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hace 3 semanas
[Relatos y Leyendas]

El demonio de mis sueños

Jamás te dejes llevar por tus sueños…

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El demonio de mis sueños
Foto: Especial
Por: Eliud Quintana González

El relato que a continuación voy a escribir, describe mi trastorno por estrés postraumático que he vivido en los últimos meses, y antes de morir quiero aliviar mi alma y contarlo a todos ustedes.

Todo comenzó hace unos meses. Para mi desdicha estaba pasando por una serie de problemas matrimoniales, laborales y familiares, todo marchaba de mal en peor. Fue a partir de esa serie de eventos desafortunados que estaba viviendo, que empecé a notar cómo perdía el control de mis emociones. Estoy consciente que había algo o alguien que se apoderaba de mi voluntad. Siendo yo una persona de buen carácter, siempre dispuesto a ayudar al prójimo, no me explico las cosas que a continuación relataré y que me han aterrorizado.

Era la noche de un día bastante duro, triste, pesado y sombrío. Como de costumbre llegué a casa, y me tumbé en el sofá de la sala, dónde me esperaba mi esposa, quien estaba encinta hacía 8 meses. Por cuestiones triviales estábamos en descontento el uno con el otro, no sé por qué pero un sentimiento de tristeza intolerable se apoderó de mi espíritu. Me es imposible explicar cómo ese sentimiento penetró en mi cerebro, y una vez adentrado me acosaba día y noche. Muchas noches precisamente al filo de las doce, llegué a escuchar una risa que provenía de mí mismo, no estando ni completamente dormido, pero tampoco despierto, tuve una sensación en mi pecho de terror que me consumía. De pronto desperté de ese estado de letargo y con la luz apagada permanecí completamente inmóvil. Escuchaba muy tenue el sonido de voces en mi cabeza qué murmuraban y se reían, fue cuando comprendí que inevitablemente estaba padeciendo algún tipo de esquizofrenia o paranoia. Seguí escuchando esas psicofonías durante aproximadamente 5 días, y cada noche veía cosas extrañas, llegué a tener pesadillas en las que me atacaba un ser macabro y me tenía terriblemente aterrorizado. Despertaba hora tras hora de los más horrorosos sueños. ¡Ni de día ni de noche pude ya gozar de la bendición del reposo!

Cada día que pasaba, el espíritu de la perversidad se presentaba con más intensidad en mí, y decidí enfrentar en mis sueños a ese alguien que no me dejaba dormir ni vivir en paz. ¿Cómo lo iba a hacer? No lo sé. Lo cierto es que ya estaba decidido a terminar de una vez por todas con todo esto.

Cierto día, hablé con mi esposa;

-Mi querida esposa - le dije - ¡que suerte tengo de tenerte! Quiero contarte cosas sobre mi persona. Figúrate que acabo de darme cuenta qué puedo manipular mis sueños como si fuera algo real. Quiero que me ayudes. Esta noche cuando este dormido y teniendo las pesadillas, tú debes permanecer despierta.

-¿Cómo? – Exclamó mi esposa - ¿Manipular tus sueños? ¿Que yo me quede despierta toda la noche? ¡Imposible! Tengo miedo. Mientras decía eso, tomé a mi esposa del brazo.

- Tienes que ayudarme – le supliqué- Tú has visto lo mal que la he estado pasando… (miré su expresión de duda y temor) No amada mía, no quiero aprovecharme de tu bondad.

- ¡Basta! – Dijo ella – Esté bien, nadie ha muerto de una desvelada, no voy a morir por estarte cuidando toda la noche. ¡Te cuidaré hasta el amanecer, después me dejaras dormir todo lo yo que quiera!

- Muy bien – repuse. Lo que tienes que hacer es lo siguiente:

Cuando yo esté sonámbulo, deberás tener a la mano, una cuerda y un cuchillo bastante grande. - Debes de estar loco – dijo ella - Pero está bien, estoy dispuesta ayudarte.

Esa misma noche sucedió la desgracia más grande que se puedan imaginar

Nos fuimos a la cama temprano después de cenar solos mi esposa y yo. Ella bebió bastante café bien cargado para soportar la vigilia. Charlamos un poco de cosas triviales y nos despedimos con un dulce beso de buenas noches, como si alguno de los dos estuviera a punto de emprender un largo viaje. De inmediato caí en un profundo trance, y comencé a soñar. Mi objetivo final era enfrentar al demonio de mis sueños, y mi propósito inmediato acabar con él y poder reposar en de la paz, que hacía mucho tiempo no gozaba. ¡De pronto en la obscura y lluviosa noche! Sentí una opresión en mi pecho con fuerza sobrehumana, con bestial ferocidad algo se agitaba dentro de mi queriendo salir. Era él… Yo estaba esperando ansioso su presencia. De pronto vomité una repugnante masa negra, que a su vez iba tomando forma humana y diabólica. Una extraña figura se asomaba en el vientre de aquel ser humanoide. - ¡Oh, no! Mi esposa se ha ido, no está – exclamé - ¿Dónde dejó las cosas que le pedí? Voltee y estaban ahí junto al buró. Tomé la soga y de un salto la pase por el cuello de aquel demonio, al cual empecé a ahorcar. Con el cuchillo le destrocé la garganta, luego seguí con la pequeña figura que tenía en su vientre, solo puedo recordar los espantosos alaridos que salían de aquella garganta casi cercenada, y el ser pequeño maullaba como gato. De un certero cuchillazo en el corazón lo maté. Me deje caer con aire triunfal al saber que había aniquilado al demonio. A la mañana siguiente desperté y estaba bañado en sangre, la escena que vi, me traumó para siempre. Aquello qué había matado era mi esposa y mi hijo no nacido.


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