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[Especial]

¡El espectro que predijo el sismo!

Los últimos días del verano del 2017, sucedió uno de los episodios más extraños en la historia de la Comandancia Municipal

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¡El espectro que predijo el sismo!
Desde sus inicios en el nuevo edificio, en el departamento de Seguridad Pública de vez en cuando suceden cosas… extrañas.
Monclova, Coah.- La patrulla 122 del departamento de Seguridad Pública llegó al exterior de la Comandancia para dejar a un ebrio que estaba sumamente violento e incluso maldecía a diestra y siniestra.

El reloj marcaba las 00:40 horas y el policía preventivo Sergio García Díaz, presentó al detenido ante el secretario abogado del departamento de control legal de detenidos Luis Yáñez.

El sujeto se identificó como Jaime Puente Fernández y se negó en todo momento a dar su domicilio, sólo dijo tener 56 años de edad y debido a su intransigencia se optó por encerrarlo en una celda aparte.

El oficial Raúl Alfonso Rodríguez, encargado de la barandilla, informó a la juez calificador en turno, Vicky Flores, que sería puesto en la celda número 1 y con ello evitaban que pudiera pelearse con otros infractores.

Minutos antes había sido arrestado por armar escándalo o camorra en el Bar 2001 en la colonia El Pueblo, siendo reportado por el encargado del establecimiento.

En todo momento Puente Fernández no dejaba a un lado su temperamento ofuscado pero acostumbrados a lidiar con este tipo de personas, los uniformados no le prestaron atención.

Sin embargo, apenas tenía un par de horas arrestado cuando comenzó a patalear las celdas y golpear los barrotes desesperado y a la vez enfurecido mientras le gritaba al policía asignado al área de celdas.

En total son cinco las ergástulas con que cuenta el recinto policial, mismas que son vigiladas en todo momento por medio de un sistema de cámaras de circuito cerrado.

El oficial Rodríguez pasó celda por celda para darles de beber agua a los demás internos, quienes esperaban se cumpliera su arresto o pagaran la multa por faltas menores.

Cuando llegó a donde estaba el gritón, en la primera celda, contigua al consultorio del médico legista, le pidió que se calmara y que no siguiera golpeando los barrotes pero éste exigió ser llevado a otra mazmorra.

Aseguraba que un fulano no lo dejaba dormir y lo estaba molestando a cada rato y ya estaba harto, lo único que quería era descansar y “dormir la mona” un momento.

Ni por la mente le pasó a las autoridades del turno nocturno que esa madrugada del martes 19 de septiembre del 2017 vivirían una de las situaciones más extrañas dentro de las filas policiacas… aquella en que estuvieron ¡Frente a frente con lo desconocido!

ALGO MALO PASARÍA

“Estás solo en la celda, no hay nadie contigo”, le aseguró el policía, pero Jaime insistía y señalaba a alguien que según él se hallaba sentado en la esquina de la banca de concreto y la pared, en lo último de la celda frente al inodoro.

Raúl Alfonso Rodríguez, le habló al Juez Calificador y Secretario Abogado para enterarlos de la situación pues el infractor aseguraba que estaba acompañado pero no había absolutamente nadie.

Incluso el médico legista de guardia también tuvo conocimiento del caso y comenzaron a cuestionar a Puente Fernández, quien en medio de su aliento alcohólico explicó que desde que lo metieron tras las rejas, el misterioso individuo que observaba le pidió que se hiciera a un lado.

Sin embargo, comenzó a molestarlo pues le contaba cosas que no comprendía y le insistía que en la tarde sucedería algo muy malo y era lo que más le recalcaba.

“Me dice que en la tarde va a pasar algo muy malo y ya me tiene harto me dice lo mismo y lo mismo”, afirmó el pendenciero, quien logró su cometido pues se decidió cambiarlo de celda en punto de las 03:00 horas donde por fin completó su letargo. Cuando le pidieron que describiera al personaje dijo que vestía de negro, pelo enmarañado, tez blanca y con una mirada penetrante pero aparentaba estar ebrio.

Un frío les recorrió el espinazo a todos los presentes, pues en realidad algo sobrenatural había sucedido esa madrugada, en ese separo sólo estaba Puente Fernández, no había nadie más.

El caso sólo se manejó a nivel departamento pues el sentido común apuntaba que debido a la borrachera de Jaime Puente Fernández se imaginaba situaciones y no se consideró relevante como para informarlo al coronel Victorino Reséndiz Cortés, quien en ese entonces se desempeñaba como director de la corporación.

¿Quién era el misterioso sujeto? ¿Porqué insistía en que algo malo pasaría? ¿Trataba de alertar sobre una tragedia? La respuesta la tuvieron todos efectivamente al mediodía pues los principales noticieros anunciaban que un temblor de 7.1 grados en la escala de magnitud de momento había destruido las zonas urbanas de la ciudad de México, y los estados del centro del País como Puebla, Morelos, Chiapas, Tlaxcala, Guerrero, Oaxaca y Michoacán.

El saldo negro fue de 370 muertos y 7 mil 289 heridos y se estima que dejó daños cercanos a los 8 mil millones de dólares.

Aquel fantasma… ¿se refería a este movimiento telúrico anticipándose para querer prevenir acerca de las horas negras que se avecinaban para la República Mexicana?

Las cámaras de seguridad no registraron absolutamente nada y sólo se observaba la imagen del detenido y cómo golpeaba las rejas para exigir que lo sacaran pues “alguien” lo molestaba.

BREVE HISTORIA DE LA COMANDANCIA Y SUS MUERTOS

La dirección de Seguridad Pública Municipal fue instalada en el edificio donde se encuentra actualmente a finales de 1999 cuando estaba bajo la dirección del teniente Óscar Pañeda Torres, durante la administración del presidente municipal Harold Hal Pape Felán.

El cronista de Monclova y director del Archivo Municipal, Arnoldo Bermea Balderas, ilustró que los inicios de la Comandancia se remontan a cuando las celdas se hallaban en el mismo edificio de la Presidencia Municipal sobre la calle Zaragoza en el antiguo edificio, incluso existía la Policía Secreta, agentes que irónicamente estaban plenamente identificados.

Posteriormente la dependencia municipal fue trasladada a una porción de las instalaciones del antiguo Centro de Readaptación Social en lo que hoy en día es la Delegación Regional de la Fiscalía General del Estado.

A finales de 1997 se ordenó que los policías fueron instalados en la central del Heroico Cuerpo de Bomberos mientras se preparaba el actual inmueble que anteriormente albergaba la legendaria Discoteca “J&G”, el Bar “El Social” y el centro nocturno “Terpsicore”.

Previamente existía la leyenda del diablo que bailó en la disco y hasta nuestros días se asegura que en los pasillos de la Comandancia suceden situaciones extrañas.

Al menos tres decesos se han reportado en la historia de las celdas preventivas, el primero de ellos cuando las ergástulas se encontraban en el lugar que ahora ocupa la central de radio y la dirección estaba a cargo del licenciado Alejandro Celaya Ramos.

Miguel Ángel González, se llamaba el detenido que ingresó bajo el cargo administrativo de riña. Su deceso sobrevino durante la administración de Jorge Williamson Bosque entre el 2003 y el 2005. Su cuerpo fue encontrado en las celdas, lo creían dormido pero estaba sin vida y lleno de hormigas iniciándose las indagatorias pertinentes.

Posteriormente el domingo 8 de enero del 2017, detenidos que estaban en la tercera celda gritaron por ayuda a los oficiales de barandilla, pues uno de los individuos no reaccionaba.

Tras ser llevado al Hospital Amparo Pape de Benavides le fue diagnosticada la muerte por hipotermia. El occiso quien dijo llamarse Daniel Escandón Hernández (Luego se descubrió que no era su identidad sino “El Rigo” de la colonia Guadalupe Borja de Ciudad Frontera), ingresó el sábado 7 de enero. A las 08:00 horas del domingo se le informó que ya estaba libre pero no contestó y lo creyeron dormido pero ya estaba con un paso al más allá.

La última muerte registrada en las mazmorras fue la de Yésica Yazmín Zapata Fernández, quien era originaria de San Nicolás de los Garza, Nuevo León. Fue encontrada sin vida a las 12:30 horas del 29 de noviembre del 2017 en el interior de la celda número 2. Ella ingresó por borrachera a las 05:00 horas y el deceso se debió a complicaciones por cirrosis. Ambos fallecimientos sucedieron durante la administración del alcalde Gerardo García Castillo.

En muchas ocasiones los detenidos atestiguan ver pasar a un sujeto de negro por la orilla de las celdas, otros afirman hablar con él, pero el caso más documentado fue el sucedido a Jaime Puente Fernández, quien seguramente nunca supo que un muerto le vaticinó el fatídico terremoto.



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