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Julio Cortázar, el cronopio mayor

Hoy se cumplen 34 años de la muerte de uno de los grandes escritores latinoamericanos.

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Julio Cortázar, el cronopio mayor
Saltillo, Coahuila.- “¿Encontraría a la Maga?”, se pregunta el personaje de Horacio Olveira en el inicio de Rayuela, una de las novelas fundamentales del llamado Boom Latinoamericano, esa generación de escritores que renovaron la narrativa en el lado hispano del continente y que tuvo en el argentino Julio Cortázar su abanderado.

Julio Florencio Cortázar, hijo del diplomático argentino Julio José Cortázar y María Herminia Descotte, nació en el distrito de Ixelles, Bélgica el 26 de agosto de 1914. Al término de la Primera Guerra Mundial, su familia se mudó a Suiza, en donde viviría un tiempo para posteriormente mudarse a Barcelona.

Los Cortázar regresaron a Argentina cuatro años después de su asentamiento en la ciudad española para vivir en el sur de Buenos Aires. Esta temporada de su vida tendría consecuencias en su formación como escritor, pues sus relatos Los Venenos y Deshoras tienen una fuerte carga de memorias de niñez.

Escribió en su cuento Deshoras “ya no tenía ninguna razón especial para acordarme de todo eso, y aunque me gustaba escribir por temporadas y algunos amigos aprobaban mis versos o mis relatos, me ocurría preguntarme a veces si esos recuerdos de la infancia merecían ser escritos, si no nacían de la ingenua tendencia a creer que las cosas habían sido más de veras cuando las ponía en palabras para fijarlas a mí manera, para tenerlas ahí como las corbatas en el armario”.

Su amor por la literatura se vio acrecentado por su voracidad lectora, pues el pequeño Cortázar regularmente caía enfermo y esas horas de convalecencia se transformaban en un pretexto para leer a autores como Julio Verne, Víctor Hugo y a su adorado Édgar Allan Poe. A los 9 años escribió su primera novela llamada Afortunadamente Perdida, además de algunos cuentos cortos y sonetos.

En 1935 se formó como profesor en Letras. Cuatro años después se mudó a la municipalidad de Chivilcoy para convertirse en profesor de la Escuela Normal, en donde participaría en la escritura del guiOn cinematográfico de la película La Sombra del Pasado.

En 1944 se mudó a la ciudad de Mendoza. Publicó su primer cuento, titulado La Bruja, en la revista Correo Literario. Comenzó a fomentar su activismo político en contra de la dictadura peronista. El mismo Cortázar dijo “preferí renunciar a mis cátedras antes de verme obligado a sacarme el saco, como les pasó a tantos colegas que optaron por seguir en sus puestos”. Es en ese mismo año, en 1946, publicó uno de sus cuentos más famosos, Casa Tomada, en la revista Los Anales de Buenos Aires, dirigida por Jorge Luis Borges, escritor con el que tuvo una admiración recíproca, pero cuyas diferencias ideológicas fueron insalvables.

En 1950, debido a la instauración de la dictadura peronista en Argentina, se mudó a París, en donde a lo largo de la década aparecieron sus libros de cuentos Bestiario (1951), Final de Juego (1956) y Las Armas Secretas (1959), con las que consiguió un notable éxito.

Julio murió el 12 de febrero de 1984.

JUGAR A SALTOS

Fue hasta 1963 que irrumpió con fuerza dentro del panorama de la narrativa latinoamericana con Rayuela, una obra definida por él mismo como “una antinovela”, pues forzaba al lector a jugar con ella. El texto se divide en capítulos, se mueve entre la fantasía y la realidad, en la vida personal y el aspecto social, salta en el tiempo dando una visión poliédrica de la vida de sus personajes.

Cuando le preguntaron qué significó para él esta novela, Cortázar comentó que “de alguna manera es la experiencia de toda una vida y la tentativa de llevarla a la escritura”.

En cambio para Carlos Fuentes, el representante mexicano del Boom, Rayuela era algo más. “Es uno de los grandes manifiestos de la modernidad latinoamericana. En ella vemos todas nuestras grandezas y todas nuestras miserias, nuestras deudas y nuestras oportunidades a través de una construcción verbal libre, inacabada, que no cesa de convocar a los lectores que necesita para seguir viviendo y no terminar jamás”, dijo Fuentes.

EXPLOSIÓN

Julio Cortázar fue el mayor de los cuatro escritores del Boom; compañero literario del peruano Mario Vargas Llosa, del colombiano Gabriel García Márquez y del mexicano Carlos Fuentes, el argentino fue el cuarto paladín.

Cortázar decía que el boom nunca fue parte de un movimiento comercial por parte de las editoriales pues “mi obra se hizo en la soledad, en la pobreza y en la precariedad”. Para él, el mayor aporte de la explosión literaria del boom fue la de presentar una generación de escritores latinoamericanos, leídos por latinoamericanos.

Esto obedecía a que “el Boom Latinoamericano es la más extraordinaria toma de conciencia por parte del pueblo latinoamericano de una parte de su propia identidad. El boom no lo hicieron los editores, sino el público atraído por un cambio literario”, decía Cortázar.


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