la escalera, mi compañero me informó que íbamos a quedarnos tiempo extra, el jefe quería que ayudáramos a un amigo suyo, dueño de un rancho que quedaba por Ciénega del Toro, a unas dos horas de donde estábamos.

Nos pusimos en camino y al llegar, nos percatamos que el jale era para largo, había varios secundarios reventados y teníamos que dejar a todos con luz. Primero teníamos que saber dónde estaba la falla y comenzamos a seguir la línea en la camioneta.

Al ir avanzando, escuchamos un ruido, como un ave, entonces la vimos. Era un buitre enorme, exactamente arriba de nosotros. Nos seguía en medio de la nada. Al principio no le hicimos mucho caso, estábamos cansados por no encontrar las cuchillas caídas, después de andar otro kilómetro llegamos al poste correcto. Bajamos de la camioneta, miré hacia arriba y le comenté a mi compañero que el pájaro estaba dando vueltas encima de nosotros.

Mi compañero me dijo que era una bruja, no le creí. En ese momento comenzamos a bajar las cosas para trabajar y él le gritaba al pájaro –vete a la chingada, déjanos trabajar- el pájaro se nos acercó mucho como si quisiera golpearnos, casi nos caemos, pero nos repusimos y cuando se volvió a elevar nos subimos a la troca y nos regresamos hechos madre al pueblo, dejando atrás al pájaro.

Al ir llegando al rancho, nos dimos cuenta de que ya tenían luz, así que decidimos agarrar la carretera rumbo a Saltillo, avanzamos cinco kilómetros cuando se escuchó un golpe en el techo. Nos asustamos, mi compañero dijo que debía ser la bruja, en ese momento volvió a golpear el carro, pero ahora en el lado del copiloto, casi nos saca de la carretera, yo me quejaba y el maldito pájaro nos siguió por un rato y en repetidas ocasiones golpeaba el techo. Pasaron quince minutos y dejamos de escuchar ruido, creíamos que se había quedado atrás, cuando un bulto negro como de dos metros de altura, apareció en la mitad de la carretera y comenzaba a extender las alas, mi compañero gritó: – está pendeja si cree que me voy a frenar–; pisó el acelerador, yo me sujete con fuerza y la arrollamos, escuché como chillaba.

Recuperamos el control de la camioneta, el resto del viaje se fue rápido, llegamos y al ver que era medianoche, me apresuré a bajar mis cosas para irme a la casa, mi compañero revisó la camioneta y me señaló la defensa delantera, tenía sangre y varias plumas de color negro, él decía que eran de la bruja, yo encogí los hombros y me aferre a la idea de que era solo un pájaro.

Pasaron varios días y una mañana leyendo el periódico encontré una noticia, habían encontrado una mujer sin vida en la carretera, había sido embestida por un carro que se dio a la fuga. El accidente sucedió en el mismo tramo en el que arrollamos al pájaro, ahí me di cuenta, sí era una bruja. Desde ese día procuramos no quedarnos tiempo extra.



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